La guerra del etanol

Por: Daniela Bolívar Rincón
dannyb713@hotmail.com

“Se está produciendo en el campo alimento para los carros y no para el hombre”. La caña de azúcar, un seductor monocultivo protegido por el Estado, que a medida que crece les arrebata a los campesinos, la esperanza de progresar.

“Somos desplazados de la caña. Hace 15 años había trabajo en abundancia gracias a la  siembra  de sorgo, soya y otros cereales, pero esos cultivos desaparecieron, hoy en día todo está curtido  de caña. Trabajábamos en la hacienda Guabito, que ocupaba de cien a mil trabajadores, ahora  un área de mil hectáreas la administran con 20 personas y el resto es maquinaria pesada”, dice  Pedro José Cruz, un campesino de 50 años perteneciente al proletariado de la región de  Roldanillo, Valle, que vive del rebusque y de luchar contra las aguas del río Cauca, esas que se  llevan sus cultivos, cuando la furia de las lluvias al igual que el abandono del Estado, se confabulan  para empobrecerlo más.

El valle geográfico del río Cauca posee uno los mejores suelos del país, por estar ubicado entre  dos cordilleras de diferentes características que lo hacen rico en nutrientes y lo protegen de  largas temporadas de lluvia. Las condiciones climáticas permiten que todo el año se coseche,    tanto así que una hectárea de tierra tiene un costo de 42  a 48 millones de pesos, mientras en los llanos se avalúa en 3 millones;. en el Valle del Cauca 270 mil hectáreas están dedicadas al cultivo de la caña, con el fin de abastecer a 13 ingenios azucareros, dueños de la cuarta parte de los cultivos de dicha graminea y el resto de la tierra corresponde a más de 1.700 cultivadores. Cerca del 30% de la población del departamento depende de la actividad azucarera.

La llamada revolución verde y la actual modalidad de los biocombustibles, han aumentado la cobertura de caña en zonas donde antes se sembraban otras semillas características de la región, pues la ley estableció que a partir de septiembre del 2005 toda la gasolina dispensada en las zonas urbanas con más de 500.000 habitantes debería tener 10% de componentes oxigenados como el alcohol carburante. Cubrir esta  demanda requiere 1.2 millones de litros de alcohol diarios, equivalente a decir que en el Valle del Cauca la expansión de la siembra de la caña ha de convertirse en un monocultivo necesario para abastecer dicha exigencia, y a su vez en el dolor de cabeza de quienes cuestionan los beneficios biológicos, sociales y económicos de la misma.

Se pierde la tierra

“Nosotros tenemos poco petróleo y es oportuno hablar en este gran Valle del Cauca de las alternativas de Colombia: ‘los biocombustibles’, eso hay que acelerarlo”. Esa es la desalentadora respuesta que el ex presidente Uribe dio  a los “los Nasa”, grupo indígena que bloqueó la vía Panamericana en el 2008, exigiendo después de 15 años, el cumplimiento del acuerdo del Nilo, aquel en el que el gobierno de César Gaviria se comprometió a entregarles 15.600 hectáreas de tierra plana que nunca llegaron, las mismas en las que se veían tentados a cultivar a manera de invasores. Pero dichas razones no fueron suficientes para el mandatario y reiteró: “más demoran en llegar a tomarse las carreteras, que la fuerza pública (Esmad) en sacarlos”.

Frente al hecho, el líder indígena Lucho Acosta dice que el gobierno “no quiere entregar las tierras porque las tiene proyectadas para el alcohol carburante y necesitan la caña para extender su producción”.

Vale destacar que el gobierno sí ha destinado terrenos para grupos desmovilizados, y ellos le alquilan a los ingenios, se cruzan de brazos porque no ponen nada y las ganancias son seguras.

La caña es el único cultivo que tiene contrato. El ingreso bruto de una hectárea es de 18  millones de pesos, nueve parael ingenio y nueve para el proveedor, no hay otro negocio que en  14 meses produzca tanto a menos que sea ilícito.Para Hernando Betancourt, experto en  industria azucarera, cultivar otra semilla implica salir a venderla a la plaza de mercado, “si  tuviéramos frutales, podría ser rentable, pero no hay compromisos a nivel internacional que  aseguren la exportación”.

