Ilustración / Pixabay

Si se conoce la historia, ¿por qué se repite?

Los principales países del mundo decretaron estado de emergencia debido al nivel de contagio y al ver colapsados sus sistemas de salud por cantidad de personas en estado crítico a causa del Covid-19.

 

Por / Hernán Augusto Tena Cortés

De manera histórica la humanidad ha resultado expuesta a múltiples enfermedades y por no estar preparada, estas han sido devastadoras para la población. El desconocimiento ha entorpecido procesos y, al igual que ahora, los más afectados terminan siendo quienes están encargados de interactuar con los pacientes. Así es como la estadística de decesos conglomera un sin número de médicos, enfermeras, asistentes de salud, militares, abogados, entre otros.

Como humanos se tiene la conciencia de interactuar con un sin límite de seres a todo nivel, pudiendo mencionar los virus, hongos, parásitos y bacterias quienes han habitado este planeta desde su principio y se han hecho resistentes a las diferentes variaciones medio ambientales que durante siglos ha experimentado la tierra.

Para algunos este apartado resultará obvio, otros lo tomarán como cultura general o redundancia, pero si se sabe y se cuenta con especialistas y científicos en todas las ramas (moleculares, inmunológicos, epidemiólogos, etcétera), surgen interrogantes así: ¿por qué cada tanto estos microscópicos habitantes hacen de las suyas y nos llevan al pánico, generando caos y muerte? y si se conoce la historia, ¿por qué repetirla?

Para dar respuesta a estos interrogantes es preciso echar un vistazo atrás y buscar aquello que quizá se ha pasado por alto durante estos eventos:

En el mundo se han registrado enfermedades que se han extendido a tal velocidad que han tomado perfil de epidémico a pandémico y han cobrado millares de vidas generando miedo en las poblaciones. Dichas afecciones han sido denominadas genéricamente como Pestes. A continuación, se nombrarán las más antiguas registradas en textos de filósofos e historiadores de la época:

 

La peste de Atenas por Michiel Sweerts.

Peste de Atenas. Tucídides en su obra La guerra del Peloponeso, 428 AC.

(…) los médicos nada podían hacer, pues de principio desconocían la naturaleza de la enfermedad además fueron los primeros en tener contacto con los pacientes y morían en primera instancia (…) se veían súbitamente presa de los siguientes síntomas: violento dolor de cabeza; los ojos se vivían rojos e inflamados; la lengua y la faringe asumían aspecto sanguinolento; la respiración se tornaba irregular y el aliento fétido. La mayor parte moría al cabo de 7 a 9 días consumidos por el fuego interior.

Peste de Siracusa, 396 AC.

(…) cuando el ejército cartaginés sitió Siracusa, en Italia. La enfermedad surgió entre los soldados cartagineses, expandiéndose rápidamente entre ellos y diezmando su ejército. Se manifestó inicialmente con síntomas respiratorios, fiebre, tumefacción del cuello y dolores costales (…) morían entre el cuarto y sexto día, con ataques de delirio y sufrimientos atroces. El Imperio Romano fue el gran beneficiario de aquella epidemia, venciendo fácilmente a sus invasores.

Peste Antonina. Galeno. siglo II DC

(…) ardor inflamatorio en los ojos; enrojecimiento sui generis de la cavidad bucal y de la lengua; aversión a los alimentos; sed inextinguible; temperatura exterior normal, contrastando con la sensación de abrasamiento interior; piel enrojecida y húmeda; tos violenta y ronca; signos de flegmasía laringobronquica; fetidez do aliento; erupciones y fístulas, diarrea, agotamiento físico; gangrenas parciales y separación espontánea de órganos; perturbaciones de las facultades intelectuales; delirio tranquilo o furioso y muerte entre el séptimo y noveno día

Peste del siglo III DC. San Cipriano, obispo de Cartago

(…) originaria de Egipto. Se iniciaba por un fuerte dolor de vientre que agotaba las fuerzas. Los enfermos se quejaban de un insoportable calor interno. Luego se declaraba angina dolorosa; vómitos se acompañaban de dolores en las entrañas; los ojos inyectados de sangre. (…). Unos perdían la audición y otros la vista. En Roma y en ciertas ciudades de Grecia, morían cerca de 5.000 personas por día

 

Pestilencia Amarilla. Inglaterra, 550 DC y 664 DC

Los barcos tocaban en sus puertos procedentes de todas partes y estaban tan expuestos como los demás. Sin contar con que si hubiesen estado privados de epidemias, al no crear inmunidad, cualquier enfermedad podía hacer en ellos más estragos que en otros países.

