Malos negocios inmobiliarios (1)

Es inexplicable cómo la Alcaldía de Pereira paga casi tres veces y media más por un lote que tan solo ocho meses antes tenía un precio mucho menor. La transacción fue firmada por la secretaria jurídica, Liliana Giraldo Gómez, en calidad de alcaldesa encargada, pues en ese momento estaba ausente el alcalde Juan Pablo Gallo. Allí se construirá la nueva Estación de Policía en cofinanciación con el Ministerio del Interior.

Redacción

En un nuevo episodio que parece sumarse a lo denunciado ayer en TLCDLR, la Alcaldía de Pereira en diferentes administraciones -la anterior de Vásquez y la actual de Juan Pablo Gallo- pareciera estar realizando negocios inmobiliarios que poco o nada son favorables para las finanzas muncipales.

Así se desprende tras la denuncia del Concejal del Polo Democrático Carlos Alfredo Crosthwaite, quien dijo que  “el Municipio de Pereira, mediante la escritura pública 2959 de la Notaría Primera, del 2 de septiembre de este año, adquirió por 2.231 millones de pesos el predio ubicado en la esquina de la carrera 9 con calle 10 (barrio Villavicencio) a terceros que lo compraron el 29 de diciembre de 2015, hace un año, a dos mujeres, madre e hija, por el valor del avalúo catastral: 658 millones 375 mil pesos”.

Es decir, el municipio compró el lote de 1.280 metros cuadrados (32 metros de frente por 40 metros de centro) destinado para la futura Estación de Policía por un valor que se disparó casi tres veces y media en su valor comercial en escasos ocho meses, pues el 2 de septiembre de este año se efectuó la transacción entre el Municipio de Pereira y los particulares Gilberto Marulanda Trujillo, Leonardo Alberto Villegas Ruiz y Gloria Inés Ruiz Castaño, según consta en la escritura pública (ver).

El concejal Carlos Alfredo Crosthwaite afirmó que “la Alcaldía contrató en mayo pasado a la firma Dalfre para hacer un avalúo comercial que dio como resultado 2.231 millones de pesos, en lo que él llamó ‘un predio sin demanda’, demostrada con el Certificado de Tradición que registra su primera adquisición en 1961 por parte de dos propietarios, luego pasó a manos de uno de ellos en 1971 y a la muerte del propietario inicial fue transferido en 1991 a las dos mujeres, que finalmente lo venden en diciembre del 2015 por esos 658 millones de pesos a los terceros (ya mencionados)”.

Pero las irregularidades no paran allí. De acuerdo con la información suministrada por el  concejal Crosthwaite “en junio del presente año se entregó el avalúo por parte de Dalfre, firma de avalúo comercial inmobiliario, y en julio los propietarios registraron una construcción sin licencia, de 15 años atrás, y una caseta en mal estado, como locales comerciales y en septiembre pasado, a los pocos días de la oferta de compra, el Municipio adquirió inmediatamente el predio”.

Como se pudo constatar en visita al lugar, el lote consta de una vivienda de dos pisos y un amplio parqueadero techado en zinc y sostenido en guadua, pero de ninguna manera se pudo observar una nueva construcción o pistas que permitieran detectar el inicio de los mencionados locales comerciales. El estado general del inmueble es de deterioro por el uso y su antigüedad evidente es de varias décadas. 

“¿Cómo una Alcaldía compra por casi tres veces y medio del valor catastral un predio ubicado en una zona poco apetecida por las condiciones de deterioro, por la inseguridad, las ollas de vicio y una calle ocupada por Megabús? Hago una denuncia muy grave, la Administración Municipal poco o nada le interesa conservar el patrimonio público y al fin de cuentas no hay ningún cambio, seguimos en las mismas con los mismos”, expresa el Concejal.

Mediante un avaluador titulado de Pereira, el Concejal demuestra con valores en cada concepto examinado por la firma Dalfre de Bogotá que el predio está sobrevalorado en casi mil millones de pesos (ver nuevo avalúo). De hecho, es evidente que la firma Dalfre, al comparar el valor del metro cuadrado, emplea zonas aledañas a la plaza de Bolívar y el parque El Lago, áreas no deterioradas como aquella en la cual se ubica el lote negociado.

Lo que más llama la atención de Crosthwaite es que “una compra de más de dos mil millones de pesos se haya efectuado en ausencia del Alcalde y haya delegado la firma de la escritura, en vez de asumir su responsabilidad por la compra directa de dicho predio que compromete los dineros de la ciudad y de la Nación”.

Esperen pronto una segunda parte sobre este negocio que tiene muchos interrogantes que se espera sean resueltos por las partes implicadas en el negocio.