Wole Soyinka ( 1934) poeta, traductor, político y actor nigeriano.   En 1986 le otorgan el premio nobel de literatura, siendo el primer africano en recibirlo. La obra de Soyinka mezcla lo africano con tradiciones culturales europeas, la seriedad de la literatura modernista de la élite, y la actualidad del teatro popular africano; se inspira en los mitos y en las tradiciones tribales, si bien emplea formas occidentales. Soyinka está comprometido vivamente con la justicia social, convirtiéndose en un simbolismo de realce a los valores humanos en el continente. Sus libros de poesía son: Idanre y otros poemas (1967); Poemas desde la prisión (1969); A Shuttle in the Crypt (1972)y Ogun Abibiman (The long poem) (1976).

 

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Muerte a la aurora

Viajero, debes partir
A la aurora, enjuga tus pies sobre
La humedad de nariz perruna de la tierra

Deja que la aurora sosiegue tus lámparas. Y mira
Languidecer el ataque de las espinas ante la luz
Pies algodonosos para disolver en el azadón
Las lombrices tempranas

 

Ahora las sombras se extienden con debilidad
Ni muerte de la aurora ni triste postración
Esta suave charamusca, suaves engendros que desisten
Rápidos goces y recelos para un
Día desnudo. Barcos cargados se
Someten a la asamblea sin rostro de la niebla
Para despertar los mercados silenciosos -Veloces, mudas
Procesiones por grises desvíos… Sobre este
Cobertor, hubo
Súbito invierno a la muerte
Del solitario trompetero de la aurora. Cascadas
De blancos pedazos de pluma… pero ello decidió
Un rito banal. Conciliación salvajemente
Exitosa, primero
El pie derecho para el júbilo, el izquierdo para el pavor
Y la madre suplicaba, Hijo
Jamás camines
Cuando el camino aguarda, hambriento.
Viajero, debes proseguir
Al alba.
Te prometo prodigios de la santa hora
Presagios como el aleteo del gallo blanco
Perverso empalamiento -Como quien desafiara
Las iracundas alas del progreso del hombre…

 

Más, ¡semejante espectro! Hermano
Mudo en el sobresaltado abrazo de
Tu invención -Esta mueca de burla
Esta contorsión cerrada – ¿Soy yo?

 

Capital

No puede ser
que el germen que ha nutrido la tierra
lo haya atendido el hombre. Una vez vi una cascada
de germen, una abundante lluvia de grano
que escupían vertedores de boca ancha
y saciedad satisfecha; juro que los granos
cantaban.
No puede ser
que la política, las deliberaciones
tornen las brasas de mi vida
en cenizas, y en mares contaminados
descansen tristes lechos de levadura que esponjan
la pasta
del mercado mundial.

 

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En el curso de mi vida

Espero encontrarme algún día
de nuevo con tu espectro en la trinchera,
anunciando, soy un soldado. Entonces no habrá titubeo
y te habré de disparar certero y justo
con la carne y el pan y la vasija de vino.
Un racimo de pechos en cada brazo y aquella
solitaria pregunta, ¿sabes amigo, incluso ahora,
el porqué de todo esto?

Civil y Soldado

Mi espectro se levantó de entre la lluvia de plomo,
Y declaró “soy un civil” logrando tan sólo
Acrecentar tu miedo. ¡Mas cómo habría
De levantarme, yo, un ser de esta tierra, en aquella hora
De muerte impasible! entonces pensé:
tu batalla no es de este mundo.

Inmóvil permaneciste
Por ambas eternidades, y yo aprendí, sin duda, la lección
En tus prácticas de combate sigiloso.
No dejes que un indeciso neutral vaya en la retaguardia,
Pues tras de ti se abrasará la tierra. Mi dilema civil,
Que aparece de nuevo atrincherando la tierra,
Bajo el ritual de plomo de tus más ávidos amigos,
Te abismó aún más en la confusión y cuando
Me prestaste el arma para protegerme y la
Muerte me guiñó el ojo, tu promesa
Y todo tú se esclarecieron ante mí.

 

¡Ah, Demóstenes!

Me llenaré la boca de piedritas,
Demóstenes.
No para ahogarme, sino mitad delfín, mitad
pez martillo de aguas profundas
cabalgar en las olas, embestir contra los rompientes
que erigen,
machacar los impedimentos del poder e inundar
sus torres corrompidas:
Me llenaré la boca de piedritas.

Pondré ortigas en mi lengua
Demóstenes
Y luego frustraré su retracción punzante. Ah,
que me queme de los pies a la cabeza
que en cada poro tenga sarpullidos
para que marchite el poder del tirano
con una descarga
Pondré ortigas en mi lengua.

¿Pero ha oído hablar del werepe
Demóstenes?
Ni siquiera toda su estoica calma puede apagar
los abrasadores pelos de esa vaina infernal.
Hace que una reina corra desnuda por el mundo
una comezón que le dice al mundo que su carne
está putamente enferma:
Pondré werepe en todas las lenguas.

Pondré un poco de veneno de ratas en mi lengua
Demóstenes
Para picar a los roedores con el beso de la muerte.
Decidiré su destino en túneles oscuros y húmedos
como habitaciones de sus rehenes
privados de aire, privados de esa misma luz