El 9 de abril es el “Día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas”. Este día se aprobó desde la  Ley de víctimas en 2011. Recordemos que el 9 de abril fue el día en que asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán y ocurrió el Bogotazo. Un día de conciencia y memoria.  

Bogotazo_elmalpensante

Sentado sobre los muertos

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

Miguel Hernández 

JEG_periodismosinfronteras.org

No son los muertos

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía.

No son los muertos, no los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.

La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay hombres que en el Mundo viven,
y hombres que viven en el Mundo muertos.

Antonio Muñoz Freijoo

 

Pompas fúnebres

Enterró a su abuela como pudo, con amor, con modestia, con pobres recursos.

En ese tiempo ganaba poco dinero; no había querido terminar sus estudios.

Enterró a su padre con toda la pompa, estrenando vestido, con misa cantada.
Lo habían ascendido en su empleo; le hicieron un préstamo.
Enterró a su madre con un funeral tan solemne
que el cortejo colmó varias cuadras
y las flores no cupieron en el cementerio.
Los tiempos habían cambiado; ahora manejaba el negocio.
Enterró a su amigo del alma en su suelo nativo; fletó dos aviones
que llevaron  al sitio cadáver y deudos.
Se había vuelto persona importante: tenía crédito en todos los bancos.
Enterró a la mujer de su vida en un gran mausoleo
custodiada a los cuatro horizontes por un mármol de arcángeles.
La Fortuna le había sonreído; marchaban las cosas.
Murió pobre, de golpe. Liquidada la empresa lo habían despedido.
Los ahorros de toda su vida había dilapidado en entierros.
Hoy reposa en la tumba contigua
a la tumba que ocupa su abuela.
JotaMario Arbélaez 
GAITANVIVO

Aquel nueve de abril
Este hombre es un pueblo: Enorme, intransigente, indomable.
Tierno, vulnerable – como todos -. Vertical.
Y hoy es el último día de su telúrica esperanza: Aún no lo sabe, es cierto.

Miedo no es su nombre, terror no es su apellido. La saña de la muerte se enfila, ponzoñosa,
en las paredes grisáceas y el vocerío de las gentes: Calcula. Piensa. Ensaya.

El ánimo de la victoria brillante le inmuniza a cualquier presagio y al sueño:
Nunca más verá ese sol triste detrás de los cerros añejos,
ni su rostro indígena inundará ya la plaza con su firmeza mineral y sus palabras de fuego.

Va a morir sin darse cuenta ni haberlo pensado este último de sus medios días de gigante quimérico y nostálgico: Sobrenatural.

Es su voz el eco de otras urgencias: Ignoradas. Desconocidas. Desatendidas. Burladas.
Es su sueño la pesadilla cotidiana de los dos países que le hienden el alma:
El ansia del pan, el arroz, la sal y el azúcar… Los votos, las influencias… ¡la mierda!

Es un medio día como otros antes del holocausto:
Son las dos, un poco más, y el alma se le esfuma con la misma fuerza estruendosa de su verbo
y el disparo escupido de la nada imprecisa de la Jiménez…

– Hace poco había marchado, en silencio luctuoso, por estas mismas calles lúgubres andinas –.

¡Ha sido el crujido y el chirrear de dientes!

El sordo rumor estremece los quicios y revienta ventanas:
Un solo rugir de entrañas furiosas recorre calles y trochas,
valles, cumbres, vidas y muertes…

Una ira y un dolor sin género, edad ni condición:
Un sentir irreflexivo con el brillo y la potencia de la venganza
en los ojos desorbitados. Furiosos.

La sangre, el fuego y el pánico se han expandido tan pronto la muerte ha urdido su caótica madeja.

Este era un hombre, digo: ¡Mataron a Gaitán!

Luis Carlos Ramirez L.