Esta vía de hecho se asume como una acción ciudadana en defensa de los derechos de la comunidad y de los mismos usuarios del servicio de transporte. El bloqueo de la calle pretendía afectar únicamente el paso de las busetas. La comunidad llegó a un acuerdo con las autoridades para controlar el estacionamiento de los buses intermunicipales. Los conductores protestan por la medida.

 

Por / Colaboración LCDR

Hace poco menos de un mes, los vecinos de la calle 16 entre carreras 12 y 13 decidieron bloquear el paso a los conductores de las busetas a los que, con motivo de una medida provisional del alcalde Enrique Vásquez en 2012, por la cual se permitía allí el funcionamiento de una parada en el trayecto Pereira – Santa Rosa, se les hizo fácil convertir toda la cuadra en un estacionamiento casi permanente, generando todo tipo de problemas de contaminación, inseguridad, movilidad, afectación al patrimonio público y privado y, desde hace un tiempo, también de convivencia entre los habitantes del sector y los mismos conductores a quienes, al parecer, no se les puede reclamar que hagan bien su trabajo y observen las normas mínimas de comportamiento que les corresponde: que no se estacionen demasiado tiempo en el paradero y, sobre todo, que no dejen encendidos sus vehículos todo el tiempo, generando una polución innecesaria; que no lancen basuras a los andenes ni a los jardines; que no se orinen en la calle; que no obstruyan el paso a vehículos particulares ni generen el caos que generan en horas pico, sobre todo, cuando se amontonan uno detrás de otro, llegando a atravesarse, incluso, en las carreras entre las que se encuentra el paradero; por no hablar de otras prácticas más hostiles o inadecuadas que aumentan la sensación de inseguridad en el sector.

Así pues, esta vía de hecho se asume como una acción ciudadana en defensa de los derechos de la comunidad y de los mismos usuarios del servicio de transporte. El bloqueo de la calle pretendía afectar únicamente el paso de las busetas, por ello se dejó espacio suficiente para el paso de motocicletas, automóviles y camionetas particulares. Dicha acción tiene lugar después de ir y venir durante más de ocho años con solicitudes y derechos de petición que no surtían ningún efecto real, puesto que ninguna de las instituciones responsables de esta problemática está dispuesta a garantizar la parte de la solución que le corresponde; en cambio, todas se tiran la pelota entre ellas como una estrategia de desgaste para quienes presentan sus quejas por los canales que, en teoría, son los adecuados y los más efectivos.

La decisión de bloquear la calle estuvo acompañada de un comunicado por parte de la comunidad, a cuyas exigencias no se ha brindado todavía una respuesta seria, por lo que se mantiene vigente como la justificación de estas vías de hecho. El comunicado dice así:

Los vecinos de la calle 16 entre carreras 12 Y 13 declaramos vulnerados nuestros derechos a la salud y la seguridad personal debido a la negligencia de la Alcaldía Municipal, el Instituto de Movilidad, el Área Metropolitana, la Terminal de Transportes y las empresas de transporte público Líneas Pereiranas, Alcalá, Mosarcoop y Cooprisar, en lo que concierne al paradero de buses con destino a Santa Rosa que está ubicado en nuestra cuadra.

La falta de un servicio digno y de un control efectivo en el flujo de las busetas provoca niveles insostenibles de contaminación por material particulado, contaminación auditiva y visual, embotellamientos que afectan seriamente la movilidad y el comercio, inseguridad para los vecinos y los mismos pasajeros, y, por estos días, también amenaza con convertir a nuestra cuadra en un foco de contagio en el marco de la actual pandemia por COVID-19, en vista de las aglomeraciones que generan las malas prácticas y la irresponsabilidad de estas entidades.

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Todo ello ocasiona problemas de salud física y mental, problemas de movilidad, deterioro a la infraestructura e inseguridad para los habitantes y comerciantes del sector, así como para los mismos usuarios de este servicio de transporte y todos los pereiranos que transitan nuestra cuadra.

En consecuencia, queremos llamar la atención de los responsables de este problema y exigir una solución real y de carácter urgente, ya que de nada han servido las innumerables peticiones formales que les hemos presentado durante los últimos ocho años. A los usuarios y a la ciudadanía en general les ofrecemos disculpas por las molestias ocasionadas: estamos defendiendo nuestros derechos.

El primer bloqueo duró solo medio día: esa misma mañana llegaron a la cuadra el Director Operativo de la Terminal de Transportes y el director del Instituto de Movilidad. El primero se lavó las manos con elegante cinismo y el segundo dijo que lo único que podía hacer desde su institución era repintar los avisos de “no parqueo”, lo cual mandó a hacer esa misma tarde. Como era de esperarse, la pintura no se había secado todavía cuando ya las busetas se habían parqueado de nuevo encima de los avisos, devolviendo a la cuadra a su desorden característico.

Desde entonces, los vecinos se dedicaron a registrar juiciosamente los embotellamientos y las malas prácticas en este paradero, tratando de informar a la comunidad pereirana acerca de este problema por medio de un grupo de Facebook denominado “Terminal ilegal: Por un paradero digno con destino a Sta Rosa”. La idea de este grupo es que sirva como una especie de repositorio de quejas y evidencias que, de algún modo, generen un apoyo cada vez más amplio y fortalezcan un movimiento ciudadano cuyo principal propósito es mejorar el entorno de un sector vital para la movilidad y la vida comercial de la ciudad.

Al ver, pues, que las malas prácticas y el desentendimiento de las instituciones se mantenían iguales, la comunidad decidió bloquear nuevamente el paso de buses y devolverle a la calle la función que le corresponde de ser una vía de paso para vehículos particulares. Esta vez el bloqueo duró más de un día, y en la cuadra se respira una tensa calma: de parte de las instituciones públicas y de las empresas involucradas solo se recibe un grosero silencio; de parte de los conductores, una actitud cada vez más hostil hacia los vecinos. Todo ello aumenta las tensiones y empieza a dar señales de un problema mayor. Ojalá se brinde pronto una solución real.

Mientras tanto, como si fuera poco, en el país y en la ciudad nos vamos acercando al pico de contagios por COVID-19, y esa cuadra amenaza con convertirse, además de todo, en un foco importante de infección que afecta también a las ciudades aledañas como Santa Rosa, Chinchiná y Manizales, y ni siquiera en este sentido hay un control ni una actitud responsable por parte de las entidades encargadas.