Misión Clipper de la NASA. Creative Commons.

Misión de la NASA al satélite Europa

Este año, el congreso de Estados Unidos ha tomado una decisión que directamente afecta a la ciencia de avanzada. Una de las propuestas más interesantes, quizá incluso la mejor que hayan aprobado desde sus curules.

Por Sebastián Schuth*

La NASA ( Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio – National Aeronautics and Space Administration) ha recibido un aumento del presupuesto, que en el 2015 fue de 18.01 mil millones de dólares, además le han sido otorgados a la agencia espacial 175 millones extra sólo para una misión específica: descender sobre Europa, uno de los satélites que giran alrededor de Júpiter para la misión de 2022 previamente aceptada de orbitar el gigante gaseoso. Europa es un lugar curioso, hermoso, y muy interesante para el estudio astrobiológico, ya que se piensa que bajo muchos kilómetros de su superficie de hielo se encuentra un océano líquido gigantesco, quizá dinámico, quizá con vida.

Misión Clipper de la NASA. Creative Commons.
Misión Clipper de la NASA. Creative Commons.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora bien, antes de comenzar a abrazarnos de felicidad y creer que los políticos comienzan a apoyar la ciencia con sus brazos económicos y administrativos, debemos reconocer que la idea NO es tan buena como puede parecer a simple vista. En realidad, la misión de viaje hacia Júpiter y específicamente poner un orbitador sobre Europa ya se había aprobado el año pasado , y está en miras de ser lanzada en la década siguiente (cerca del 2022). El orbitador, en su plan de trabajo, permitiría estudiar y reconocer diversos lugares para una futura misión de aterrizaje, incluso para un Rover (automóvil) de exploración. Analizaría con sus instrumentos  la geología y composición del satélite, confirmaría la presencia de agua y los procesos bajo la capa de hielo, donde se cree que fumarolas calientes emanan material desde el interior rocoso  y este se mezclaría con el gigantesco océano, posibilitando la vida microscópica. Se dice que la pregunta de si estamos solos en el universo puede ser una de las preguntas más importantes para el hombre, y de encontrar organismos vivos fuera de la Tierra nos cambiaría de lleno la perspectiva de dónde estamos parados.

 

Sin embargo, el tope presupuestal de la exploración espacial existe, y aún con el bono de 175 millones, debemos tener en cuenta que llevar la misión a orbitar Júpiter y pasar sobre Europa tomando datos podría costar muchísimo dinero, ahora añadirle una sonda que descienda desde el orbitador haría más pesado la nave, por ende también más costosa de mandar al espacio, y así entramos en una discusión complicada: ante topes de presupuesto hay que orientar la nave a que tenga equipos que sean más pequeños, más ligeros, no importa si los datos que toman son de menor calidad (a fin de cuentas lo vital es que se tomen datos), y que la misión dure poco. Se estima que una sonda que descienda en la superficie de Europa duraría apenas 10 días, y aunque mandaría cantidades brutales de información, tal vez la nave espacial merezca su propia misión para primero advertir dónde descender apropiadamente un nuevo equipo. Esto es justamente lo que los científicos de la NASA han advertido al congreso, pero parece ser que las instrucciones precipitadas de los políticos fueron claras: Presupuesto aprobado significa seguir instrucciones.

Tal vez los congresistas estadounidenses se han sentido algo presionados por la ventaja que la ESA (Agencia Espacial Europea – European Space Agency) ha tomado, luego de los problemas de presupuesto que para los tiempos de recesión económica les hizo al gobierno americano otorgar un «ultimatum que no resultó ultimatum» a la NASA. La ESA decidió seguir con sus proyectos de manera autónoma, puesto que no podía esperar ayuda de una agencia espacial americana con las manos atadas. En realidad, como cuando uno juega una partida de ajedrez con un amigo, la NASA y la ESA han colaborado juntos en el pasado, e incluso se pensó, para eso del 2012, en preparar una misión conjunta a Europa. Hoy en día cada agencia está desarrollando su propia misión, y el Congreso de EE.UU ha querido tomar cartas en el asunto.

 

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia.