Jacques Gilard (Marzo 8 de 1943 en Launac, Francia – 2008, Launac). Especialista en literatura colombiana. Trabajó varios estudios sobre Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Zamudio y Marvel Moreno. Este texto apareció en el libro Mélanges américanistesen hommage à Paul Verdevoye [Misceláneas americanistas en homenaje a Paul Verdevoye], editado por Éditions Hispaniques, París, 1985, en su colección “Tesis, Memorias y Trabajos” (333-341). Existe una versión más larga que hace parte del primero de los cuatro tomos de la tesis de doctorado de Jacques Gilard, sustentada en 1984, titulada “García Márquez y el Grupo de Barranquilla”. Traducción de Juan Moreno Blanco.

Jacques Gilard

Eduardo Zalamea Borda, descubridor de García Márquez (fragmento)

En las innumerables entrevistas que viene concediendo desde la publicación de Cien años de   soledad, García Márquez se divierte dando a menudo datos falsos que engendran después graciosos errores en quienes los toman al pie de la letra. Es en particular lo que se produce a propósito de sus comienzos como escritor. García Márquez hace de ello un relato más bien imaginativo que Mario Vargas Llosa retoma sin muchas precauciones en su García Márquez: Historia de un deicidio:

Sólo estudió un año en la Universidad de Bogotá, 1947, y en ese año escribió su primer cuento. Ocurrió según él de una manera deportiva. “Ulises”, el crítico y novelista Eduar- do Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador, había publicado un artículo afirmando que la joven generación literaria era nula: “A mí me salió entonces un sentimiento de solidaridad para con mis compañeros de generación y resolví escribir un cuento, no más para taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda que era mi  gran amigo, o al menos que después llegó a ser mi gran amigo. Me senté, escribí el cuento, lo mandé a El Espectador y el segundo susto lo tuve el domingo siguiente cuando abrí el periódico y a toda página estaba mi cuento con una nota donde Eduardo Zalamea reconocía que se había equivocado porque con ese cuento ‘surgía el genio de la literatura colombiana’ o algo parecido. Esta vez sí que me enfermé y me dije: ‘¡En qué lío me he metido! ¿Y ahora qué hago para no hacer quedar mal a Eduardo Zalamea Borda?’ Seguir escribiendo era la respuesta”. El origen de su vocación, en realidad, no será tan leve ni tan risueño.

Aunque Mario Vargas Llosa no toma completamente al pie de la letra las afirmaciones de García Márquez en cuanto al “origen de su vocación”, no deja de cometer una que otra ligereza al no tratar de averiguar las circunstancias en que apareció el primer relato del escritor colombiano. Este relato no apareció, hablando propiamente, en un “suplemento literario”, puesto que El Espectador de Bogotá no disponía entonces sino de una página cultural, “Fin de semana”, que dirigía Eduardo Zalamea Borda (“Ulises”) y que salía los sábados. No lo acompañaba una nota en la que “Ulises” se hubiera dado golpes de pecho, puesto que ese gran periodista, crítico y escritor 1, nunca había proclamado la nulidad de la joven generación. El aserto humorístico y expeditivo de García Márquez debía revisarse en todos sus aspectos, pues pone en juego elementos de indudable importancia en la historia literaria de un país y de un continente. Un gran escritor, al menos cuando se pretende –como lo hace Mario Vargas Llosa en su libro– comprender y explicar todo su proceso, no debería disociarse de su contexto. Y sucede que las circunstancias en que aparece el primer relato de García Márquez están profundamente ligadas a un cierto estado de la literatura colombiana y a la acción que pretendía llevar a cabo Zalamea Borda, y son tanto más interesantes cuanto que Zalamea Borda era el crítico más clarividente de la Colombia de entonces –aunque fueran muy pocos los que tuviesen conciencia de ello. Las relaciones entre esos dos escritores, una relación que cubre casi exactamente dieciséis años, merecía más atención, por lo que en ella se percibe de elementos decisivos en la evolución de las letras hispanoamericanas y por todo lo que aclaran sobre el medio intelectual del que brotó –por reacción, en parte– una de las principales obras literarias de nuestra época. La primera publicación de García Márquez y las relaciones de éste con “Ulises” se sitúan más allá de la simple anécdota con la que se contenta Mario Vargas Llosa.

1 Eduardo Zalamea Borda (1907-1963) es ante todo el autor de la novela Cuatro años a bordo de mí mismo, un libro importante pero poco conocido fuera de Colombia. Aparte de ese libro, su producción literaria se reduce a una novela inacabada, Los Davidson, de la que se conocen algunos capítulos, y a algunos cuentos, a los cuales se agregarían artículos críticos que nunca fueron recogidos en un volumen. Es en el periodismo donde se sitúa la mayor parte de los escritos de “Ulises”. Fue durante veintitrés años editorialista de El Espectador de Bogotá, con su columna diaria “La ciudad y el mundo ”, y con su columna semanal “Fin de semana”, inaugurada en 1946.