Ágata recordó la  manifestación en Quibdó cuando cubrió noticias falsas. Ángelo registró crónicas desde Europa de un encuentro ya acontecido.
Por / Carlos Alberto Villegas Uribe
Todo acabó el diecisiete de abril de dos mil catorce. Particularmente para uno de los hijos del
telegrafista de Aracataca. El nieto predilecto, consentido por papalelo, fallecía en Ciudad de México.
Un sentimiento de orfandad sacudió los espíritus del mundo entero. Sus admiradores en todo el
planeta resintieron la fatal noticia. Los medios estaban apostados a la entrada de su casa. Como
pájaros agoreros esperaban la comunicación oficial del suceso trágico. También desde Suecia e
Italia, Ágata y Ángelo esperaban noticias. Gabo había sido para ellos un dios tutelar en amores.
Se conocieron y enamoraron a través de las redes sociales. Cada cual le acercaba al otro por
internet sus particularidades. Así descubrieron su fascinación por la obra del gran Gabo. Y
comenzaron una competencia para demostrar quién lo conocía mås. Ágata recordó la  manifestación en Quibdó cuando cubrió noticias falsas. Ángelo registró crónicas desde Europa de un encuentro ya acontecido. Ágata describió con prolijos detalles la celebración macondiana en Estocolmo. Ágata subrayó la inolvidable, apoteósica, participación de Totó la momposina. Así
abrieron un capítulo especial de conversaciones sobre música colombiana. Ángelo comentó
apesadumbrado el auto exilio en la época Turbay. Esa referencia concitó el tema de la violencia en Colombia. Gabo fue para ellos otro trasatlántico hundido con luces encendidas.
Ficha técnica
C.A.Villegasuribe. MSC10. E1. P.U: Todo. P.T: 210. Autor. Mibonachi Sostenido en Clave diez.