AMENAZA HIDROELÉCTRICA PARA EL RÍO CAMPOALEGRE

Las sociedades Econ y E-lectrica “socializaron” dos proyectos de generación de energía en una Pequeña Central Hidroeléctrica (PCH) por establecer en la cuenca del río Campoalegre en Santa Rosa de Cabal.

 

Por / Liliana María Alvarez Henao

La cuenca del río Campoalegre nace a 4.600 m.s.n.m en el Nevado de Santa Isabel, ubicado en el Parque Nacional Natural Los Nevados (PNN). Es la montaña glaciada de menor altitud en Colombia. Para 1950 contaba con un área glaciar de 27,8 km2, hoy es de aproximadamente 0,5 km2, originado por los efectos del cambio climático global, la variabilidad climática y la actividad del Nevado del Ruiz. De seguir a este ritmo, puede desaparecer en menos de una década, según el IDEAM.

Las subcuencas que constituyen la cuenca son los ríos San Eugenio y Campoalegrito, y las quebradas La Cristalina y La Estrella.

El 78,5 por ciento de su área está en el departamento de Risaralda y el 21,5 por ciento en Caldas. Esta cuenca abastece de agua para consumo humano, doméstico, agropecuario e industrial, las zonas urbanas de los municipios de Santa Rosa de Cabal, Dosquebradas, Palestina y Chinchiná –servicio prestado por Empocabal, Serviciudad y Empocaldas– y, por supuesto, los acueductos veredales comunitarios.

Según el Plan de Manejo y Ordenamiento de la Cuenca (POMCA ) del 2018, la demanda energética de la Central Hidroeléctrica de Caldas (CHEC), aprovechando el recurso hídrico del río Campoalegre, es de 10 m3/s, sin contar los demás afluentes. La cobertura de energía en la zona oscila entre el 98 y 99%.

Ahora bien, el pasado mes de octubre, las comunidades del corregimiento de Santa Bárbara en Santa Rosa de Cabal asistieron a reuniones programadas por las sociedades Econ y E-lectrica, donde les “socializaron” dos proyectos de generación de energía en una Pequeña Central Hidroeléctrica (PCH) por establecer en la cuenca -Campoalegre A y B-, justo aguas arriba de donde es captado el recurso hídrico para varios acueductos municipales. Para tales efectos, están solicitando las licencias ambientales a la CARDER, y al parecer cuentan con algunos permisos previos.

Llama la atención que estas sociedades, según denuncias de campesinos en la citada reunión, han tomado muestras para análisis de suelos y aguas. Asunto que desconocían las autoridades municipales y departamentales, que tampoco asistieron a esta reunión, aunque por iniciativa propia sí estuvieron varios concejales.

En todo caso, según lo expuesto por sus empleados, los proyectos aún no tienen los estudios ambientales requeridos para obtener las licencias ambientales. Desconocen datos de caudal ecológico, disminución del caudal en épocas secas, variación espacial y temporal, impactos en suelos, en el paisaje y sobre las especies de agua dulce que, según el mismo POMCA ya citado, están disminuyendo. A lo que se suma un reciente informe citado por El Espectador (ver), que califica de alarmante la disminución de estas especies en el mundo, siendo las hidroeléctricas una de las principales causas. De modo que antes que presionar estas variables, hay que intervenirlas con fines de protección y recuperación.

Por otro lado, no hay información suficiente sobre sedimentos de la cuenca, hecho que podría impactar sobre las especies que habitan los ríos, la flora y fauna acuática y posibles afectaciones sobre el caudal natural, tal como ocurrió en la hidroeléctrica Morro Azul, en Belén de Umbría. Además, los suelos de la zona son deleznables. Frente a esto se debe apelar al mecanismo de precaución.

También sobre el río San Eugenio se viene promoviendo otro proyecto similar por parte de la sociedad Generes, lo que ha alertado a la comunidad de la vereda La Leona y aledañas.

Es de aclarar que no se trata de oponerse al desarrollo minero energético en términos absolutos, pero hay ríos y zonas protegidas que abastecen de agua a la población, como los presentes casos, que no deben intervenirse para este tipo de proyectos. Incluso, sin la llegada de estas PCH, ya se debería estar analizando el asunto del caudal ecológico.

Así pues, los habitantes de los distintos municipios, varios involucrados en proyectos de sostenibilidad, ven con preocupación los riesgos ambientales que trae la implementación de estos proyectos, pero también que, en el corto o mediano plazo, se afecte el abastecimiento y calidad necesaria del líquido vital: el agua.

En consecuencia, se creó el comité cívico regional Guardianes del Agua, de Risaralda y Caldas, con la finalidad de exigir a estas hidroeléctricas, las Corporaciones Autónomas y los gobiernos departamentales y municipales, la protección y el cuidado de la Cuenca, el patrimonio hídrico y las especies de flora y fauna; incluso, algunas ya están en vía de extinción.

 

Bibliografía

Acevedo, D. B., & Arroyave, D. A. (2019). Evaluación de impacto ambiental del componente hídrico superficial en la pequeña central hidroeléctrica Morro Azul, ubicada en el municipio de Belén de Umbría, Risaralda . Pereira: Facultad de Ciencias Ambientales, UTP.

Corpocaldas, Carder, Consorcio Aprestamiento Campolegre. (2018). Ajuste plan de ordenación y manejo de la cuenca hidrográfica del río Campoalegre y otros directos al Cauca. POMCA. Pereira, Colombia.

IDEAM. (2019). Volcán Nevado Santa Isabel. Bogotá, Colombia.