Desde la pintura de Manuela Echeverri Hoyos, hasta el vídeo arte de Andrés Cuartas, Pereira emerge cada vez con nuevos rostros y nuevas propuestas de arte y cultura. Para difundir una de esas propuestas, presentamos esta entrevista con la artista visual Luisa Muriel, quien habla sobre su reciente exposición referida al mundo de la drogadicción y sus símbolos más representativos en la ciudad.

 

 

Por: Diego Firmiano

No hace mucho, en noviembre del año pasado, se presentó en Bogotá, en la Universidad Nacional, la obra “Taxonomía de una olla”, dirigido por la curadora de arte Estefanía García.  Performance que se realizó como parte del programa “Política antidrogas en tiempo de posconflicto” y que reunió a varios artistas plásticos regionales que expusieron su propuesta basada en el mismo tema. Estefanía, ante una cámara, se encarga de presentar cada una de las obras, ante el señor Ricardo Arcos-Palma, y al llegar a una en particular se detiene con emoción y la explica al detalle:

Por acá esta la obra de Luisa Muriel que es la instalación con cucharas ahumadas y jeringas con figuras de personas haciendo alusión a la heroína. Sustancia bastante adictiva al cuerpo que causa bastante placer al ser consumida y por eso es difícil dejarla. Es interesante lo que ella establece desde la parte psicológica.

Y por otro lado está la obra “desechables” –señalando la propuesta de Luisa–  de la  misma artista de Pereira y que sin duda es una metáfora que establece la relación entre como son llamadas estas personas que aparentemente no sirven a la sociedad, con un pedazo de cartón que los cobija y abriga.

La curadora se refiere a dos apartes de la interesante propuesta de una de las artistas pereiranas que ha sabido captar la problemática que aqueja nuestra ciudad. A saber, la del incremento de consumo de cocaína y heroína en Pereira y Dosquebradas. La alarma que está encendida en el sector de la seguridad y la salud y que ya tiene voces como la de Martha Paredes, Directora de Política contra las Drogas y Actividades Relacionadas de la cartera de Justicia, que afirma que: “hay que reducir el daño que producen estas drogas al ser inyectadas”.

Así es que la obra de Luisa Muriel cae al punto y por eso nos entrevistamos con ella en el agradable bar “Armada 68”, ubicado en la carrera 7 # 6-52 / 6:54, lugar que, entre otras cosas, se presta para presentar los trabajos de  varios artistas plásticos, visuales y otras formas de expresión, como parte de apoyo al arte en la ciudad. Nos reunimos en el salón principal, frente a su exposición que, a primera vista, parecen meras recolecciones de objetos que desechan los indigentes, pero que al acercamos con mirada artística y aguda, encontramos claras alusiones a lo que sucede entre un gran sector de la población marginal pereirana.

Luisa es licenciada en artes visuales de la UTP, en la promoción del año 2015. Este trabajo -nos relató-, fue vital para obtener su título profesional que además fue calificado con nota sobresaliente. Ella cabe dentro de la categoría de “éxota” propuesta por el arqueólogo-poeta Victor Segalen, es decir, el de una que se desplaza por la ciudad, yendo, como un viaje, a explorar una ciudad intensa dentro de otra, como lo es el mundo de las drogas, y volver para contarlo con arte.

 

20170321_180751

 

D.F Luisa, ¿de qué se trata tu obra?

L.M: Yo trabajé en una investigación sobre los puentes amarillos de la calle 13. Se trataba de tocar todas esas problemáticas sociales de Pereira que son muy latentes: la delincuencia, la drogadicción, el consumo de heroína que está en incremento, la indigencia. Entonces fue como ir, tomar fotografías, visitar el lugar hablando con la gente, y tomando las muestras que ahora están expuestas.

D.F: ¿fuiste sola?

L.M: No, con la policía.

D.F: ¿Esta es tú primera presentación?

L.M: No, aquí no, estuvo en Bogotá en la Universidad Nacional, en una exposición colectiva que se llamó: “taxonomía de una olla”. Solo en esa serie faltó la recopilación de fotografías que hice.

D.F: ¿Qué te motivó a presentar este tipo de obra?

L.M: En sí fue como sensibilizar a la gente. Porque uno está acostumbrado a ver en Pereira los indigentes que cada vez llegan más y más; el aumento de la delincuencia.

D.F: Claro, porque captas el sentido de lo que está sucediendo en un sector de la ciudad, la drogodependencia, los chuchillos. Es más, no sé si conoces la obra “Árbol Arma” de nuestro ya fallecido Martin Abad que fue fabricada con machetes y cuchillos.

L.M: Sí la conozco, fueron cuchillos y machetes de la misma cárcel con los que mataron mucha gente. Con estos -señala su obra Al Blanco de técnica mixta- también se cometieron robos y hasta mataron gente.

