Macacos

El reconocimiento individual en animales

La capacidad para reconocer individualmente a cada persona que hace parte de nuestro diario vivir no parece ser una cualidad especialmente extraña para el ser humano. Somos capaces de reconocer una persona en particular simplemente mirando su rostro o escuchando su voz, o algunos más alerta son capaces de inferir la identidad de alguien por su olor. Nuestra capacidad para reconocer individualmente a cada persona está directamente ligada al hecho de que cada una presenta características que la hacen distinguibles y permiten, por tanto, identificarla. Sin embargo, esta capacidad tan abigarrada en el hombre, permite preguntarse: ¿Son los demás animales capaces de reconocerse individualmente entre sí? Echemos un vistazo.

Por Danny Zapata*

El reconocimiento individual se refiere a la identificación de un individuo particular dadas ciertas características que lo hacen distinguible entre los demás; representa, por lo tanto, el reconocimiento más sofisticado que hay. Es posible, por presentar un ejemplo, que un ratón al evidenciar la presencia de un gato al acecho huya para salvar su vida, ya que el gato representa una amenaza. Aquí hay claramente reconocimiento: el ratón identifica al gato con una representación de un depredador que puede arrebatarle la vida, y escapa. Sin embargo, en el caso anterior no hay un reconocimiento individual, sino un reconocimiento llamado “reconocimiento de clase”; el reconocimiento individual es un poco más específico.

 

Pingüinos emperadores
Pingüinos emperadores

Uno de los ejemplos de reconocimiento individual más fascinantes que se han observado en la naturaleza es el del pingüino emperador; cuando las madres de los polluelos se van por dos meses en busca de alimento y vuelven a la colonia deben buscar entre muchos adultos y otros polluelos el que les corresponde verdaderamente; a pesar de la gran cantidad de individuos y el ruido generado por vocalizaciones de otros pingüinos, por medio de sus llamados logran encontrar su pareja y el polluelo que dejaron dos meses atrás para marcharse en busca de alimento. Esto se presenta porque tanto el macho como la hembra son capaces de reconocerse mutuamente como pareja.
En términos más sencillos, ejemplificando un caso en humanos, reconocer la pareja, un amigo particular, un familiar particular, es reconocer individualmente; en cambio, si en una guerra un soldado observa que existe otro con un uniforme diferente al suyo, sabe que aquel es del ejército enemigo y reacciona ante ello, lo cual es reconocer por clase.
Un bonito ejemplo desde el lado de los mamíferos es el de los osos marinos árticos. Éstos aprenden los llamados de sus crías y son capaces de identificar estos llamados entre los llamados de otras crías; se ha observado que son capaces de reconocer los llamados de sus crías incluso cuatro años después de haberse separado.
Así pues, el reconocimiento individual no es algo que es único a los humanos, sino que se encuentra extendido en la naturaleza, presentándose en varios grupos de animales; sin embargo, muchos de estos presentan algo en común: se presenta principalmente en grupos con relaciones sociales complejas, con muchos individuos. El caso del pingüino emperador es un ejemplo de un animal que presenta cría colonial, donde muchos individuos interactúan entre sí, y se hace necesario poder “distinguir” si se desea encontrar la pareja y el polluelo. Las avispas del género Polistes, insectos muy sociales, pueden reconocer a sus parejas de la misma manera en que lo hace el humano, por características faciales específicas. Igualmente, en colonias grandes de golondrinas, los polluelos presentan una alta variabilidad de llamados entre ellos, lo que permite que cada uno sea identificable por sus padres simplemente por su llamado.

El hecho de que nosotros como seres humanos podamos reconocer entre las diferentes personas quién es quién, cómo se llama, qué representa para nosotros, se facilita por el hecho de que entre estas personas se presentan características muy variables que nos permiten identificarlos, ya que al final cada uno presenta un set de características que los hace únicos y nosotros, inconscientemente, identificamos este set y reconocemos a la persona. Una alta variabilidad dentro de las características que poseen los integrantes de una población, permite entonces, encontrar individuos con un set de características únicas que los hace más fácilmente reconocibles; en cambio, si la variabilidad es poca, se dificultaría mucho más la tarea de reconocer a los demás, ya que cada individuo tendería a parecerse mucho a los demás, produciendo confusión.En términos simples: cuando todos somos distintos, es más sencillo reconocer individualmente cada persona.
Los ejemplos anteriores resaltan el reconocimiento de la pareja y de la descendencia (hijos), sin embargo es posible reconocer individuos que no están emparentados entre sí por relaciones de pareja o padre-hijo. En animales territoriales se ha encontrado que existe reconocimiento entre individuos que mantienen un territorio. Por ejemplo, en una pequeña especie de ave, conocida como la reinita encapuchada, se ha observado que las aves que mantienen un territorio son capaces de reconocer el canto y la posición de sus vecinas que, al igual que ellas también mantienen un territorio cerca; en general tienden a ignorar los cantos de sus vecinas, pero cuando escuchan sus cantos desde posiciones que no se corresponden con el territorio que mantienen, inmediatamente reaccionan, ya que “el vecino no está donde le corresponde”.

Reinita encapuchada
Reinita encapuchada

Las langostas, por ejemplo, son capaces de reconocer competidores contra los que ya han tenido encuentros previos y no recurren a la pelea; en cambio cuando se les dispone frente a individuos que no han visto previamente reaccionan de manera agresiva atacándoles.
Así, aunque sistemas sociales complejos donde hay muchos individuos tienden a ser uno de los requisitos para encontrar reconocimiento individual, la territorialidad de la especie también puede jugar un papel importante en esto.

La especialización en el reconocimiento individual puede llegar al punto en donde se presenta una especialización neuronal que facilita la identificación de los demás. El caso mencionado anteriormente, donde nosotros como seres humanos podemos reconocer facialmente las diferentes personas con que compartimos nuestro día a día se facilita gracias a esta especialización, pues existe una región en el cerebro que se dedica especialmente a esto. Sin embargo, esto no es único en humanos. Tanto ovejas como macacos presentan especializaciones neuronales que les permiten reconocer facialmente a los demás, discriminando entre los rostros de sus compañeros. Lo anterior, sin embargo, no significa que estos sean los únicos animales no humanos que presentan esta capacidad; simplemente representan los animales en los cuales se ha encontrado que la presentan, ¿quién sabe cuántos más puedan hacerlo y aún no lo sabemos?

Macacos
Macacos

Se conoce muy poco aún, pero de a poco se van descubriendo las maravillas que esconde el mundo animal . El papel de la biología resulta, pues, en escudriñar los misterios de los organismos vivos. El reconocimiento individual resulta ser una de esa basta cantidad de misteriosas maravillas.

 

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia