PENSANDO EN SERIO / La pandemia del odio

La covid 19 hoy nos somete, así como la pandemia humana a la que le falta “humanidad” y que, lastimosamente, hace parte de nuestra cotidianidad, por culpa de la poca sensibilidad de nuestra especie…

 

Por: Geovanny Echeverri Álvarez

“El odio ha causado muchos problemas en el mundo, pero no ha ayudado a solucionar ninguno”. Maya Angelou

 

En estos tiempos de aislamiento social preventivo, lo más acertado sería que la gente lo utilizara para reflexionar sobre el valor de la vida, apreciar las pequeñas cosas simples, reconciliarse con ellos mismos y con la naturaleza y ser solidarios.

Desafortunadamente, los logros personales pueden causar envidias y deseos malévolos provenientes de terceros, personajes que por más que mantengan una camándula en la mano, en la otra tienen listo su dedo amenazante, para calumniar desde el anonimato a quienes sólo piensan en hacer las cosas bien con mentalidad colectiva.

Entre tanto, ciertos sujetos trascienden desde el despertar de sentimientos sollozos, a incitar a la sociedad a la ira y a la agresividad, y con base en estos estados de ánimo violentos, tapan sus verdaderas intenciones, para que la gente no mire en su interior, sino que fije su mirada en el otro, crucificando a quien intenta hacer las cosas correctamente, para que no se develen los auténticos responsables del desastre, pero con el transcurrir del tiempo los culpables se van descubriendo, además, todo el mal que se haga a otro, se devuelve.

Otrora, los sicarios comunes andaban con ametralladora; hoy, en plena sociedad de la información, herramienta que debiera servir para acortar distancias y construir conocimiento, es utilizada como arma de los sicarios de la moral, desde la clandestinidad, para difamar y dañar la imagen no sólo de buenos seres humanos, sino también para enlodar a las instituciones.

La covid 19 hoy nos somete, así como la pandemia humana a la que le falta “humanidad” y que, lastimosamente, hace parte de nuestra cotidianidad, por culpa de la poca sensibilidad de nuestra especie enloquecida por el poder y el dinero fácil, aquella invasora que arrasa, divide, destruye conciencias y desaparece al que piensa distinto, desconociendo que investigación no es condena y que existen el principio de la buena fe y la presunción de inocencia.

Las amarguras no son reveses. Si se cae y se permanece en el suelo las pisadas de los demás postrarán al sujeto en la mediocridad, siempre hay que levantarse y buscar vencer, luchar por los ideales así no se avizoren fáciles, tomar y aceptar los problemas con solidez, con decisión y con toda la voluntad de sobresalir, pero sin pasar por encima del otro.

El mensaje entonces es verificar la información, no dejarse manipular por quienes solo quieren ver el mundo arder, instruirse, manejar la emocionalidad, no estigmatizar los demás por amiguismos o preferencias partidistas, valorar las personas por lo que saben y pueden hacer, luchar por los derechos humanos, la protección del medioambiente y por el embellecimiento de nuestro ser y de nuestras ciudades, recordando siempre que la hermandad y la dignificación del trabajo social deben ser la razón de ser

Email: gioecheverri@gmail.com