Dentro del mundo de las plantas medicinales encontramos a la coca (Erythroxylum coca), una especie de planta con flor, de la familia Eritroxiláceae, originaria de Sudamérica, usada durante miles de años como parte de sus culturas por diversos pueblos indígenas.

Por Stefany Vargas*

La planta de coca es un arbusto originario de la región de los Andes, en Sudamérica, se encuentra principalmente en Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, a entre 800 y 2,500 metros sobre el nivel del mar. Puede llegar a crecer hasta 2.5 m, sus hojas elipsoidales son de un color verde intenso que nos evoca a las imponentes montañas andinas; sus blancas y pequeñas flores, sus frutos de color rojo y de forma ovoide, contienen una  semilla de alrededor de un centímetro de largo, hacen de esta planta ancestral una de las más importantes para la cosmología y la religión de las comunidades indígenas.  En Colombia existe una especie nativa, la Erythroxylum novogranatense, que puede alcanzar hasta los 6 metros de altura, distribuida en altitudes entre los 100 y 2200 msnm.

En la historia, el uso de la hoja de coca data de hace más de 4000 años, existen restos arquelógicos que demuestran su consumo en zonas del noroeste de Perú como lo son las ruinas de Huanca Prieto, en Ecuador y Perú con diferentes figuras y objetos encontrados relacionados al consumo de la hoja de los pueblos Aymara, Mochica y Nazca, y en la región Yunga de Bolivia. Desde tiempos lejanos esta planta ha cumplido una función cultural como elemento de vital importancia en las prácticas cotidianas, rituales y religiosas de las culturas andinas.

Uso tradicional de la coca.

Ilustración del uso espiritual de la coca.

Durante el imperio Inca siguió teniendo su rol de gran importancia, solo que su uso se vio restringido por la nobleza, ya que por su sagrado contenido y por su historia, se empezó a usar en rituales religiosos,  y como regalo para la élite política, religiosa y militar de la época.  También se obsequiaba a las autoridades étnicas que llegaban al Cuzco, por parte del estado a los diferentes grupos étnicos dominados. Varios cronistas coinciden en que la coca a pesar de su restricción, no sólo fue asequible para las élites, el imperio distribuía la hoja entre los indígenas en tiempos de paz para aliviar las necesidades de la población en tiempos de escasez de alimentos.

Con la llegada de los españoles, la colonización, la religión y el hallazgo de las minas de Potosí, se encontraron también con los grandes cultivos de coca, y el gran aprecio que los indígenas le tenían. Investigaron sus usos y beneficios, pero la iglesia al considerarla ‘la hoja del diablo’ por sus propiedades mágico-religiosas intentó prohibirla. Los españoles se dieron cuenta de que al prohibir su consumo los indígenas estarían perdiendo gran parte de su fuerza de trabajo, por lo tanto la permitieron porque sabían que al consumirla  la resistencia de los trabajadores en las minas y en el campo sería mayor, logrando así aumentar también sus riquezas.  Adicional a esto y entendiendo a la hoja de coca como símbolo de prestigio, ha sido considerada como regalo preciado y un medio general del trueque, es por ello que en el contexto indígena se le consideró como ‘la primera mercancía’ , por lo que jugó el papel de ‘cuasi moneda’ ya que con ella se podían obtener la mayoría  de los bienes y objetos que han hecho parte de la economía campesina de los Andes.

En los años siguientes, gracias al interés y la representatividad de la planta, llega un momento clave para la coca en el año 1786  donde se registra en la enciclopedia botánica de Lamarck en la familia Eritroxiláceae, dentro del género Erythroxylum. En el año 1858 un antropológo llamado Paolo Mantegazza escribe un tratado llamado ‘Sobre las virtudes higiénicas y medicinales de la Coca y los alimentos nerviosos en general’  lo cual hace que la planta alcance un interés mucho mayor alrededor del mundo, principalmente en Europa, donde en los años siguientes el químico Alemán Alberth Niemman aísla un principio activo alcaloideo desde la hoja de coca, al cual llama cocaína. En 1884 Sigmund Freud publica un artículo llamado ‘Sobre la coca’ y se convierte en consumidor de cocaína, además en el mismo año se descubren sus propiedades anestésicas y William Hall la utiliza para anestesia dental; en 1886 se produce la famosa mezcla de coca con nuez de cola llamada Coca-cola. De aquí en adelante la planta se enfrenta a una resignificación, pasa de ser una planta sagrada, de ser usada como medicina ancestral,  a considerarse una droga y un producto comercial por el uso que occidente le empieza a dar. En unos pocos años la coca pasó de ser la panacea para los pueblos indígenas a convertirse en un problema gracias a la inclusión de la planta de coca en la lista de la convención del Opio en el año 1912 por ser usada para la extracción de la cocaína. Y en el año 1953 una comisión de la Organización Mundial de la Salud declaró que ‘el milenario uso tradicional de la Coca debía ser considerado toxicomanía’, así también las Naciones Unidas condenaron la planta y recomendaron la eliminación gradual de los cultivos. Esto fue el principio de lo que se llamó la cruzada contra las drogas declarada por Nixon en 1969.

