libro-narcotrafico-imperio-de-la-cocaina-d-mario-arango-8649-MLM20006967899_112013-FEl comienzo del narcotráfico moderno se establece, según los autores, en el Medellín de los 50 cuando un grupo de contrabandistas pioneros hace la conexión con la mafia norteamericana afincada en Cuba.

“Narcotráfico: imperio de la cocaína”

Editorial Diana, Bogotá, 1987.

Por: Camilo Alzate González

Ese título escandaloso y una portada de colores radiantes con un billete de 100 dólares reúnen la colección de textos de Jorge Child y Mario Arango sobre el narcotráfico, aparecidos en el diario El Espectador a comienzos de los 80.

Sus disciplinas, la economía y la historia, de modo manifiesto le dieron a los artículos una proyección más amplia del suceso entonces en boga, abarcando una mirada que traspasa la simple crónica roja de pistoleros, embarques y pistas clandestinas y persecuciones novelescas. De hecho, hay muy poco de eso en la serie, casi ningún nombre propio y puras generalidades que describen el surgimiento del fenómeno, sus dinámicas y la forma como se consolidó la “mafia colombiana”, extraño injerto donde confluyen desde militares, nuevos y viejos ricos, terratenientes, bandoleros y matones de la calle, señoras encopetadas, académicos, políticos o grandes financistas como Jaime Michelsen (ese sí con nombre propio).

El epicentro ha sido siempre Medellín, aunque se señalan ya conexiones con el Caribe y una larga tradición de gamonalismo y mandamases esmeralderos en Boyacá, que tendrían mucho que ver con el paramilitarismo más adelante. Contrabando, esmeraldas y narcotráfico, por lo general, son negocios emparentados.

Aunque los autores sean expertos en historia y economía, cometen errores conceptuales graves y por ratos el tono de los artículos es lamentable. Quizá la principal falencia del texto sea considerar el narcotráfico un fenómeno indiferenciado entre los usos ancestrales de las plantas y los usos contemporáneos, por ello se incurre en aberraciones conceptuales tan grandes como equiparar el cultivo y transporte de hoja de coca durante la colonia y gran parte de la república con la práctica moderna de los narcos, concluyendo alegremente que los arhuacos de la Sierra fueron los “primeros mafiosos”, afirmación estúpida y absurda. O comparar el mambeo y uso enraizado de la hoja de coca con las adicciones actuales a la cocaína y el bazuco, un despropósito total. O poner por igual todas las drogas (marihuana, cocaína, heroína, LSD, etc) sin matices, ni contexto.

El estilo de algunos capítulos es inoportuno, con afirmaciones desproporcionadas dedicadas a impresionar al gran público (ejemplo: los indios fueron “los primeros bazuqueros” por mezclar el tabaco con hojas de coca). A pesar del estilo, el libro es copioso en datos interesantes, una verdadera mina de información sobre la historia de las drogas y los comienzos del negocio organizado en el país.

En primer lugar, nota la manera en que el consumo no se consideraba necesariamente nocivo a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Encuentra, por ejemplo, que ya en Medellín de finales del XIX había heroinómanos, que la “élite bogotana” inhalaba cocaína en las primeras décadas del siglo XX, y que la marihuana era de uso frecuente entre pescadores y porteadores del Caribe desde mucho antes que Mariano Ospina Pérez la importara oficialmente en la década del 40, creyendo que se trataba de un cáñamo.

El comienzo del narcotráfico moderno se establece, según los autores, en el Medellín de los 50 cuando un grupo de contrabandistas pioneros hace la conexión con la mafia norteamericana afincada en Cuba. Sobre la experiencia de estos pioneros cabalgarán en continuidad todas las mafias de la capital antioqueña, hasta nuestros días.

El libro también plantea las premisas básicas (y los datos concretos) para entender por qué el narcotráfico es un acontecimiento geopolítico global que apuntala al poder norteamericano, contradiciendo las apariencias. Con cifras demuestra la importancia de la droga en el mercado mundial, el uso criminal que la CIA hizo de ella para emponzoñar los conflictivos barrios negros, la mezcla del producto en finanzas y grandes capitales de varios países.

Revela cómo los dineros de la mafia han servido a lo largo de todo el planeta para financiar guerras reaccionarias o aplastar gobiernos no afines a los EE.UU. Describe el desequilibrio de la supuesta “lucha contra las drogas”, tantas veces denunciado, lucha que desaparece cuando los cargamentos pisan suelo norteamericano. Analiza los vínculos que mantienen las altas esferas políticas del país del norte con capos y mafiosos dentro de su propio suelo, o fuera de él.

Viejos y conocidos narcotraficantes de lugares remotos como Irán, Afganistán, Panamá los propios Estados Unidos, o Colombia han sido socios estratégicos de los intereses norteamericanos, y hablamos de un libro publicado cuando apenas daban sus primeros pasos Uribe Vélez y los clanes de hampones que luego lo secundaron en su aventura regeneradora.

Una gran síntesis es que el narcotráfico oxigena al sistema económico controlado por los Estados Unidos a la par que aporta recursos y socios claves para la supremacía de la potencia. En medio siglo de historia, los norteamericanos demuestran que no quieren acabar la droga, sino utilizarla para sus propios beneficios. Controlar el negocio por debajo mientras se esgrime un discurso represivo y moralista es evidentemente la manera de lograr esos fines.

Los 80 y 90 aportaron más evidencias confirmando estas tesis, pero también aportaron hechos novedosos trastocando aun más el fenómeno: aparecieron carteles organizados en otras regiones del país, las guerrillas incursionaron en el fenómeno mientras todo el conflicto colombiano se vio mediado por él, nuevas rutas de transnacionalización de la droga perturbaron otros países de Centro y Suramérica.

Aunque luego de publicado el libro se hayan generado dinámicas insospechadas, la serie de Mario Arango y Jorge Child constituye una referencia obligada para entender una parte crucial del pasado colombiano, un pasado que todavía es presente.

N. del E. Descargue un aparte del libro aquí.