Por: Stephania Castaño Duque
nio328@hotmail.com


En Colombia se han hecho algunos estudios sobre el impacto ambiental que generan los productos a base de PET. El embotellamiento de agua ha producido un alto impacto en el medio ambiente, no solo por los envases que al ser utilizados quedan en los ríos o bosques, sino también por la energía utilizada en todo el proceso de manufacturación.

“Actualmente la incidencia de los plásticos en el desarrollo social y material del ser humano es cada vez mayor, pues la sociedad de consumo nos ha llevado a ver que la vida debe ser más fácil y generar menos inconvenientes en el desarrollo de las actividades diarias”, expresa la ingeniera química Janneth Arias García.

Finalmente el gobierno debe generar directrices e instrumentos que apoyen la estructuración de una cadena integral para el manejo de los residuos como es el caso del PET. El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial viene impulsando los programas post consumo y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá ha centrado sus esfuerzos en el tema de bolsas plásticas a través de la expedición de resolución 829 de 2011.

“Los investigadores calcularon que en todo el mundo se usaron 3 millones de toneladas de este tipo de plástico tan sólo en 2007. La energía utilizada para ello fue de 50 mil millones de barriles de petróleo”, se comenta en el blog Siendo Humanos.

El PET es un tipo de materia prima plástica derivada del petróleo, empleado inicialmente para el almacenamiento de alimentos perteneciente al grupo de los materiales sintéticos denominados poliésteres. Diez años después de su descubrimiento fue empleado en forma de película para el envasamiento de alimentos. Pero la aplicación que le significó su principal mercado fue en envases rígidos, después pudo abrirse camino gracias a su particular aptitud para el embotellado de bebidas carbonatadas.

La sociedad se ha acostumbrado a que todo lo que no usamos es basura y esto ha ocasionando problemas ambientales, que tienen consecuencias catastróficas a nivel mundial como las hemos podido ver en los últimos años, por ello, la sociedad debe adoptar una cultura que permita aplicar la teoría de las tres “R”, reducir, reutilizar y reciclar. Así se consumen menos recursos, reutilizando lo que sirva en nuevas actividades y/o reciclando materiales que puedan generar nuevos productos.

El PET puede ser reciclado, dando lugar al material conocido como RPET. Lamentablemente este no puede ser usado para producir envases en la industria de los alimentos, además  sería necesario una clasificación y plantas de lavado sofisticadas, lo que aumentaría los costos de producción.

Responsabilidad Social

La sociedad tiene la mayor responsabilidad, una cultura de reciclaje bien establecida permite que se pueda realizar el primer paso – fundamental– dentro del proceso de reciclaje, la separación en la fuente (los hogares, centros comerciales, escuelas, etc). En la actualidad la población se ha hecho más conciente de los temas ambientales, aunque es un proceso a largo plazo, por el cambio que genera en la cultura.

La reproducción de envases plásticos genera mayor contaminación ambiental, pero por el contrario su reciclaje y reutilización ayudan a la disminución de los mismos. Para hablar por separado de unas u otras se puede mencionar que entre  las causas de su uso está la buena resistencia. En general las propiedades químicas y físicas de este material que permiten su empleo en la elaboración de diversos productos; que al ser un material reciclable fomenta su uso para varios fines y por último su importancia a nivel industrial.

Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Medio Ambiente, afirma que “el enfoque primario debe ser el de minimización, lo cual busca que la cantidad de residuos sea menor, haciendo uso racional de los plásticos. Las empresas que han adoptado modelos de responsabilidad ambiental vienen implementando diversas prácticas en este sentido”.

Actualmente el diseño y los materiales de envases y embalajes están siendo influenciados constantemente por varios factores tales como cambios en la comercialización minorista (supermercados, hipermercados, shopping centers, mini mercados, comidas rápidas o al paso, etc.), necesidades cada vez mayores de precauciones respecto a la salud y seguridad en los productos envasados y lo más importante las necesidades del consumidor y el cuidado del medio ambiente. Los materiales compuestos de plástico presentan con frecuencia un rendimiento muy superior al de los materiales que sustituyen. Son menos susceptibles de corroerse, de sufrir daños por humedad y son también más resistentes a la fatiga presentando mayor resistencia a las cargas.