La apertura económica de los 90 afectó la producción de los agricultores, entrando productos  de otros países exportadores. A raíz de ello se tuvo que cambiar la modalidad económica y se  incrementó el desempleo, finalmente se cambiaron los cereales por caña, pues los medianos y  pequeños agricultores no estuvieron en capacidad de competir con el mercado internacional.

Nicolás Montoya, profesor de geopolítica, le atribuye el éxito de la caña a la política de sustitución de importaciones que con el fin de incrementar la riqueza nacional, maximiza el costo arancelario para la caña de azúcar, reduciendo al mínimo posible su importación, así, la caña se ve protegida frente al mercado internacional y tiene ganancias seguras, mientras otra clase de cultivos en Colombia sí tienen entrada y se ven en desventaja los agricultores locales. Para la  CVC (Corporación Autónoma Valle del Cauca) es injusto que los agricultores nunca hayan tenido subsidios, cuando  los costos de producción son tan elevados.

Negociar con los ingenios, es obtener rentabilidad, Hay varias formas de hacer convenio. El Ingenio entrega la caña a los proveedores para que la cosechen, o el proceso de aparticipacion, en el que el colono le brinda la tierra al ingenio y éste pone la infraestructura y la siembra, llamada “la forma del perezoso”, tranquilamente se puede vivir en el exterior y venir por las ganancias,. Por eso, para estas industrias es más fácil comprarle la tierra al que está cultivando otra cosa, porque relativamente se encuentra quebrado, pero olvidan el porcentaje de campesinos que nunca aprendieron algo diferente a labrar la tierra, y que ni siquiera el ingenio se encargará de ayudar,- Lo mínimo que podrían alcanzar sería pertenecer al gremio de los 12.500 corteros de caña, de los cuales 9.500 están contratados mediante cooperativas de Trabajo Asociado, pues estar vinculado a los ingenios directamente como empleado es un privilegio que sólo 485 corteros saborean, y ni si quiera esto es hoy una esperanza de entrada económica, ya que la mayoría de los ingenios están mecanizando las labores, se reemplaza el trabajo de los corteros por máquinas cosechadoras, que reducen poco a poco la mano de obra.

En Aguaclara, Valle,  Patricia Mondragón es una de las desempleadas por la llegada de la caña a los terrenos de Ismael Díaz , esos que tradicionalmente abastecieron la alimentación de la región y los ingresos del personal campesino, con el cultivo de maíz, tomate y sorgo. “La caña tiene menos posibilidades de trabajo, no hay empleo local y el ingenio lo que arrienda lo compra”.

Hoy, después del asesinato de Díaz, las tierras están siendo adecuadas por La Carmelita, 90 hectáreas de su hacienda para el cultivo de caña de azúcar; sus hijas, tal vez en vista de la incapacidad de administrar los terrenos, prefirieron ser proveedoras de dicho ingenio. Gonzalo Arango, ingeniero encargado de la adecuación del terreno para la nueva siembra, justifica que “necesitan más caña para producir alcohol carburante” y aunque La Carmelita no sea hoy uno de los productores del biocombustible, a futuro será ese el propósito de  todos los ingenios.

La guerra del Etanol

El ingenio Incauca, propiedad del grupo Ardila Lülle, quien también posee 52 por ciento del Providencia y 35 por ciento del Risaralda, ya posee destiladoras anexas para la obtención del etanol. El Manuelita produce el 65 por ciento del  etanol colombiano y el Mayagüez, el 15por ciento.

Hernando Betancourt, experto en industria azucarera, afirma que el desarrollo del país se ha enfocado en la agroindustria,  “llegará el día en el que el petróleo se acaba, entonces  producir combustible tendrá un buen futuro,  y qué mejor que un cultivo lo brinde, y si el día de mañana no se produce azúcar mucho mejor, pues esta no es un alimento esencial, debido a su cantidad de carbohidratos, ahora ya todo es light.

