Más de 50 años de conflicto con las Farc-EP han conducido a Colombia a un laberinto que pareciera tener su fin debido al Acuerdo de Paz firmado con esta guerrilla izquierdista en 2016, tras casi un lustro de negociaciones. Las expectativas son muchas, pero es necesario recurrir a la memoria para repasar algunos momentos destacados de este prolongado desangre.

 

Por: Katherin Monsalve*

La película Historia Americana X habla del choque entre dos colores de piel y los ideales que cada uno defiende. Después de las idas y venidas de los personajes, entendemos que el bien o el mal no pertenecen a un color de piel, mucho menos a la justificación que tiene un oprimido para oprimir; esta idea se relaciona estrechamente con las justificaciones de los actos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Estado colombiano… Es una Historia Colombiana X.

 

Río Chiquito y el Partido Comunista de Colombia

“Después de Marquetalia el Ejército apuntó sus cañones contra Río Chiquito”, dice la voz en off del documental que lleva el nombre del pueblo, filmado por los franceses Jean Pierre Serget y Bruno Muel. Era el año 1965 y la denominada Autodefensa de Río Chiquito cumplía 15 años de combate contra el Estado.

El Pato, Guayabero, Natagaima, Coyaima, Purificación, Marquetalia y Río Chiquito, recibieron el nombre de Repúblicas Independientes; ese título sumado al patriotismo del momento, formaron la excusa perfecta para el sometimiento a la autoridad gubernamental ordenado por Guillermo León Valencia (segundo presidente del Frente Nacional). Por aquellos días estaba en auge la campaña anticomunista liderada por Estados Unidos.

En ese momento el ministro de defensa era Álvaro Ruiz Novoa, quien dirigió una carta al Congreso de la República en la cual expresaba que la intención del operativo era que el Ejército les quitara esas tierras a los campesinos para entregarlas a los latifundistas del Cauca; también advirtió que eso traería graves problemas para el país.

La cámara mira hacia arriba y ve pasar un avión que se dirige al pueblo, entre los matorrales de la selva contigua están los campesinos escondidos. Misión cumplida: después de 9 horas de bombardeos (6:00 a.m. a 3:00 p.m.), “Río Chiquito ha sido reincorporada a la vida nacional”.

Luego aparece un primer plano del comandante Ciro Trujillo Castaño, dice, mirando fijamente: “el movimiento de autodefensa, inmediatamente llegan las Fuerzas Militares a la región, se convierte en movimiento guerrillero, que aplicará la táctica y estrategia más combativas contra las Fuerzas Militares del Frente Nacional”. Años después, el general José Joaquín Matallana, teniente coronel del operativo contra las repúblicas, admitió que lo sabía: sería una victoria militar, pero iba a ser un gran problema político.

 

Limitaciones de la Democracia y fortalecimiento militar

“¿Por qué hay levantamiento armado?”. En su clase a los futuros guerrilleros el comandante responde la pregunta que él hizo: “la gente está inconforme y ante la inconformidad la respuesta es ¿qué? La represión, el asesinato, cada vez más militarización. ¿Cuál es la vía que queda? La vía de la organización, de la lucha”. Son dos pilares: la espada de las ideas y la acción revolucionaria armada. Es el año 2003 y Frank Piasecki Poulsen con su equipo de producción graban el documental Guerrillera.

Un guerrillero lee a sus compañeros el parte de guerra. Da paso a la discusión de los temas. Lau, una de las guerrilleras en formación, se decide: “ahí habla que tumbaron un puente, de que afectaron como casas. Y entonces a mí me inquieta… Somos un ejército del pueblo, ¿cierto? (…) Los puentes sirven de vía de acceso para la alimentación de los pueblos, entonces no me explico por qué se derrumbó este puente”. Hay una guerrillera que no despega los ojos del suelo y no levanta la cabeza en toda la intervención de Lau. El resto miran hacia el costado bajo y eventualmente miran al frente.

El guerrillero que leyó el parte responde: “estamos en guerra, confrontando al Estado colombiano, lógicamente tenemos que afectar los intereses del Estado”.