En Colombia, en la década de los años 80 surgen los carteles del narcotráfico. Dentro de una  gran variedad de plantas pertenecientes al genero Erythroxylum, la Erythroxylum coca, y la Erythroxylum novogranatense cultivadas en el país  son las únicas de las cuales se puede extraer el alcaloide para la fabricación de la cocaína, por tal razón las plantaciones de coca de los campesinos e indígenas se vuelven el negocio de narcos, guerrillas, y paramilitares, todo esto afectando en gran medida a la cultura y tradición de los pueblos que usaban la coca de manera ancestral, espiritual y medicinal.  El Plan Colombia se convierte en un perseguidor de los cultivos ilícitos, pero a su vez también destruye las plantaciones de los pueblos campesinos e indígenas que cultivaban la coca como planta sagrada, además los convertía en objetivo militar, considerándolos parte del negocio del narcotráfico.

 

Uso comercial

A  pesar de su satanización los pueblos indígenas siguen usando de manera tradicional la hoja, como es el caso de los Nasa del departamento del Cauca quienes en su cultura mantienen muy arraigado el uso de la planta, dado que forma parte de sus tradiciones milenarias. Buena parte de las comunidades indígenas de Colombia hacen uso y consumen la hoja de coca, unos prefieren mascar la hoja tostada, mezclándole cal elaborada de conchas marinas, como lo hacen en la Sierra Nevada; en el Amazonas, las culturas que tienen relación con la planta de coca, la tuestan y pulverizan, mezclándola con ceniza de plantas amazónicas, a esto lo llaman ‘mambe’.

Coca-Sek. Tomado de: https://colectivocores.wordpress.com

Coca-Sek. Tomado de: https://colectivocores.wordpress.com

La ingesta de coca por parte de la comunidad Nasa privilegia sus usos médicos, alimenticios, rituales y simbólicos. Los Nasa han sido pioneros en la dignificación y reivindicación de la hoja de coca, o ‘mama coca’ como  la llaman, por esto se han visto envueltos en problemas jurídicos por tratar de incluir dentro de su economía productos alimenticios derivados de la planta, como fue el caso de Coca-Nasa, un proyecto que usa la hoja de coca para hacer arómaticas, jugos, galletas, y bebidas como la Coca-Sek. Grupos indígenas Pijao y Yanacona de Tolima y Huila que también mantienen una estrecha relación con la planta iniciaron empresas similares como lo son la  “Fundación Sol y Serpiente de América” y puso a la venta su propia línea de arómaticas Kokasana. En la Sierra Nevada de Santa Marta las comunidades también iniciaron su proyecto con la Hoja de Ayu ( como se le llama a la coca en la Sierra) llamado ‘Mi Cokita’. La hoja para ellos es alimento espiritual, consideran que en el futuro se podría sobrevivir con solo alimentarse de ella,  además se le reconoce como el puente de comunicación e interconexión con los seres humanos.

Otro gran ejemplo de resistencia y reivindicación de la planta nos lo da un pequeño corregimiento llamado Lerma, que hace parte del municipio de Bolívar, en el departamento del Cauca, donde su población campesina acogió a la hoja de coca como parte de su cultura y de su día a día. Antes se plantaba para venderla y alimentar el negocio del narcotráfico, pero a causa de la violencia y de tantas muertes decidieron decir no más, convirtiéndose en un territorio de paz, educando a sus habitantes y empezando a cultivar esta planta sagrada para su beneficio, rescatar sus usos tradicionales se convirtió en su principal objetivo, y es así como actualmente fabrican variedad de productos a base de coca, como galletas, limonadas, vino, y harina.

Herney Ruiz, campesino de Lerma. Fotografía: Stefany Vargas

Herney Ruiz, campesino de Lerma. Fotografía: Stefany Vargas

La planta de coca desde tiempos inmemorables ha hecho parte de la cosmogonía de los pueblos indígenas de Sudamérica y de los Andes, en muchos textos se documenta su historia, en diversos estudios antiguos y contemporáneos está declarado que es una planta con múltiples beneficios, y que es de gran importancia para las culturas que la usan tradicionalmente, su cultivo es la única fuente de sustento para muchas comunidades del país, las posibilidades y aplicaciones que ofrece la planta de coca son incontables, es un error histórico haberla penalizado, y el Estado colombiano con las fumigaciones con glifosato y su afán por acabar con los cultivos ha afectado la salud de los pobladores y de los animales, además daña de forma irreparable los que sí son considerados cultivos lícitos.  Las plantaciones de coca de origen ancestral, se han convertido en objetivo de las fuerzas militares, apoyadas por Estados Unidos, pero lo que el Estado no ve es que esta guerra es contra una planta considerada sagrada, que representa miles de años de historia de los pueblos andinos y campesinos, y que debería apoyar los diferentes  proyectos alternativos para el uso de la hoja y así poder acabar con la cruzada contra la coca.

 

*Estudiante de antropología de la Universidad de Antioquia