Este semestre nunca será como los otros, porque creo que la finalidad de este periodo fue no solo que ustedes ganaran puntos en las asignaturas. Ser estudiante en este extraño primer semestre 2020 fue, ante todo, un gesto social de Resistencia.

 

Por / María Paz Gómez Gaviria

Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías.

Son aves que no se asustan de animal ni policía,

y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría.

Caramba y zamba la cosa, que viva la astronomía.

 

Que vivan los estudiantes que rugen como los vientos

cuando les meten al oído sotanas o regimientos,

pajarillos libertarios igual que los elementos.

Caramba y zamba la cosa, que vivan los experimentos.

Violeta Parra

 

Al finalizar este primer semestre académico 2020, en las universidades, es inevitable sentir que nos recorre un hecho acontecimental.

Este primer semestre permanecerá en nuestra memoria como un evento excepcional. Iniciamos en los salones de clase de la Universidad y nunca imaginamos que ese lugar cotidiano sería hoy una especie de paraíso perdido. No hablo solo por las clases presenciales. Me refiero a lo que se extraña de esos espacios: un café a deshoras, el saludo matutino con los otros, las sonrisas y las voces de los estudiantes colándose por los pasillos. Todo ese universo simbólico y afectivo que por cotidiano se habían vuelto invisible. Recuerdo ahora mismo  al poeta Oliverio Girondo: “La cotidianeidad nos teje, diariamente, una telaraña en los ojos”. Hoy, esa telaraña de lo cotidiano se ha roto y podemos mirar más allá de los hábitos que se habían tatuado en nuestro día a día.

Este semestre nunca será como los otros. El sentimiento de acontecimiento nos recorre como una certeza.

Iniciamos en los salones de clase y finalizamos en un aislamiento social obligatorio.  La labor de todos los docentes fue seguir adelante y la de ustedes, estudiantes, fue seguir también ese camino, transitando los puentes que nos unen como comunidad académica, desde los conceptos y los afectos, reflexionando sobre nuestro acontecer. Acciones que se vuelven más necesarias aún en tiempos como estos, cuando todo parece al borde del colapso y la vida nos recuerda su esencial fragilidad.

En esta labor, desde la docencia, no basta solo enseñarles, informarles, es fundamental también motivarles al necesario  ejercicio de la investigación social en una época como esta, en  un país como el nuestro, donde prima la  importancia de trazar puentes entre la academia y la realidad social, tanto local como geopolítica.

Este semestre nunca será como los otros, porque creo que la finalidad de este periodo fue no solo que ustedes ganaran puntos en las asignaturas. Ser estudiante en este extraño primer semestre 2020 fue, ante todo, un gesto social de Resistencia. Siento que no hemos dimensionado el rol que han jugado los estudiantes en esta pandemia, porque gracias a ustedes y junto a ustedes logramos mantener la universidad abierta.

No las puertas de las sedes universitarias, sino lo que es más importante: logramos mantener abierta la misión y la utopía de la universidad, esa que les permite a ustedes preguntarse quiénes son, pero sobre todo cómo convertirse en eso que quieren llegar a ser, eso que sueñan.

También quiero reconocer el rol de los docentes en esta época, porque detrás de cada clase virtual, de cada ejercicio pedagógico, se encuentra un docente que preparó una actividad con esmero, pensando en cada detalle, para que los contenidos se pudieran entender, practicar y asimilar, en esta nueva dinámica que exigen los tiempos del distanciamiento social.

Cada profesor les abrió las puertas de su hogar, acondicionó un espacio en su casa, se puso la mejor sonrisa y con toda la responsabilidad que este momento histórico amerita, se enfrentó a una cámara web, a una clase on-line, sin saber muy bien qué pasaba del otro lado de las pantallas, si la atención los estudiantes seguía aconteciendo de nuevas maneras.

Este semestre nunca será como los otros.

No fue fácil. No fueron ustedes, estudiantes, los únicos que tuvieron que adaptarse, cambiar, innovar. Todos cambiamos y modificamos las metodologías de una educación presencial con más de 200 años de antigüedad de la noche a la mañana –literalmente–, tuvimos que desaprender para volver a aprender de nuevas maneras.

Tanto  estudiantes como maestros hemos cumplido un rol histórico en estos tiempos de pandemia. Pero ustedes, estudiantes, lograron algo mucho más que ganar puntos en las asignaturas y créditos para su pensum académico. Sobre todo, ganaron un aprendizaje muy valioso en la vida, una enseñanza que no se gana con exámenes ni con cursos o webinarios –tan de moda por estas épocas–, ganaron la certeza de ser capaces de superar las dificultades individuales para seguir floreciendo pese a todo.

Este semestre jamás ha sido, ni será como los otros. Porque este extraño 2020, desde las universidades, fuimos capaces de conquistar nuevas maneras sociales de resistencia y posibilidades de re-existencia.

Docente. Universidad Tecnológica de Pereira. Universidad Católica de Pereira