El documental Guerrillera habita por un tiempo con miembros de un campamento móvil de las FARC-EP. Está en las formaciones, clases, comidas, los entrenamientos con las armas de madera, que se mueven mientras los aprendices imitan el sonido del cruce de fuego al que se enfrentarán más adelante; escucha las estrategias que dan los comandantes para que el Ejército no los mate… Y claro, graba los bailongos eventuales. Isabel, la protagonista, escribe en una carta dirigida a su familia sobre su experiencia de los últimos días: “el sentido de camaradería es mucho más profundo”.

Desde la década del 70 las FARC-EP cambiaron el sombrero, el machete y el azadón, por el uniforme militar, el rifle y las botas pantaneras. El poderío que adquirieron desde esa década se evidenció con los 65 frentes que formaron, junto con el apoyo económico y territorial que les dio el narcotráfico.

Hay dos imágenes que dejan claro el poder que alcanzaron:

La primera es la de un guerrillero sonriente que levanta su pulgar y hace el gesto ‘bien’. Pertenecía al Bloque Oriental que desarrollaba la Operación Marquetalia en Mitú, Vaupés. Ese 1 de noviembre de 1998, alrededor de 1.400 guerrilleros atacaron la estación de policía de Mitú. 43 policías murieron y 61 fueron secuestrados.

La segunda ocurrió el 7 de enero de 1999. El protagonista fue un hombre ausente, Manuel Marulanda Vélez. Se trataba de la instalación de los diálogos para el cese del conflicto entre las FARC-EP y el Gobierno. Pastrana estuvo sentado al lado de una silla vacía y cantó el himno nacional, con la mano en el pecho, solo.

Oliverio Gómez, profesor de Trabajo Social de la Universidad del Quindío, menciona algunos de los factores determinantes en ese escalamiento de poder: “una clase dominante que no resuelve los problemas del país y una situación de agravamiento de las libertades y de limitaciones de la democracia colombiana”.

La situación de incertidumbre política hizo que el modelo democrático fuera sometido a un cambio de método… Algo que evidenciara menos la represión.

 

Plan Colombia y cilindros bomba

En el año 1999, en el marco del Plan Colombia para la Paz (Plan para la Paz y el Fortalecimiento del Estado), el gobierno de Pastrana recibió 1.300 millones de dólares de parte de los Estados Unidos, representados en: componente militar (70% de la ayuda), el respaldo político y la asistencia técnica. El motivo de la alianza era combatir el narcotráfico, la insurgencia y la pobreza; pero sobre todo fortalecer las instituciones democráticas, según palabras de Néstor Humberto Martínez, ministro del Interior de dicho gobierno.

Ese plan obedeció a un modelo de apertura democrática en América Latina después de la crisis de las dictaduras. En palabras del profesor Oliverio “Colombia no era una dictadura, pero producía más muertos y desaparecidos que las dictaduras”. Prosigue: “llegó a su extremo en el gobierno del señor Turbay Ayala. Se caracterizaba por ser un régimen de democracia restringida. Algunos le han denominado a eso estado de decepción permanente”.

“La historia inédita del Plan Colombia a sus 15 años”, una nota publicada en El Tiempo y escrita por Néstor Humberto Martínez, justificó la pertinencia del Plan Colombia: “No tengo duda de que, con sentido de responsabilidad, en la medida en que avanzaba el proceso del Caguán, el presidente se dio a la tarea de consolidar en paralelo una salida al conflicto por la vía del uso legítimo de la fuerza”. Según su criterio el factor determinante para el inicio del Plan Colombia fue la Operación Marquetalia.

Las FARC-EP también perdieron apoyo económico internacional, especialmente el que venía de Europa, donde algunas personas los consideraban héroes que luchaban por la libertad social. Uno de los motivos fue el espanto generado después de los ataques a las Torres Gemelas y la difusión de la frase “terrorismo internacional”.

La Operación Marquetalia también fue el inicio de un modo de exhibición del grupo guerrillero: grabar sus operaciones militares. El país conoció el recorrido realizado por los guerrilleros el 11 de abril de 2002, cuando irrumpieron en el Palacio de San Luis, sede de la Asamblea del Valle y secuestraron 12 diputados. Como estrategia para presionar al Estado comenzaron a grabar videos de las personas en cautiverio, estas imágenes fueron comparadas con las de los campos de concentración Nazis debido al estado físico de los secuestrados.

