ENFERMEDADES CONTAGIOSAS, UN RECUENTO HISTÓRICO

Para concluir, la historia de la humanidad es la historia de sus tragedias y una de ellas son las enfermedades que en diferentes periodos han actuado con la premisa de selección natural.

 

Escribe / Carlos Alberto Cano P.* – Ilustra / Stella Maris

Hasta hace poco tiempo, podría decir, sin error a equivocarme, que desde febrero del año 2019, escuchar entre la gente del común el término “peste” no era normal, era más bien poco usado y de pronto evocaba una confusa afectación relacionada con muertes abundantes y ancestrales sensaciones de horror.

Para algunos lectores amantes de la cultura medieval, le traería a la memoria las narraciones de Giovanni Boccaccio en el Decamerón, o de pronto en las interpretaciones que se hacen en La divina comedia de Dante Alighieri. Sin embargo, a pesar de la difusión del vocablo, había desconocimiento bastante generalizado sobre la enfermedad; sólo en raras ocasiones nos topábamos – por medio de los informes de la Organización Mundial de la Salud, OMS–, que apenas merecían un breve espacio en algún diario de algún país “importante”, esto con la noticia de algunos casos de contagios de alguna enfermedad en algún país de Asia, África o del continente americano.

Pero el morbo natural del ser humano, de manera insólita, frente a este término, es relativamente nuevo en términos de historia, pues es conveniente recordar que hasta bien entrado el siglo XVIII la peste, entre otras enfermedades, fueron visitantes recurrentes en las tierras europeas y por supuesto en las americanas.

Con pequeñas puntadas se puede hablar de las más memorables “plagas, pestes o epidemias” que han afectado a la humanidad, desde el año 417 a. C hasta hoy, con la aparición en diciembre  de 2019 del brote epidémico detectado en Wuhan (Hubei, China) , vinculado a un mercado mayorista de mariscos, pescados y animales vivos, y que le asignaron el nombre de SARS-CoV-2, y luego se popularizó con el nombre de COVID-19 por su rápida expansión, contagio y cuyo primer caso fuera de China fue identificado en Tailandia.

Volviendo al recuento de las primeras pestes documentadas, se conoce que la primera fue descrita por Thucidades (471-400 aC), y se cree que fue la peste bubónica. Luego de la erupción del Vesubio y la destrucción de Pompeya, aparece otra peste en el 79 a.C; la plaga de Orosio (125 dC) surgió por la falta de pastos en Italia, y se cree que llegó del África. Al Imperio romano lo azotó la peste de Antonino entre el 164-180 D. C.

Pero quizás una de las más devastadoras pestes que apareció en Europa fue la “Peste Negra” que, al parecer, inició en 1347 y se cree que se extendió hasta 1352. De todas las manifestaciones de las crisis del Bajo medioevo europeo, la regresión demográfica es quizás la que más llama la atención, entre 1315 y 1317; por diferentes situaciones y principalmente por alteraciones climáticas, se produjo una grave etapa de carestía, por ejemplo, en Flandes, –una de las zonas más afectadas–, se habla de la gran hambruna, en el caso de Brujas, que contaba con alrededor de treinta mil habitantes, aproximadamente dos mil fallecieron por esta causa. La crisis alimentaria del Medioevo diezmó a las poblaciones europeas y permitió que sus habitantes no tuvieran unas buenas defensas inmunológicas contra las enfermedades venideras.

Las epidemias fueron algo familiar en el Medioevo, pues las condiciones de higiene y las posibilidades médicas eran bastante deplorables. Hubo dos oleadas graves, la que sacudió al Mediterráneo a mediados del siglo VI y la que se propagó en todo el continente desde 1347 (la peste negra, de la que se viene hablando). El foco que dio origen a esta segunda epidemia es bien conocido en la historia. Arrancó en la colonia de Genovesa de Caffa en Crimea, que había sido asediada el año anterior por el ejército mogol. Los sitiadores se vieron aquejados por un terrible mal que les diezmó y que fue contagiado al interior de la ciudad. Los marinos genoveses que partieron trasmitieron la enfermedad a las ciudades portuarias de Anatolia, Constantinopla, Sicilia, Cerdeña, Córcega, Marsella… para finales de 1347 la enfermedad había alcanzado Florencia.  Esta narración fue hecha por el cronista Giovanni Villani, quien murió por causa de la epidemia: “En el año de Cristo de 1347, como parece que ocurre siempre después de una época de carestía y hambre, comenzó a darse en Florencia y en el “condado”, enfermedad, luego mortalidad de gente, especialmente mujeres y niños, en general”. Para 1348 la epidemia alcanzó una propagación incontenible, por parte de Italia, Francia y territorios de la Corona de Aragón a finales de ese año, luego se extendió a Inglaterra, Gales y en los últimos meses de 1349 la enfermedad llegó a Escocia. Según algunos historiadores del medioevo, se estima que alrededor de 25 millones de personas murieron como consecuencia de esta plaga y algunas otras.

Las narraciones sobre este periodo son muy difusas y no se encuentran referentes estadísticos sólidos, que den fe de las pérdidas. Sin embargo, historiadores como Carlo Cipolla en su historia económica del periodo medieval, se acerca a través de la obra del ya mencionado Giovanni   Bocaccio en el Decamerón en su introducción. También por medio de las crónicas de Alfonso Onceno.

