¿Cómo te explico lo que veo cuando de ella se trata?, ¿cómo decirte quién es o cómo se ve? Solo bajo la apagada fuerza de mi mirada ella es una luz de esperanza, el estandarte de un amor idealizado…

 

Por / Christopher Gañán

Toda mi vida se ha basado en dudas, preguntas sin respuestas, miedos sin superar y dependencias de las que aún no me libero. Cada noche paseo mi mente por los pasillos de los recuerdos de mi vida, de mis errores, mis fracasos y mis culpas, llegando al punto de volverlos parte de mi identidad…

Aunque he perdido un poco de mi esencia lúgubre y melancólica a raíz de una imagen vívida que se dibujó en mis retinas. Una media luna horizontal como si acunara un universo asomado entre dos pequeñas ventanas y sembrando en lo más profundo de mi memoria una idea poética, infantil e ilusa de un “imposible”, según mi concepto.

Las personas comúnmente sabemos que volar, tener alas o respirar bajo el agua es un imposible, pero también hay otros imposibles que nos creamos como seres humanos limitados. El mío tiene los cimientos en alguien, una esencia tan poderosa que es capaz de intimidar a un titán y sientes cómo tanta fuerza aplasta tu arrogancia; es paradójico, porque en sus ojos pareciera que hay imposición, pero en realidad lo que guardan es la nobleza de un elefante y la delicadeza de un colibrí.

En medio de tanta fantasía diría que su cuerpo es un jardín, adorna su espalda la flor de los vientos y los cuatro puntos cardinales acariciándola como si fuera un escudo que impida la pérdida del norte de sus propósitos.

Yo soy un simple mercenario en un país extranjero, preso de rígida madurez y azotado por la necedad de querer enamorar sus miedos e inseguridades para volcarlos en un cúmulo de amor propio para ella misma; pero es tan difícil cruzar la frontera de su gusto por la soledad, el silencio de los amantes necios y la remembranza amores ausentes.

Ella no piensa en rosas y romances, ella solo se distrae con cuadernos y libros a medio leer, en rutinas de gimnasio y en propósitos profesionales. ¿Quién podría entrar en un corazón así? Me había costado algunos meses ganar la misericordia de su amistad, llegar tan lejos con ella es casi una medalla ganada en batalla y es que ella es un imperio de virtudes, ella es un ejército y yo solo soy un hombre desarmado.

Ella es paz en tiempos de guerra y mi cabeza es un choque de mundos, caos y apocalipsis nucleares de pensamientos e ideas ocurrentes. Cuesta demasiado ganarse un poco de su cariño, ella da su amor a cuenta gotas, su rigidez es intimidante, pero su personalidad es como escuchar la voz cascada de LP, tan hermosa como su sencillez, retumbando en tu alma, como si escucharas a Muddy Watter; una promesa en tus anhelos.

Es curioso como tu voluntad se complica y entra en conflicto con la conciencia, es una disputa de poderes en la que debes elegir entre ser razonable y aceptar que la vida se manifiesta por medio de ella; que no todo lo que deseas lo puedes tener, pero tu voluntad es la que te empuja a intentarlo una vez más, solo una más, y así te la pasas por semanas, meses, incluso años.

Aunque no te hablara constantemente aun deseas que las cosas imaginadas, mientras miras por la ventanilla del trasporte público, se hicieran realidad con ella. ¿Cómo te explico lo que veo cuando de ella se trata?, ¿cómo decirte quién es o cómo se ve? Solo bajo la apagada fuerza de mi mirada ella es una luz de esperanza, el estandarte de un amor idealizado, la profecía de un sol poniente prometiendo que al dormir todo tu mal día se va acabar.

Cómo te explico que ella no vino a salvar mi alma, ni siquiera a restablecer mi cordura, aunque sus estudios sean de psicología o que la piedad divina me trajo hasta este momento para escribir su nombre entre más de seiscientas palabras, ella hace que te sientas así. Un ser inefable te desarma la voluntad y te desnuda el corazón, te arranca las palabras sin ni siquiera pretenderlo, te obliga a escribir sin tan siquiera pedirlo y rebosas tanto de ella misma que desentrañas amores olvidados de vidas pasadas y simplemente dejas todo esto a tu merced.

Fijarse en ella es sucumbir en el vórtice de un abismo y tu alma se convierte en un niño con una espada de cartón mientras pelea contra todos estos imposibles que te alejan de ella, un soldado sin armas ni bandera bailando con la nostalgia. Es cierto que amar en silencio es la cosa más ruidosa que alguna vez hagas, pero esto solo lo saben gritar los escritores. Es imposible escribir coherencias o una idea continua cuando ella es quien sostiene la voluntad de tus manos, cuando ella es la tinta del bolígrafo sobre el papel; tan imposible como enamorar su delicado corazón feroz.