Entre el acervo de irregularidades denunciadas por La Palabra hizo falta una que podría encabezar el ranking de plagios.

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Por: UNIDAD INVESTIGATIVA

La Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) no ha tenido en su historia reciente un momento más turbio y sospechoso que el actual. Desde que  Luis Enrique Arango se instaló en la Rectoría de la Universidad, un contubernio de relaciones  ha prosperado  al interior de la institución.

De esas relaciones, quizá las más llamativas para la comunidad universitaria son las que orbitan alrededor de William Ardila. Llegó a la Vicerrectoría Académica en el año 2010, antecedido por una estela de situaciones particulares. Por ejemplo, el récord de haber sido Director del Departamento de Física, Director de Ingeniería Física y Director de la Maestría en Instrumentación Física, al mismo tiempo que realizaba estudios de Doctorado en España. Más aún, su producción intelectual raya con la aparente erudición.

En los últimos 11 años ha acumulado unos 346,4 puntos salariales por figurar en al menos 70 publicaciones como coautor;  solo en el  2000  publicó en revistas especializadas siete artículos. Hoy su puntuación académica y salarial es equivalente a haber cursado cuatro Doctorados. Lo curioso es que, según su Currículo Académico (CVLac), Ardila aún no se ha titulado como Doctor, aparece con una Maestría en Fisica (ver).

CVLA W ARDILA

Ya hace casi un año que el medio escrito La Palabra denunció irregularidades en concursos docentes con aspirantes cercanos a William Ardila (ver pág. 13 de La Palabra).  Uno de esos casos es el de Liliana Portilla, quien figura como coautora junto con su esposo -Leonel Arias Montoya- de diversos artículos plagiados. Uno  de ellos lleva por título “La teoría científica y su impacto en la empresa actual”, publicado en la revista Scientia et Technica de la UTP, de agosto del 2007 (ver), copiado parcialmente a Matilde Flores Urbáez, de su artículo “Gestión del conocimiento organizacional en el taylorismo y en la teoría de las relaciones humanas”, publicado en la revista venezolana Espacios en mayo del 2005  (ver). Basta leer de manera comparada ambos artículos.

 LILIANA PORTILLAESPACIOS

Otros casos

Entre el acervo de irregularidades denunciadas por La Palabra hizo falta una que podría encabezar el ranking de posibles plagios. Arias Montoya, representante de los docentes ante el Consejo Académico, figura junto con sus colegas María Esperanza López y Silvia Natalia Rave como coautores del artículo “Las organizaciones y la evolución administrativa”, publicado en la revista Scientia et Technica en agosto del 2006 (ver artículo).

SCIENTIA ET TECHNICA 3

Cualquier persona con acceso a internet puede evidenciar la irregularidad, viendo los siguientes documentos fechados en el 2000 (leer comparativamente Introducción, ítem 3.7 y Conclusiones, en su respectivo orden), 2001 (las coincidencias son literales e, incluso, llegan hasta la prensa argentina) y 2002 (leer comparativamente  ítem 2.1 y 5.1 en su respectivo orden), respectivamente.  Basta leer el duodécimo intertítulo para notar  que Arias y sus coautoras  no modificaron ni una coma.

Pero lo grave del asunto es el costo económico que representan estas irregularidades para una de las universidades con mayor producción académica de Colombia. Desde la publicación del  “artículo” en el 2006, Arias ha recibido al menos $5.024.616 por asignación de puntos salariales, que sumado a unos cinco años de “producción académica” alcanza al menos unos $62.182.419, como total recibido por concepto de puntos salariales.

¿Acaso docentes como Leonel Arias y Liliana Portilla se han lucrado con publicaciones fraudulentas? ¿El caso de Fernando Mesa, quien figura como autor de múltiples libros sin editoriales legalmente constituidas que no figuran en el repositorio bibliográfico de la misma universidad y que lo ha beneficiado salarialmente en al menos  $282.534.859, obedece a la misma lógica? El valor de 282.534.859, como las demás cifras, es el resultado de multiplicar el producto de los puntos salariales asignados por publicación por el valor salarial de cada punto que, a 2014, es de  10.747 pesos, según Decreto nacional 173, a partir de los  meses en que  se aprueban los puntos por publicación contados desde el 2007 al 2014. Además, a cada año se le añadió la tasa de inflación, según Dane.

Dice el Acuerdo N. 1 de 2004  del Consejo Superior UTP en su artículo 51: “La Universidad ejercerá las acciones  legales contra las personas que de mala fe se apropiaren de los resultados de investigaciones (…)”.

Serán pues las autoridades respectivas quienes tengan la última palabra. El contubernio se cierra con el hecho de que es Ardila  quien preside el Comité Interno de Asignación y Reconocimiento de Puntaje -CIARP, en calidad de Vicerrector Académico, quien a sus vez es cercano a Hugo Armando Gallego, director de la revista Scientia et Technica de la misma universidad en la que ambos figuran como coautores de varios artículos.