Las epidemias más devastadoras del siglo XV fueron la de sudor militar inglés; la aparición del sarampión y la viruela en Alemania, y la epidemia de sífilis en Europa, llevada por los soldados de Carlos VIII de Francia (1470-1498) –llamado Afable o el Cabezudo– cuando regresó de la campaña de Italia.

Fueron 125 grandes epidemias, que son documentadas a través de la historia hasta el año 1500.

La viruela fue conocida por primera vez en las Galias en el siglo V, el tifus exantemático en el campamento de los reyes de Aragón y Castilla –reyes Católicos– cuando tomaron Granada (2 de enero de 1492).

Luego entre el siglo XVI y el siglo XX (1502 y 1900)[1] se han documentado alrededor de 162 enfermedades; las últimas presentadas en los albores del siglo XX (1900) fueron: La Influenza Europea, peste en Rusia, Turquía, Austria, Argentina…; tifoidea en París y Belfast; enfermedad de Weil en Roma y viruela en New York. La gran mayoría de las grandes guerras del sigo XIX napoleónica, Oriente, Polonia, Secesión en Estados Unidos, la guerra de Cuba; sin contar las guerras civiles del territorio nacional, que fueron demasiadas en comparación con el resto del monto (alrededor de nueve sin contar la guerra de los mil días), fueron acompañadas por grandes epidemias.

Con motivo de la invasión de cólera a Europa la gran Bretaña creó en 1848 la primera oficina sanitaria. En esa misma línea y por causa de la misma enfermedad se llevó a cabo en París en 1851 el primer congreso internacional sanitario al que le sigue otro en Ginebra y se creó la Cruz Roja.

A partir de esta fecha se dio una revolución sin precedentes en la medicina con la microbiología como uno de los principales protagonistas en el estudio y búsqueda de remedio a estas enfermedades tan contagiosas, de allí se destacó Louis Pasteur, el físico, químico, matemático y bacteriólogo nacido en Dole, Francia en 1822 y quien falleció en 1895 en Marnes–la–Coquette, Francia. Los principios de este y otros científicos dieron las bases para acabar con casi todas las plagas, pues luego llegaron los sueros, las vacunas y la medicina preventiva que ha hecho milagros.

Pero el siglo XX no fue fácil para la humanidad, las diferentes enfermedades contagiosas también se hicieron presentes. Este siglo reportó, hasta 1952, 52 brotes de enfermedades, una por años en diferentes partes del mundo, todas de vital trascendencia. Las más sonadas fueron tifus, viruela, fiebre rocosa, fiebre amarilla, cólera, tétanos, talasemia, poliomielitis, anguinas malignas, peste en diferentes partes del mundo.

Como consecuencia de la primera Guerra Mundial, que arrancó en 1914, el tifus se apoderó de Barcelona, la influenza en Inglaterra y la poliomielitis en Vermont, Estados Unidos. Mueren alrededor de 180.000 prisioneros en Silesia y Austria por disentería, tifo en París, fiebre de las trincheras y la peste en Senegal.

La mayor epidemia del siglo XX se encuentra documentada entre 1918 y 1920, que se conoció con el nombre de gripe española. Era la más mortífera de las pandemias de la época moderna, se calcula que murieron entre 25 y 50 millones de personas, que corresponde a un número superior al de las personas que sucumbieron durante la primera guerra mundial. Algunos investigadores sociales se atreven a estimar el número de muertos alrededor de los 100 millones de personas. Se estima que infectó a un tercio de la población mundial y se necesitó de solamente tres meses para que se extendiera por todo el mundo.

Los inicios de esta gripe se remontan a la primera onda de la primavera de 1918. Los soldados británicos padecieron infecciones respiratorias agudas en una base ubicada en Francia (Étaples) entre 1916 y 1918. En febrero de 1918 apareció una epidemia en Nueva York y finalmente los brotes que afectaron a miles de soldados y reclutas americanos en diferentes campos militares. Los primeros brotes se presentaron de manera simultánea en diferentes lugares de los Estados Unidos, el 4 marzo de 1918. La mayoría de los investigadores coinciden en señalar que la primera notificación se efectuó en el campamento de Funston en Fort Riley en el Estado de Kansas en la fecha indicada. Así las cosas, ¿por qué el nombre de gripe española? La razón es que el país que más información difundió al respecto por los medios de comunicación fue precisamente España, pero no fue allí donde surgió y se expandió la enfermedad como lo acabo de narrar.

Colombia no fue ajena a esta enfermedad. Los historiadores han documentado los casos de Cundinamarca y Bogotá, en donde se reportaron más de mil fallecimientos como causa de esta peste entre 1918 y 1919.

Para concluir, la historia de la humanidad es la historia de sus tragedias y una de ellas son las enfermedades que en diferentes periodos han actuado con la premisa de selección natural y es el ser humano quien, a través de su inteligencia e ingenio, ha podido salir adelante de estas grandes crisis y por su puesto lo está haciendo con la covid-19 que no puede ser la excepción.

¿Será que, en esos periodos, con la cura, también el oportunismo, la corrupción y la politiquería se hicieron presentes, como lo estamos viendo en algunos países del mundo y por su puesto en Colombia?

*Académico: Correo carlosacanop@hotmail.com

[1] En este escrito no se menciona la tragedia de los indígenas Aztecas e Incas con la llegada de Hernán Cortés y Francisco Pizarro, y como consecuencia las enfermedades que fueron en parte la causante de la devastadora diminución de la población indígena en América central y Suramérica.