D.F: Qué encontraste curioso allá bajo los puentes de las 13

L.M: Muchas historias. Niñas que se prostituyen por “bichas” de bazuco. Robos. Todo va a dar allá de la gente, todo desemboca como si fuera un sifón. También hablé mucho con gente de la calle. Hacen apuestas para ganar “bichas” y otras cosas. Por ejemplo, esta pipa tiene una historia -señala su obra ubicada en la esquina del salón llamada “desechables”-. Antes de decirle al señor que me la regalara, me tocó sentarme a esperar que se diera sus “cosos”, le di 500 pesos y me la dio.

D.F: Ni siquiera para la dosis

L.M: Sí, ni siquiera para la “bicha” que pesar.

D.F: ¿Has tenido algún reconocimiento?

L.M:  No. Pero espero continuar con esta temática porque me llega mucho. Estoy esperando para sumarle más cosas. Eso es parte de la trayectoria.

D.F: Y la bandera (una bandera de Pereira con la silueta de un arma como escudo), esa no la conseguiste bajo los puentes, ¿la hiciste tú?

L.M: Sí, yo la hice. Hace parte de toda esa investigación. Cuando se asentaron todos los símbolos de Pereira, eso era como un indicativo. Me senté a pensar que Pereira tiene los índices de una de las ciudades más violentas. Entonces quería representar eso como un símbolo. Esta bandera, en la condición final de grado, que dice: “Que con la sangre roja de los hijos de Pereira, se yergue la libertad en la riqueza de su suelo” O como que esta bandera se forja sobre sangre.

D.F: ¿Te inspiraste en otra obra para hacer esta o en algún otro artista plástico? Porque siempre hay referentes.

L.M: Sí, tengo referentes, pero la verdad nada parecido.

D.F: Había visto algo parecido en un artista de Medellín. Pero nada igual, por supuesto.

L.M: Me gusta un artista llamado Christian Boltanski.  Él toma mucho de la memoria, de los objetos y toda esa carga simbólica que traen. Pero de la memoria.

D.F: Y esa obra, o ese cartón por ejemplo, qué significa.

L.M: El cartón significa mucho para la gente de la calle. Por ejemplo, puede ser cama y también les sirve de solvencia porque también lo venden. Entonces recogí un poco de cartón y empecé a mirar a ver qué hacía con eso. Entonces si ve ahí dice: “desechable”, “transparente”, “cantidad” y en toda esa búsqueda encontré palabras y símbolos.

 

20170321_180707

 

D.F: Y la fotografías que tienes sobre la serie, que no llevaste a Bogotá, ¿porque no la expusiste acá?

L.M: La verdad el registro fotográfico es una serie muy grande y el lugar no da. Aun no la he expuesto. Pero voy a mirar como la presento, aunque estoy como retirada del circulo artístico de la ciudad.

D.F: En TLCDR hemos hecho reseñas literarias, crónicas urbanas, hemos descubierto propuestas interesantes de grupos, pero Luisa, con tu obra nos hemos quedado sorprendidos y la verdad la ciudad debe apreciar esto.

L.M:  Sí, es fuerte. Siempre me dicen eso.

D.F: Claro, fuerte, pero el arte es eso, un retrato de la sociedad actual.

L.M: Así como a muchos les llegan a otros no. Es como poner un pedazo de cartón en la Nacional.

D.F: El que no sabe, claro, va a verlo todo superficial. Es como el arte de Damien Hirst, que pone una vaca en formol o llena un cráneo humano de diamantes. Así que el que sabe de arte, sabe lo que es una obra como esta, por ejemplo.

L.M: Y eso es lo que siempre busco, que lo que haga tenga contenido, y carga simbólica.

D.F: El título de cada obra, hablemos de eso.

L.M: Esta se llama “Horizonte”. Porque un consumidor ve en ello su horizonte, su mundo.  Y esta otra se llama “Neurona” porque así me imagino el cerebro de un consumidor de pegante, porque es un químico muy fuerte. Lo que yo hacía era eso, visitar esa zona, recopilar fotografías y objetos.  “Consumidos” es sobre el consumo de bazuco. Tiene que ver con el cómo se consumen la vida allá. Y así.

D.F: Entonces tu mensaje es concientizar, que la gente vea una radiografía de la ciudad. No es la primera presentación que haces de tu trabajo.

L.M:  No, la primera fue la presentación para aprobar la licenciatura, luego en la Universidad Nacional y ahora acá en Armada 68. Mi profesor Mario Méndez, que además fue mi director de tesis, tuvo mucho que ver con este trabajo, el me iba dirigiendo y me daba ideas.

D.F: Luisa, queremos agradecerte por este tiempo y esperamos que tu obra transcienda y puedas presentarla en otros salones de arte de la ciudad. El que hayas expuesto en la Universidad Nacional, eso le da un gran peso a tu curriculum como artistas, así que en horabuena.

 L.M: Gracias a ustedes. Y si, esperamos que la ciudad la reciba con el mensaje que se intenta transmitir desde la prevención y el no desconocer esa ciudad que vive en la gran ciudad llamada “Pereira”. Gracias a ustedes.