Miguel José Garrido, propietario del ingenio La Carmelita, manifiesta que los políticos se tuvieron que retractar de la pretensión de multar a los ingenios que no produjeran etanol, “tanto así que Uribe se hizo socio del ingenio Incauca y el papa Ardilla. Dicha compañía ha pretendido apoderarse de las empresas del país que estén dentro del cluster de su producción, por eso en los 80 y 90 su influencia recurrió a una competencia desleal, en la que hizo poner el azúcar barata para que los pequeños ingenios quebraran, porque según Asocaña no pueden producir más de determinada cantidad de azúcar, mientras los grandes se comen a los chiquitos moliendo más de 10 mil toneladas diarias de caña. Sin embargo Garrido afirma que “es mejor ser cola de ratón y no cabeza de león”, porque en calidad de producción y exportación están por encima de los grandes ingenios, así lo demuestra el que Colombina sea de los mismos propietarios del Riopaila y aun así, prefieren comprar el azúcar a La carmelita, y agrega que un Ingenio pequeño, como el suyo, brinda empleo a 6 mil personas y por cada una de ellas hay familias enteras que gozan de dichos ingresos, ¿cuáles?: 9 mil pesos que se le paga a un cortero por tonelada de caña cortada.

El ingenio Riopaila ya cuenta con 60 mil hectáreas de tierra en los llanos, a su vez se está sembrando caña en el Quindío, con el propósito de producir alcohol carburante en forma.

Lucro Vs. medio ambiente

Según Dan Jauver Carrillo, estudiante de X semestre de administración ambiental, al establecer un monocultivo, los nutrientes del suelo se van acabando, en el Valle se están presentando problemas de salinización por el exceso de riegos, como se necesita agua para que tengan un buen crecimiento, esta agua se está acumulando en charcos, al evaporarse quedan minerales que por lo general es cloruro, lo que genera la salinización del suelo, y la remediación es muy costosa,  allí nada va a crecer. Según su conocimiento, dice que “A los que han vendido les ha tocado irse a las laderas de las montañas, esto es mortal, ya que la ganadería en zonas de ladera genera cárcavas lo que da erosión”.

Betancourt argumenta que se lleva más de 150 años cultivando caña, y se siguen desarrollando tecnologías para mejorar la siembra, tanto así que se puede cultivar donde no haya tierra (cultivos hidropónicos), entonces no se puede decir que el cultivo de la caña acaba con el suelo. “si yo le aplico el producto que es, no lo estoy envenenando”. Garrido añade que cuando se hace renovación de tierra se voltea la capa orgánica, la cual sigue porque se saca el subsuelo que no es utilizado, y si la soya nitrogena la tierra, pues está siendo reemplazada por el abono vegetal como la cachaza.

En su defecto el Valle del Cauca tiene tanto de tierra plana como de loma, y hay mucha riqueza, entonces por sembrar caña no se van a acabar los predios para sembrar, sin embargo es desventajoso que se esté utilizando un suelo que debería estar en frutales, debe haber diversificación pues hay un porcentaje muy alto de variedad CC8592 (caña) a la que le está dando roya, por ser un monocultivo, y los proveedores corren el riesgo de fracasar. No se está pensando en una tierra  para subsistir si no para enriquecerse.

La vinaza (desecho del proceso industrial de la producción de alcohol) que ha sido cuestionada por su  impacto desfavorable al medio, los ingenios la han convertido en abono para la caña, con la construcción de grandes piscinas para diluirla. Esta es ahora un abono con alto contenido de potasio

Para quemar la caña se debe acudir al instituto Agustín Codazzi, para estar al tanto de la  dirección de los vientos, y que estos no se lleven consigo la pavesa producto de la quema, que  puede afectar a la población, pero mientras haya corteros es inevitable hacerlo, ya que es un  método que les facilita el corte, despojando la caña del follaje y los bichos.

Los campesinos del norte del Valle que se consideran desplazados por la caña, expresan: “ellos  no piensan en que están contaminando pero en el afán de su riqueza”. “De la caña no sacan si no la azúcar, la panela y el combustible y como eso es lo que les da plata  se han olvidado de los alimentos”.“El presidente dijo que nos pagaría los cultivos perdidos por  las inundaciones y seriamos reubicados, todos dicen que eso está en trámites, pero hasta ahora  no se ha hecho nada, para los medios de comunicación ya no existimos, porque mientras los capitalistas están viviendo como reyes, aquí se vive en la pobreza absoluta”.