Pero peor sí es posible. Se sabría luego que Aguas y Aguas ha perdido $2.086.975 millones en demandas. Que van desde reparaciones directas, contractuales, hasta acciones de grupo. Entre sus demandantes aparecen personas naturales, trabajadores y sociedades como Megabús. 

 

Cuadro donde se relaciona los cobros por costas judiciales a Aguas y Aguas

Cuadro donde se relaciona los cobros por costas judiciales en procesos ejecutivos contra Aguas y Aguas

Por: Duberney Galvis

Lo que comenzó con la denuncia que advertía sobre el giro de 300 millones de pesos, salientes de Aguas y Aguas de Pereira, para pagar un concierto que se había dicho era gratuito, ya va en la pérdida de casi dos mil cien millones de pesos en valores cancelados por sentencias desfavorables para ese misma entidad.

Y como si se tratara de disponer de una guaca, ferian el presupuesto de la empresa de aguas públicas de Pereira. Así, cuando el concejal Carlos Alfredo Crosthwaite –de agudo olfato para detectar la corrupción– preguntó por el destino de 300 millones de pesos para pagar el concierto, “gratuito” en palabras del Alcalde Juan Pablo Gallo, el gerente de Aguas y Aguas aceptó que la empresa lo pagaría y lo hacía por “la imagen empresarial”. Con razón replicó el concejal del Polo “¡inaudito¡, mientras miles de familias dejan de cubrir necesidades básicas para pagar facturas, deciden poner 300 millones en un concierto”.

Pero peor sí es posible. Se sabría luego que Aguas y Aguas ha perdido $2.086.975 millones en demandas. Que van desde reparaciones directas, contractuales, hasta acciones de grupo. Entre sus demandantes aparecen personas naturales, trabajadores y sociedades como Megabús. En sentido literario, al cuadro de Excel de estos procesos y sus cuantías le cabría un título: Cuadrando caja con Aguas y Aguas (ver cuadro completo).

También en el aspecto laboral el asunto hiede. Se producen despidos injustificados en Aguas y Aguas. La politiquería que se ha tomado la empresa al parecer ha impuesto su clientelismo sobre la base de despedir a quien no se ajuste al combo, y no les importa lo previsible, que después la empresa pierda millones por las justas demandas de los trabajadores. Habría que revisar con lupa cada proceso e investigar si los hechos configuran dolo ante semejante pérdida de dineros públicos, sea este por acción o por omisión. Hasta el día de hoy nadie responde por el asunto. Y los llamados a vigilar por lo general son cuotas políticas. Valdría la pena, sin duda, revisar los procesos de conciliación en los pleitos perdidos, rastrear el mal olor.

Hasta aquí operan un guion conocido, ese que establece el desmejoramiento de las empresas públicas para después justificar su privatización. O peor aún, sin sonrojarse, los mismos hasta nos dirán que hay que privatizarla porque la quebró la corrupción.

Pero la verdad es que las empresas no son malas por ser públicas o privadas, son malas porque quienes las administran responden a intereses ajenos. Y en este caso concreto deben ser públicas porque prestan un servicio vital para la población, no se trata de una venta de carros. Ojo, incluso en varios países del mundo como Francia, se están reversando los procesos de privatización porque resultaron un fiasco y además se comprobó el perjuicio a los usuarios.

Ahora, cierto es que los males de Aguas y Aguas se profundizan en la administración del exalcalde Enrique Vásquez y del combo de María Irma Noreña. Luego el silencio sepulcral del actual alcalde Juan Pablo Gallo, el del concierto “gratuito” de 300 millones, lo deja muy mal parado, y qué va a resolver si el nombre de María Irma Noreña también aparece en su campaña política.

A la larga, en ambas alcaldías campea el neoliberalismo y la politiquería, y los neoliberales, con o sin título universitario, neoliberales son. No obstante al país lo gobiernan con la lógica colonial. O sea la de someterse a todos los dictados económicos y políticos de los países que son potencia mundial. Y Pereira es solo una pieza del engranaje nacional. Por ende la ciudadanía debe estar presta a defender las empresas públicas y derrotar a los politiqueros de turno que la desangran.

Una más: merodean los surcoreanos por el río Otún y la Carder. ¿A qué vienen?