“Los hijos de esta generación serán los responsables de continuar con lo viejo y anticuado, inservible, o de modelar por medio de su voz y votos nuevas maneras de vivir políticamente”

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Por: Diego Firmiano

Recientemente vi una caricatura que me incitó a la reflexión sobre la problemática de las recesiones, rapiñas, desgastes, limitaciones, fracasos y muerte de modelos económicos capitalistas de países del primer mundo.

Era un padre frente a su hijo indicándole las facturas a pagar: la luz, el agua, el internet, el arriendo, la matrícula del colegio, los impuestos, etc., y su hijo  mirándolo como modelo de padre responsable; luego en la siguiente escena el padre mira a su hijo y le dice: ¿y sabes algo, hijo?… Algún día todo esto será tuyo. Inmediatamente el niño pone la misma cara desconcertada de su padre.

Y esta es la realidad moderna, en la cual se debaten muchas naciones hoy. Deudas, recesiones, déficits, revueltas sociales, amenazas de seguridad interna y externa, complots mediáticos, y la problemática del insostenible y desgastado sistema capitalista, con el modelo neoliberal a la cabeza, que está produciendo estragos y dando nacimiento a nuevas formas de protestas en la sociedad.

Países como: España, Italia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Portugal, viven actualmente el flagelo de la crisis financiera, que afecta todo el sistema de vida y la tabla de valores de esas sociedades; descalabros económicos producto de esas insalvables deudas públicas que se tornan más altas que el Producto Interno Bruto(PIB) del país.

Solo a modo de datos[1]:

-Grecia (150,3% en el segundo trimestre, 13,4 puntos porcentuales más que en el primero)

-Italia (126,1%)

-Portugal (117,5%)

-Irlanda (111,5%)

Y este índice se deja sentir también en los países de la revolución democrática árabe o “Primavera Árabe” que también sufren el desequilibrio económico, por no entrar en esos nuevos cambios sociales y políticos que demandaban, conservando el régimen económico del derrocado Mubarak. La falta de nuevos modelos económicos no es una opción, sino una necesidad.

Ante este panorama, y ante el temor de que el capitalismo pueda destruir la humanidad, es que se han erigido nuevos movimientos sociales como formas de resistencia al estado y sus políticas, con un rechazo total a la globalización capitalista, al neo-liberalismo, las geopolíticas y  a las artimañas de los banqueros y sus instituciones no gubernamentales: FMI, BM, OMC entre otras, que aprovechando la ocasión se ofrecen como prestamistas, haciendo un mal peor.

Manifestaciones violentas y defensivas como las de Grecia son solo una muestra de lo que se vive en otras partes del hemisferio. Grupos con ideas de anti-globalización que representan una nueva fuerza revolucionaria, mayormente liderados por jóvenes desencantados del modelo capitalista y sus inútiles formas de nueva esclavitud camuflada; aunque alejados de la praxis marxista de revolución como “toma de poder”, pero manteniendo constante reacción, además de exigir respuestas y soluciones prácticas al descalabro financiero que viven los países afectados.

Es una lucha contra las incongruencias, los excesos y las contradicciones del neo-liberalismo que critica y ataca al Welfare State, o estado de bienestar, por la falta de empleo y el estancamiento del sector productivo, y una lucha contra el modelo de crecimiento neoliberal: el llamado mercado global, que tiene sus propias reglas de juego, propiciando el darwinismo social.

Son revoluciones que representan un nuevo modo de pensar, un lenguaje y formas de organización propia, un salirse de las estructuras económicas que no dan resultado. En otras palabras, una ruptura de la lógica de dominación del capital, que se les invita a adoptar por medio del Estado, los partidos políticos y la propaganda.

No es una indignación contra el Estado, sino una indignación ante el hecho de no querer ser más simples mercancías humanas, supeditados a lo hegemónico del capitalismo; abolir el Estado constituye una utopía; al final este es el motor que regula las relaciones sociales y el que propone una nueva organización del hacer en cuanto a trabajo.

Es una liberación de la amenaza del capitalismo caníbal, que se apropia de los recursos nacionales, produce desempleo en masa, asfixia culturas con las recesiones, y que prepara el terreno para esos grandes grupos económicos neo-liberales que tapan un hoyo, pero dejan otro por cubrir.

Los viejos sistemas económicos son los fantasmas que rondan por Europa y las manifestaciones en muchas partes del mundo son las voces de rechazo frontal al capitalismo que amenaza con la destrucción total de la humanidad.

Decía John Holloway, activista, filósofo, sociólogo, de la Universidad Autónoma de Puebla,  en una entrevista concedida a Jaime Leroux y Octavio Moreno, que “el capitalismo está expulsando a los humanos” y que “hay millones de personas sin empleo capitalista”.

Y su análisis no está muy lejos de la realidad; las doctrinas del capitalismo tardío y el darwinismo social, literalmente están destruyendo las formas de vida,  las organizaciones sociales y esta poniendo en cuestionamiento la eficacia de los modelos institucionales.

El problema –dice Holloway-  no es solo mejorar un poco las condiciones, el problema real es como abolir el capitalismo que amenaza con destruir físicamente a la humanidad.

Y así mismo expresa la urgencia de hacer una revolución que se conciba como la transformación del hacer humano, con otra forma de organizar el trabajo, la producción, el consumo, el hacer material e intelectual, la transformación de la vida cotidiana de las sociedades.

El mismo Holloway proponía un cambio de modelo: yo pienso que la única alternativa política y práctica para sobrevivir es decir: “adiós al capitalismo”

Al final, en la caricatura que mencioné al inicio, los hijos de esta generación serán los responsables de continuar con lo viejo y anticuado, inservible, o de modelar por medio de su voz y votos nuevas maneras de vivir políticamente. Los jóvenes entienden que quizás hubo tiempos pasados más bellos, pero este es el de ellos, el que siente con pasión y que deben afrontar con decisión y valentía.


[1] Datos tomados de http://www.elespectador.com/noticias/economia/articulo-382955-deuda-publica-de-zona-euro-alcanzo-un-90-del-pib-segundo-trimest