 

Durante la edad media se presentaron las siguientes pandemias:

 

La viruela, Asia: siglo V; Europa: siglos XIV y XV

Los primeros brotes ocurrieron en Asia, sobre todo en el Imperio Chino, con los hunos, y después mongoles, la enfermedad se fue diseminando llegando así a Medio Oriente y, con las cruzadas, a Europa. Los navegantes llevaron la conquista de África por parte de Portugal, y después, de España, Francia y Gran Bretaña en América. Sin saberlo, la colonización no solo conquistaba lugares inhóspitos con seres humanos diferentes, también llevaba entre sus armas esta infección que encontró así a poblaciones que, al no tener exposición previa a este virus, eran totalmente vulnerables. (…) En la conquista azteca, los españoles arrojaban cuerpos infectados con viruela para propagar la enfermedad, sabiendo que al ya haber sido expuestos en el pasado ellos resultaban inmunes. (…) fue una de las primeras armas biológicas usadas por el hombre.

La Peste Negra o Peste Bubónica. Siglo XIV: España, Italia y Francia

(…) fue, de alguna forma, el regulador de la población. La peste se transmite por la picadura de la pulga de la rata. La sobrepoblación se asoció a hacinamiento y falta de higiene, siendo los roedores huéspedes ideales de esta dualidad. De tal forma, áreas que en la actualidad podríamos considerar como las primeras grandes urbes de la humanidad fueron frecuentemente azotadas por epidemias de peste.

 

En la Época Actual, se han presentado las siguientes

 

La influenza (gripa española) inicia en 1918. De 1940 en adelante ha mutado en Gripe Aviar, Gripe Porcina, H1N1.

 Se hace mortal dependiendo de dos factores principales: el estado inmunológico del paciente y la virulencia del virus (…) Los Estados Unidos de América entraron a la guerra en 1918, y en sus primeros barcos llevaron enfermos de influenza a una Europa mermada por el hambre, la pobreza y dos años de guerra (…) Durante los siguientes años han ocurrido otros brotes epidémicos en China, y a finales de los años 50, en Hong Kong, territorio que en esa época pertenecía a la Gran Bretaña (…) El riesgo actual es la transmisión de una cepa modificada con genes de otra especie no humana con un virus humano.

 En referencia a la gripa española

 (…) España tuvo pocos casos antes de marzo, pero como el país fue neutral durante la guerra, su prensa informó detalladamente sobre la epidemia, especialmente luego de que el rey Alfonso XIII enfermara gravemente. (…) Por lo mismo, también se la denominó “influenza española”, ya que durante la guerra los periódicos de los países beligerantes estaban bajo estricta censura militar y no podían informar sobre estos hechos. De tal manera que las noticias sobre la epidemia aparecían solo en diarios de dicho país, dando la impresión de ser el único afectado por la enfermedad

 

VIH – Síndrome de inmuno deficiencia adquirida, 1981

(…) se reportó una pequeña epidemia en California, en donde individuos en apariencia sanos morían de infecciones que característicamente ocurrían en personas con problemas inmunológicos severos. De ahí el término «infecciones oportunistas», ya que solo afectaban a seres humanos carentes de un sistema de defensas adecuado. Al analizar las características demográficas de esos pacientes, se encontró que la gran mayoría eran hombres que mantenían relaciones sexuales con otros hombres (homosexuales).

Fotografía / Infobae

Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) o Gripe A (Asia – China 2002)

Originario de Asia por efectos de la globalización (importación y exportación), se extendió a más de 40 países. Uno de sus riesgos en salud fue que surgió luego del  VIH,  lo que hacía más vulnerable a la población mundial frene al SARS, que se inició en noviembre de 2002. Fue controlado un año más tarde y produjo 800 muertes y 8.000 infecciones.”

 

COVID 19 o Coronavirus. China, 2019

Posterior al Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronosticó en su momento la inminente presencia de un nuevo coronavirus el COVID-19 que mutó por zoonosis, este virus se encontraba en los murciélagos y paso a los humanos.

La OMS determina como síntomas: fiebre y síntomas respiratorios (tos y disnea o dificultad para respirar). En los casos más graves, pueden causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte.

NO existe un tratamiento para este virus, solo seguir las recomendaciones de la OMS para su prevención. Las recomendaciones habituales para no propagar la infección son la buena higiene de manos y respiratoria (cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar) y la cocción completa de la carne y los huevos. Asimismo, se debe evitar el contacto estrecho con cualquier persona que presente signos de afección respiratoria, como tos o estornudos.

Luego de este recorrido por los principales episodios históricos en donde virus y bacterias han generado caos y han sembrado temor en la sociedad, se pueden determinar algunas situaciones que han sido común denominador y que en la pandemia actual, lo siguen siendo.

