El moho semi inteligente que resuelve laberintos

¿Ha hecho usted alguna vez un test de inteligencia? Lo normal es que sean mecanismos mediocres de medir su capacidad para resolver los problemas , así que no se preocupe, este artículo no busca hacerlo sentir discriminado, pero sí sorprendido. Sucede que existe un moho que no falla a la hora de viajar por laberintos con múltiples soluciones, donde selecciona siempre el camino más corto, el más óptimo.

Por Sebastián Schuth*
moho jap1Physarum polycephalum es un moho mucilaginoso de color amarillento, más ameboide que otra cosa, y aunque suele ser una sola célula, en realidad crece formando agregados (como el moho de las esquinas del baño) lo que lo hace diferente a un hongo común. Sus células tienen núcleo, y cuando las células encuentran un propósito, como el alimento, trazan una dirección a donde desplazarse actuando como un sólo organismo.

Científicos japoneses pusieron a prueba el moho, porque su capacidad de moverse es bastante interesante. P. polycephalum primero parece explorar las zonas por donde puede crecer y por donde haya alimento disponible, bacterias, esporas de hongos u otros microorganismos, formando una red de crecimiento fractal, y dejando tras de ella una estructura venosa. Nutrientes y otras moléculas viajan por dentro del moho como un sistema circulatorio, en un vaivén rítmico de intervalos de más o menos dos minutos.
Es más, se ha observado  que el moho escoge los alimentos más saludables y le encantan las semillas de avena. De alguna manera, el moho tiene la capacidad de razonar. ¡P. polycephalum también parece tener memoria! Recuerda los impulsos eléctricos que se le otorgan, y un experimento analizó cómo el moho estaba esperando el momento exacto para responder ante un estímulo lumínico periódico que adrede no se le fue dado.
moho japP. polycephalum es estudiado para analizar algoritmos de computadora, redes neuronales, motilidad de las
células, movimiento intracelular, entre otras cosas
. Un trabajo sobre optimización de las redes de trenes en Japón fue publicado en 2010 en Science, donde el moho fue protagonista por haber copiado, sobre un mapa con relieve y obstáculos de los alrededores de Tokio, las redes de transporte que hacen los trenes del país, tarea que a Japón le demoró muchos años optimizar, a un hongo le tomó una vida en laboratorio de unas cuantas semanas. Este experimento se ha reportado desde entonces con mapas de Estados Unidos, Inglaterra y la península Ibérica.
Los conceptos de inteligencia están siendo revaluados hoy en día, claro, pero con las características de P. polycephalum, (la etimología significa literalmente “muchas cabezas”), debemos empezar a analizar qué hacen los demás organismos para actuar de manera “inteligente”. Quién sabe, el moho quizá tenga la respuesta a los problemas de movilidad de Medellín, o sea el punto inicial para las bio-computadoras.

*Estudiante de biología Universidad de Antioquia.