“Tú das asco”  es una expresión que muchos de nosotros podemos haber escuchado, sin embargo, la misma frase puede escucharse en dos contextos aparentemente diferentes. La frase podría escucharse ante alguien sucio y maloliente,  pero también podría escucharse ante alguien que acaba de cometer un acto, tan inmoral, que “da asco”. ¿Se refiere esta última noción de asco a una metáfora o de verdad tiene algo que ver con la primera? Parece ser que tienen mucho que ver.

Por Diego Londoño Correa*

Aunque pueden  existir, no conozco personas que ante la comida podrida, el vómito de otra persona o los excrementos de un desconocido no hagan una mueca de asco, mueca en la que la nariz se arruga, los labios superiores se elevan y las comisuras descienden. Dicha expresión facial ha sido reconocida en todas las culturas. Sin embargo, lo curioso es que la misma mueca es producida ante una transgresión moral[1].

Tomado de: http://america.pink/images/1/2/7/3/8/1/2/en/1-disgust.jpg

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¿Cómo se originó entonces el asco en la evolución humana, si hace que una transgresión moral y una exposición a fluidos corporales generen la misma mueca?

El asco es una emoción universal, es la más fácil de provocar y se postula que  funciona como un sistema adaptativo que evolucionó en los vertebrados  para motivar el comportamiento de evasión de enfermedades e infecciones, por lo que así como el miedo nos protege de lo que nos puede matar o herir, el asco nos protege de lo que puede enfermarnos. Sin embargo, a pesar de su gran importancia evolutiva ha sido descrita como la emoción olvidada de la psiquiatría.

Aun siendo universal, el asco puede variar individualmente debido a efectos hereditarios y de historia personal, así como a efectos locales culturales, sobre todo aquellos referidos al simbolismo de la pureza y la polución. Hay además una gran variedad de inductores repugnancia que en su mayoría se relacionan con  elementos infecciosos; heces fecales, agua sucia, alimentos contaminados, lesiones de la piel, secreciones respiratorias  o genitales con úlceras.

Cabe resaltar que las enfermedades infecciosas que padecemos pueden no ser las mismas que dieron forma al asco en  nuestra historia evolutiva  pre-humana y humana; las enfermedades producto de la domesticación de animales o de los asentamientos urbanos de alta densidad podrían ser más frecuentes ahora que en tiempos ancestrales.  Aun así esta emoción parece seguir siendo muy útil pues  se ha encontrado que aquellos individuos con menor sensibilidad al asco, sufren más a menudo de enfermedades infecciosas[2].

Tomado de: https://images.newrepublic.com/84874f6f0744180033a53ae920a9895469efae64.jpeg?w=800&q=65&dpi=1&fm=pjpg&h=728

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Pero entonces, ¿cómo una emoción que evolucionó en este contexto puede tener algún papel en la moralidad?

El fenómeno de la exaptación permite que un sistema que evolucionó “para” un propósito pueda ser usado luego por la evolución “para” otro propósito (como las plumas de las aves que primero regulaban la temperatura y luego sirvieron para volar). Se plantea a la luz de este fenómeno que a través de una combinación de la evolución  biológica y cultural, la categoría de las cosas que generaban asco se amplió para incluir recordatorios de nuestra naturaleza animal y para incluir a algunas personas o grupos sociales. Este proceso permitía que, con sólo señalar ciertos individuos, actos y pensamientos como asquerosos o repugnantes, una cultura podría comunicar su negatividad  y promover la aversión hacia estos. De hecho se ha propuesto que el asco podría haber promovido actitudes xenofóbicas y etnocéntricas, impidiendo que nuevos patógenos llegaran al territorio habitado.

Tomado de: http://centersolid.blogspot.com.co/2012/01/can-atheists-have-morals.html

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Estos comportamientos se basan en la capacidad de dicha emoción para poderse ligar a cualquier cosa a través de la asociación mental cuando somos socializados en una cultura particular. Esta capacidad hace que asociemos la escobilla para limpiar el inodoro con algo repugnante, aun cuando en nuestra historia evolutiva no nos hayamos topado con escobillas de inodoro; esto genera además, otro fenómeno particular, y es que simbólicamente cuando un objeto repugnante toca un objeto limpio no-repugnante, este último se contamina y se vuelve repugnante.  Curiosamente esta propiedad del asco fue usada estratégicamente durante la Alemania Nazi, donde el ministerio de propaganda describía a los judíos como asquerosos y malolientes. También ha sido históricamente usada en la India contra los parias, los intocables del sistema de castas hindú, donde como grupo social han sido continuamente discriminados y asociados con características repugnantes.

Aún hoy esta estrategia es usada por los grupos políticos de presión que se oponen a ciertos derechos de los homosexuales como el matrimonio o la adopción de niños. Es aquí donde el asco se mezcla con la política de una forma muy curiosa, pues se ha encontrado que la sensibilidad al asco está muy ligada al conservadurismo político, de modo que quienes se autodefinen como liberales suelen tener poca sensibilidad al asco y quienes se definen como conservadores suelen tener una mayor sensibilidad al asco.

Hasta este punto sólo podríamos hablar de una correlación entre el asco y las posturas políticas y morales. Para mirar una relación de causalidad se necesitaría de estudios experimentales. Afortunadamente ya hay numerosos estudios experimentales en este tema donde se ha evidenciado cómo inducir la emoción del asco puede hacer que las personas califiquen con más severidad las transgresiones morales e inclusive hacer que se muevan más a la derecha en el espectro político; por ejemplo, se ha hallado que las personas pueden mostrar actitudes más negativas hacia los homosexuales cuando son expuestas a un mal olor que cuando no están expuestas a este[3]. También se ha echado mano de experimentos naturales; tras una huelga de los servicios de aseo en la estación de Utrecht en Holanda, se evidenció cómo las personas, en medio de la suciedad, tendían a tener más prejuicios raciales que después de la huelga cuando el aseo retornó a su normalidad[4]. Como estos hay numerosos estudios que evalúan la relación entre el asco, la política y la moralidad[5]

Tomado de: http://centersolid.blogspot.com.co/2012/01/can-atheists-have-morals.html

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El asco es descrito, de forma algo poética, como la voz de nuestros ancestros, que nos habla al oído recomendándonos evadir los parásitos orgánicos y sociales. Esta voz estaría por una buena razón, y es que en algún momento de nuestra evolución nos sirvió para propagar los genes de nuestros antecesores. Aun así, ya no vivimos en los mismos ambientes ni en las mismas condiciones, por lo que no todo lo que nos da asco deberíamos repudiarlo y no toda actitud discriminatoria nos beneficia o es funcional a nuestros objetivos como seres humanos. Además, nuestro comportamiento no sólo es guiado por las emociones del pasado, también hemos desarrollado un cerebro ejecutivo que puede escuchar argumentos racionales, sopesar los resultados, y aprender de la experiencia en nuevos ambientes y de la ciencia, permitiendo anular las respuestas emocionales cuando los beneficios a largo plazo pueden ser mayores que las ganancias a corto plazo[6].

Sin embargo, lejos de ser animales puramente racionales, somos de hecho altamente emocionales, gran parte de nuestras decisiones son inconscientes y la razón a veces es sólo un instrumento para justificarlas luego de haberlas tomado. Esto sucede tanto con nuestras decisiones pequeñas y cotidianas, como con las decisiones de gran importancia política que se toman en las más altas esferas gubernamentales. Es necesario comprender nuestra naturaleza animal e irracional para poder lograr los objetivos que queremos como humanidad, de lo contrario, podríamos seguir buscando la culpa y las causas en los lugares equivocados.

 

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia. 

Referencias 

[1] http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19251631

[2] http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S109051380900021X

[3] http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21707161

[4]https://www.researchgate.net/profile/Siegwart_Lindenberg/publication/51034032_Coping_with_chaos_how_disordered_contexts_promote_stereotyping_and_discrimination/links/546cba4a0cf267b3bdf7145d.pdf

[5] https://www.ted.com/talks/david_pizarro_the_strange_politics_of_disgust?language=es#t-668891

[6]http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/366/1583/3478