La mayor parte de los colombianos desconocen los conceptos elementales acerca del reciclaje y aún más sobre el beneficio que trae consigo el uso del PET como un material resistente y ligero, con la capacidad de producción de envases plásticos que tendrían como fin futuro la reutilización. La problemática se ve reflejada en el poder de decisión que tienen los funcionarios del gobierno que operan en cada región o a nivel general en los países para responsabilizarse directamente de inculcar una cultura ambientalista en cada uno de los ciudadanos respecto al trabajo en pro del ambiente como una posibilidad de desarrollo territorial, comercial y social.

En el caso del municipio de Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Empocabal como entidad pública tiene como propósito general encargarse de todo lo que compete  al cuidado del medio ambiente en el municipio y al mismo tiempo de proyectar campañas de recuperación de materiales desechados que puede ser llevados nuevamente a la vida útil,  pero la ineficiencia en estas entidades limita a otras agrupaciones que se forman al progreso como Asocrecer, creado en el año 2007 por familias desplazadas y madres cabeza de familia que encuentran en este proceso una fuente de trabajo favorable para el sustento diario.

La directora de este centro de reciclaje, Nancy Molina relata ciertas inconformidades que se presentan a raíz de la poca participación y colaboración por parte de instituciones y del gobierno como tal. “La ayuda que nos propicia la alcaldía es vana y el esfuerzo de Empocabal por crear conciencia en cada individuo es insuficiente, el poco compromiso desmotiva a más ciudadanos a incentivarse por la protección y el cuidado ambiental”. Por lo que afirma que la industria, la sociedad y el gobierno no tienen realmente un compromiso para que los materiales reciclables no lleguen a los tiraderos.

Asocrecer ha vivido momentos de incertidumbre y ha buscado de algún modo eliminar la barrera del conocimiento, buscando dar solución a los problemas, esperando respuesta de las instituciones a las que reclama, para que los ciudadanos se concienticen del error que cometen por la falta de capacitación como sucedió con el SENA, afirman los directivos de Asocrecer: “Nuestro país no intenta ofrecer una ayuda grata a estas contrariedades debido a la poca información que suministran pero es más porque no la saben manejar o porque quieren alcanzar una finalidad lucrativa. Sí, nosotros vivimos de esto, comenta, pero más allá de ser nuestro sustento es la preocupación por el Ambiente, no dimensionamos el poder tan grande que tenemos para destruir nuestras pertenencias,  nos han ayudado más unas cuantas personas que llegan del Extranjero y se ven interesados en nuestra labor brindándonos unas cortas capacitaciones para sacar adelante nuestro proyecto. Es por este lado que tendríamos una esperanza para que todo lo que realizamos en función del bienestar de los habitantes de la ciudad pueda llevarse a cabo.   Nosotros, cuando no hay ayuda del exterior hemos tenido que informarnos y aprender de esto por iniciativa propia y ha sido difícil llegar a identificar cada tipo de PET”.

Uno de estos grandes propósitos a futuro es la construcción de casa a base de PET y ya existe una idea que poco a poco se ha ido desarrollando en el barrio Morelia de Pereira, que a través de Asocrecer ha estado impulsando a los ciudadanos de regiones aledañas a participar de este proyecto que muy probablemente dará resultado por la innovación y la nueva perspectiva que se generará en cada uno de ellos. “Tal vez sea necesario incentivar a los habitantes a través de privilegios”, comenta la señora Nancy Molina como hacen en otros pueblos donde los recibos de la luz y el agua obtienen un descuento por la contribución al cuidado del medio ambiente. Reciclar para ellos es una fuente de bienestar y ahorro.

El PET, por ser reutilizable puede ser usado en la producción de Juguetes; gran parte del material que es picado en el Municipio de Santa Rosa, es llevado a Cartago, a la planta de residuos sólidos, en donde es transformado, para luego ser distribuido como juguete en todo Colombia.

Una de las causas de que tanto PET se use en Santa Rosa, es el turismo que llega a la zona atraído por las piscinas termales. La mayoría de los productos consumibles viene envasados en este material, por tal razón el esfuerzo que realiza Asocrecer para mantener el municipio limpio es cada vez mayor.