En uno de los videos el diputado Francisco Javier Giraldo dice: “Al señor Álvaro Uribe y a las FARC les pido ceder en sus posiciones”. Ninguna de las partes dio el brazo a torcer y 11 diputados fueron asesinados en cautiverio el 18 de junio de 2007.

La consecuencia directa de la intervención de Estados Unidos y la presión que ejerció las FARC-EP sobre las Fuerzas Armadas, fue el surgimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). La lucha de los tres grupos armados (FARC-EP, Fuerzas Armadas y AUC) generó la degradación del ejercicio de la guerra.

El profesor Oliverio asegura que “la estrategia más errada fue el uso indiscriminado del bombardeo artesanal, a través de las pipetas (cilindros bomba)… Eso no caía exactamente sobre los edificios o casas donde estaban las tropas”.

Durante el enfrentamiento entre miembros del bloque Élmer Cárdenas de las AUC y del bloque 58 de las FARC, un cilindro de gas cargado con dinamita lanzado por los guerrilleros no cayó sobre las autodefensas que estaban detrás de la capilla San Pablo Apóstol de Bellavista en Bojayá, Chocó. El cilindro rompió el techo. Cayó junto al Cristo del altar y explotó. Murieron 117 personas.

Bojayá era un pueblo de 1.100 habitantes y en el sitio estaban 303 personas que se escondían del fuego cruzado. 

En este punto de la historia el porqué de la guerra: “somos una respuesta a lo que ustedes hicieron”, de las FARC-EP, y “defendemos al país del terrorismo”, del Estado, excluyeron por completo al pueblo, al que utilizaron para inculcar sus miedos, prejuicios, propaganda política y, como quedó claro en Bojayá, de escudo humano.

 

Seguridad democrática y ejecuciones extrajudiciales

Néstor Humberto Martínez, también escribió en su nota de El Tiempo: “Álvaro Uribe aprovechó al máximo los nuevos recursos para consolidar la Seguridad democrática”.

Sin duda alguna Álvaro Uribe cumplió a cabalidad el rol de comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y responsable del orden público. La Seguridad democrática significó reducción operativa y de mando de los guerrilleros, con la muerte de dos de sus líderes: Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez (fallecido por un ataque al corazón), y Raúl Reyes (asesinado durante un operativo en Ecuador, cerca de la frontera). También se redujeron delitos como el homicidio, secuestro y robo a entidades financieras.

El 24 de septiembre de 2008 la Revista Semana publicó una nota bajo el título: “Versiones encontradas sobre jóvenes desaparecidos en Soacha”. Al día siguiente el titular era una pregunta: “¿Reclutados o asesinados?”. Los cuerpos de 11 jóvenes que las autoridades dijeron fueron reclutados con tres o cuatro meses de antelación por las FARC- EP y muertos en supuestos combates con el Ejército, desnudaron los baches de la Seguridad democrática.

Los jóvenes desaparecieron de sus lugares de origen: Soacha y Bogotá. El informe de Medicina Legal contradijo lo afirmado por el Ejército sobre el tiempo que llevaban en la guerrilla: habían muertos dos o tres días después de su desaparición. Por ejemplo: “Joaquín Castro Vásquez, 27 años, desaparece el 13 y aparece el 15 muerto en Medicina Legal”.

El hallazgo de más cuerpos en distintas partes de Colombia y testimonios de miembros del Ejército, como el del cabo Mora, probaron que soldados actuaron como reclutadores que uniformaron a civiles y los asesinaron para dar resultados en supuestos operativos a los superiores y así obtener beneficios, como días de licencia y ascensos. 

Según la ONG Human Rights Watch, hay registradas más de 3.500 ejecuciones extrajudiciales cometidas por militares durante el gobierno de Álvaro Uribe. 

La Historia Colombiana X dejó a los dos grupos en igualdad de condiciones: fueron libertadores, subyugadores, esperanza y terror. Tal vez ese escenario es el que hizo posible que el 26 de agosto de 2012 se sentaran a negociar.

*Estudiante de quinto semestre de Comunicación Social en la Universidad del Quindío