Belarmina es una mujer de sonrisa permanente y una voz queda y pausada, docente de profesión y vocación que encontró en la poesía una expresión de su ser. «Una forma de atrapar el tiempo con las palabras, la naturaleza, las emociones, los sentidos».  Estas sus respuestas mientras participaba en el recién terminado Festival Internacional de Poesía Luna de locos.

         

Fue un incidente laboral lo que la hizo despertar a la creación literaria y su participación en talleres,  lo que la impulsó a publicar su primer libro de poesía: «Oigo tus pasos que nunca llegan».

Por: Nancy Montoya

La pregunta sobre su origen dibuja una sonrisa en el rostro de Belarmina Rico Acevedo, quien se apresura a narrar una historia feliz donde cuenta que nació en Chaparral, Tolima, y se arraigó en Anserma, Caldas.  Describe con lirismo sus verdes colinas,  su clima paradisiaco,  una familia amorosa y tradicional que fomentó el gusto por la lectura pese a su escaso acceso a la educación. Se mudó de una familia numerosa a otra igual de feliz que forjó con su compañero de vida hace 40 años.   

          Belarmina es una mujer de sonrisa permanente y una voz queda y pausada, docente de profesión y vocación que encontró en la poesía una expresión de su ser. «Una forma de atrapar el tiempo con las palabras, la naturaleza, las emociones, los sentidos». Cuando se pensionó, su «corazón inquieto» la obligó a buscar otros horizontes y Pereira se convirtió en el lugar donde consolidara su «amor por la literatura», estudiando,  participando en talleres de escritura y moviéndose en espacios propicios para enriquecer su arte.

«La poesía es un género que llega al alma,

 De gran sensibilidad, esa materia que viaja por las venas,

Llega al corazón con el ritmo que se le da,

Tiene la sabia de la vida».

          A sus 16 años ya leía a Dostoievsky, creció en medio de libros, cuentos y poemas que su madre declamaba, leyó durante años con rigurosa asiduidad los suplementos literarios de la prensa y atiborró de cuentos y poesía las horas nocturnas de sus hijas;  sin embargo, fue un incidente laboral lo que la hizo despertar a la creación literaria y su participación en talleres,  lo que la impulsó a publicar su primer libro de poesía: «Oigo tus pasos que nunca llegan».

 

¿Qué poesía prefieres, la actual o la que solía leerte tu madre?

          Belarmina es generosa al afirmar que «cualquier tipo de poesía es válida, porque refleja la cultura y va tejiendo la historia, el legado que dejaremos a las futuras generaciones», asegura que le gusta la poesía que se escribe ahora y le entusiasma escuchar jóvenes e incluso niños creando y declamando. Es muy optimista frente al futuro de la literatura y siente que se están generando espacios que fortalecen el espíritu creativo y permiten a las personas de todas las edades expresarse a través del arte;  eventos como el «Festival internacional de poesía Luna de Locos» y los recitales permanentes en diversos puntos de la ciudad que van acercando a la gente a los poetas y despertando ese «pequeño duende dormido» en muchas personas.

«La poesía retoma el instante y lo plasma según la emoción. 

A veces es información a veces emoción.

Tomo pequeños fragmentos de la vida cotidiana y

 Las conservo para retomarlas después».

          Belarmina prefiere escribir sobre lo humano; en su próxima obra abordará temas como la ciudad, la muerte y las emociones;  sin embargo su proyecto inmediato es un libro álbum infantil que fue concebido por un grupo de amigas y espera publicar antes de finalizar el año. Siente que está en un buen momento de su camino literario, que todas las experiencias acumuladas a lo largo de la vida, de su carrera profesional y de su quehacer poético reciente, han ido fortaleciendo su capacidad creativa, le han ayudado a apropiarse de un estilo muy propio que se verá reflejado en su próximo libro.

¿Qué esperas de la vida? «Seguir escribiendo, llegarle a la gente a través de la palabra escrita».

¿A qué le temes?  «A lo inesperado».

¿De qué te arrepientes? «De absolutamente nada».