Michael Evans, psicólogo y doctor en Tecnología de Sistemas de Instrucción de la Universidad de Indiana. Experto en educación con videojuegos.

Videojuegos: ‘Más espacio para la creatividad’

Hay quienes satanizan los videojuegos porque tienden a alienar y a individualizar a quienes los usan. Pero, hay otros que le sacan provecho para motivar y enseñar. Hay quienes se alienan y hay quienes aprenden.

Michael Evans, psicólogo y doctor en Tecnología de Sistemas de Instrucción de la Universidad de Indiana. Experto en educación con videojuegos.
Michael Evans, psicólogo y doctor en Tecnología de Sistemas de Instrucción de la Universidad de Indiana. Experto en educación con videojuegos.

Por: Uniandes

Michael A. Evans, profesor de enseñanza y aprendizaje digital en la Facultad de Educación de la Universidad de North Carolina, estudia los beneficios de los videojuegos en las aulas de clase. Dice que ayudan a pensar diferente y a desarrollar habilidades propias del siglo XXI.

Pensamiento organizado, toma de decisiones, persistencia, autoconfianza, autonomía, autorregulación son algunas de las que señala. E incluso, liderazgo y socialización, que son justamente las contrarias al aislamiento que se cree que generan los juegos.

De acuerdo con este experto, que ofreció en Los Andes la conferencia ‘Videogames for digital learning and teaching’, el truco de los videojuegos está en que son retadores e invitan a los jugadores a resolver problemas. Por eso, estimulan habilidades claves en matemáticas e ingeniería, y, en general, importantes para la vida de cualquier persona.

Y no es que un videojuego pueda solucionar una clase ni que reemplace los libros o las lecciones, pero ofrece la posibilidad de pensar diferente y activar múltiples canales dada la multimedia que emplea.

Entonces, dice Evans, doctor en Tecnología de Sistemas de Instrucción de la Universidad de Indiana, “hay más espacio para la creatividad” gracias a la posibilidad de aprender mediante realidades alternas.

Pero, según expresó en un diálogo posterior a su conferencia, el reto de los maestros es grande. Por un lado, deben realmente conocer el juego que usan, dominarlo y tener claro que funciona para los propósitos que tiene con sus alumnos. Porque “no se trata de ponerlos a jugar y ya está”, se trata de ser muy calculador y estratégico para que el videojuego realmente enriquezca la clase en vez de dañarla.

Porque, de acuerdo con investigaciones referenciadas por Evans, hay evidencia de casos en los que el uso de videojuegos ha reducido el respeto de los estudiantes hacia sus maestros. Sin embargo, en la práctica también sucede que aportan cercanía y logran enganchar a los muchachos con la clase, con el maestro y con los conceptos que se espera que aprendan. Así, por ejemplo, un estudio hecho en la Northern Illinois University demostró que los estudiantes que usaron videojuegos emplearon el doble de tiempo estudiando sus clases que aquellos que no los usaron.

Es decir, que tienen una fuerte ventaja en materia de atracción, porque -hay que reconocerlo- “los estudiantes a veces no están muy interesados en aprender”, y si se trata de adolescentes o jóvenes en los primeros semestres de universidad que apenas están madurando, tienen otros intereses y muchas distracciones que dificultan la labor de los maestros en las aulas de clase.

Y ahí es donde los videojuegos pueden desempeñar un papel importante siempre y cuando se usen con una intencionalidad clara y un objetivo específico. Porque entonces, según Evans, la clave está en la selección de los juegos indicados, la guía pertinente y la validación del maestro frente al aprendizaje del estudiante.

Lea aquí la charla de Michael Evans en la Conferencia Latinoamericana de Ingeniería y Tecnología que tuvo lugar en Guayaquil (Ecuador) en julio de 2014.