    • La mayoría de enfermedades virales se hacen mortales cuando el organismo no ha desarrollado los anticuerpos necesarios por no estar expuesto al mismo, como pasó en las guerras del Peloponeso, la colonización, las cruzadas, etcétera.
    • El hacinamiento y la falta de higiene potencializan la aparición, propagación y permanencia de los virus y bacterias.
    • El estado de salud, la edad y los hábitos higiénicos, hacen más vulnerables a estas epidemias, aumentando el riesgo de que se hagan mortales.
    • La aparición de las pandemias ocasionan desequilibrio social, económico y político, sumado a los decesos diarios y masificados de la población.
    • El consumo e interacción inadecuada con animales que albergan los virus conllevan a la zoonosis. (ratas en la peste negra y murciélagos en el coronavirus)
    • El personal de la salud, de seguridad, vendedores de suministros esenciales y demás que tienen contacto directo con las personas enfermas, sintomáticas o asintomáticas son los más expuestos a pesar del aislamiento.

Estas situaciones invitan a reflexionar alrededor de la repetición de la historia a pesar de los años y a pensar en que cómo es posible que a pesar de los avances en ciencia y tecnología propios de esta generación, la sociedad se encuentre desde el mes de febrero en un estado de alerta que ha comprometido el normal funcionamiento de las diferentes naciones a lo ancho del globo, no solo por la velocidad de propagación sino por lo mortal que resultó para quienes se contagian, por lo cual la OMS declaró como pandemia la presencia de este virus.

En consecuencia, el estado de emergencia declarado en la mayoría de países, obedece a la intención de evitar el colapso de los sistemas de salud por la gran cantidad de personas en estado crítico a causa del Covid-19. A diferencia de otras pandemias vividas anteriormente, se tomaron los protocolos de aislamiento para mitigar la situación; sin embargo, en países como China, Italia, Francia y España los niveles de mortalidad son devastadores, teniendo que improvisar fosas comunes, crematorios y centros de atención hospitalarios alternos en carpas militares, campos deportivos y hoteles.

Fotografía / El País

A esta oleada de contagios, se suman otras potencias como Estados Unidos, donde la propagación fue apoteósica, alcanzando las cifras de decesos de los europeos en tiempo récord. Por lo tanto, en marzo se inició un aislamiento preventivo con las restricciones propias de una cuarentena en la mayoría de países sin importar el potencial económico de cada cual.

Dadas las bases económicas y la capacidad presupuestal, cada uno de los gobiernos lucha cada día por salir de todas las situaciones atenuantes como lo son el cese de las actividades escolares, actividades económicas no esenciales, implementación del teletrabajo, y la invitación para que la población en su mayoría permanezca en casa. Medidas que al parecer han funcionado, pero han ocasionado daños irreparables en cuanto a despidos, cierres de empresas, angustia de los trabajadores informales y colapso en las entidades bancarias.

La economía, a nivel mundial, va en detrimento. Antes, ejércitos enteros morían, perdían sus territorios y sus imperios. Hoy la historia tiende a repetirse, pero a manos de una enfermedad que se pronosticó meses atrás. Esta emergencia, a pesar de los avances científicos y tecnológicos, al igual que en el pasado está afectando la manera de vivir de una forma sustancial, quizá por los hábitos de vida poco saludables, que conllevan a la adquisición de enfermedades crónicas (HTA, diabetes y enfermedades respiratorias), la mala nutrición y deficientes hábitos higiénicos, que incrementan el riesgo para que esta enfermedad sea mortal en un gran porcentaje de la sociedad.

En consecuencia, siendo este un virus para el cual no existe tratamiento, la única herramienta es la prevención dada desde la OMS con los siguientes protocolos:

 

  • Lávese las manos con frecuencia: use un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Adopte medidas de higiene respiratoria: al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol, o con agua y jabón.
  • Mantenga el distanciamiento social: mantenga al menos 2 metros (6 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca: las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus..
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo

 

Las anteriores pautas son de fácil cumplimiento; sin embargo, a muchos ciudadanos les resulta difícil, no cumplen a pesar de las estadísticas desfavorables de muerte a nivel mundial, evaden el aislamiento, no utilizan los implementos de bioseguridad y mucho menos realizan las rutinas de aseo, convirtiéndose en un foco de transporte y transmisión de este enemigo invisible.

Se pone en riesgo la seguridad de todos, ocasionando que nuevamente una peste (como se llamaba en la antigüedad a las pandemias) ataque, purgue y desequilibre a la sociedad, dejando atrás el adagio que dice: “quien no conoce la historia, está condenado a repetirla”, pero lastimosamente en este momento se está repitiendo algo que ya se contó y solo por negligencia en diferentes niveles.

Hoy la pregunta sigue sin responderse: “si se conoce la historia, ¿por qué se repite?” y surge otra, sí la sociedad transformara sus hábitos de vida, ¿podría evitarse la repetición de la historia? Independientemente de la modernidad, globalización y avances tecnológicos, la esencia del comportamiento humano sigue siendo la misma de hace cientos de años.

Twitter: @Hernan_Tena

Correo: heteco2010@gmail.com

Colaboró: Dina García Pérez

 

Referencias