Desde hace varios años Buenaventura ha padecido este mal. Por lo general el agua se pone a un horario específico y se vuelve a quitar. En algunos barrios día de por medio como el barrio San Luis, en otras ocasiones se abastecen con carro tanques. Por ejemplo, entre cuatro y diez de la mañana hay agua en Las Palmas, el barrio donde vive Rosa, madre de dos hijos y empleada del servicio.

Texto y fotografías por: Jorge Beltrán

La selva tupida adentrándose en el Pacífico se confunde entre el mar como un enorme manglar biodiverso que estalla en cantos de aves cuando lo sacude el viento, entonces suenan también los chigualos (ceremonias fúnebres que honran los cadáveres de niños menores de siete años).

En carretera la selva se confunde entre los ríos, las quebradas; también entre la minería a cielo abierto, las casitas de madera con antenas de DirecTV instaladas en los techos casi imaginarios y las vías del tren que corren en medio de enormes montañas por donde también atraviesa la nueva doble calzada, uno de los corredores logísticos más importantes  en Colombia.

Por esta vía se moviliza más del 60 por ciento de las importaciones que hace el país. El 21 de abril del 2006 el Gobierno Nacional, en cabeza del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, como lo registran varios medios, anunció que se entregaría la magistral obra en su totalidad para el año 2009, hoy día se presume que estaría lista para el año 2021, es decir, 15 años después. ¿Se le puede pedir más obviedad al asunto? Esto sólo es yendo por carretera, justo antes de llegar.

¡Oh, bella tierra prometida!

El río Escalarete, que abastece el acueducto de Buenaventura, por estos días parece que no alcanzar para satisfacer las necesidades básicas de la ciudad, pero sí las de los barcos que arriban al muelle adonde baja directa la tubería. El agua posiblemente se esté exportando, principalmente a Japón, dicen los bonaverenses.

“Que si hay mucho verano se seca el río,  que si hay mucho invierno el agua está turbia y  por eso no hay agua, eso es lo que nos dicen. ¡Eso es mentiiira!  Yo ya estoy cansada de tanto abuso”, responde una señora que camina por la Avenida Simón Bolívar cuando le pregunto acerca del tema.

Se anunciaba por la radio del taxi: “paro y cierre de la vía en el puente El Piñal. La situación es grave, no hay agua”, dice el locutor mientras intenta desarrollar la noticia para luego pasar a hablar repentinamente sobre noticias internacionales.

Diario de un navegante en tierra

He visitado esta ciudad desde que tengo uso de razón. He vivido aquí mi adolescencia por meses continuos; sin embargo, muy ensimismado en ese entonces, casi en una burbuja intocable que ponían mis padres por el hecho de no ser de acá y por la reputación de violencia que siempre ha tenido Buenaventura.

Grupos al margen de la ley, bandas delincuenciales de barrio, fronteras invisibles, guerrilla, paramilitares, desapariciones y a esto se le suma un gobierno corrupto y un sistema educativo ineficaz que es producto de ciertos desplazamientos producidos por la modernidad y que se reproducen en las escuelas. Jorge Huergo, pedagogo argentino se refiere a estos desplazamientos estudiando a Freire y a Foucault en tres grandes pilares:

La educación para disciplinamiento social, educación para la preparación de la civilización prometida y el ejercicio de poder culturalmente centrado en el libro, tres puntos que impiden, según Huergo, enfocarse en las prácticas educativas y manifestaciones populares en una especie de “divorcio cultural” quedando aplanadas y sometidas al Estado, en donde el educando se considera un actor pasivo y donde la academia es la portadora y guardiana de “lo culto”.

Es decir, se está creando una especie de  ciudadano inactivo a través de las escuelas. No hay representaciones masivas ni académicas que exijan a las nuevas generaciones empoderarse de su cultura desde una apropiación del territorio.

Un grave problema para la educación en todo el país, pero aquí acentuado por las cifras de corrupción de los gobierno locales, porque hasta estudiantes fantasmas existen, aunque asusten más los millones de pesos “invertidos” en ellos.

Siempre tuve la inquietud de salir más allá de los protocolos, de reuniones de médicos y especialistas de mi padre, quien durante muchos años se dedicó a ejercer su profesión en el puerto, siendo llamado por muchos como “el doctor de los soldados”, aunque a su quirófano entraban personas de todo tipo.

Alguna vez recuerdo que entró un delincuente recién fugado de la cárcel para que mi padre lo interviniera en una cirugía de una bala que había impactado en su pecho, todo el tiempo operó amenazado con un arma en la cabeza. Así es como han sido las cosas.

Todo esto nunca le impidió a mi padre dedicarse a resaltar la belleza del puerto y sus costumbres, su universo vocabular, pero también sus problemáticas sociales a través de la poesía, junto a grandes poetas  de la ciudad como María Elcina y Mary Grueso, con quien tuve la oportunidad de compartir escenario en el IV festival internacional del poesía del Pacífico, siempre me pareció muy inspiradora su muñeca negra y su poesía tan honesta y sentida.

El barco amarillo

Luego, sin darme cuenta, tenía una gran cantidad de amigos en la ciudad, aparte de mi familia paterna que también residía en el puerto. Era incurable mi afecto y compromiso social con Buenaventura, “bello puerto del mar” como lo canta el grande Petronio Álvares y como siempre lo retraté en fotografías cuando salía a explorar sus calles, su gente y sus playas.

Al mediodía el sol es perpetuo, aunque son muchos temas que me competen frente a este lugar, hay uno en especial que me sorprende y me agita el corazón para escribirlo. Pero sigamos el recorrido en el taxi. Más adelante pude confirmar que la vía estaba cerrada a la altura del puente El Piñal.

Del cierre de la vía ya me había enterado incrédulamente por medio del taxista que había parado frente al boulevard del centro (acá los taxis prestan el servicio a su vez como colectivos y hacen varias carreras en una sola por un valor de 1.800 pesos por persona, algo que no se ve comúnmente en otras ciudades de Colombia) ¿Al Galeón?, le pregunté, y me contestó enseguida:

¡Lo llevo hasta donde haya vía, papi! Percibí una curiosidad en su mirada, en sus gestos que se volvían más enfáticos, cambios imperceptibles para un observador común, no sé si mi color y mi acento pudieron delatarme antes de mi cara de sorpresa, pero sé muy bien que él sabía que hasta donde me iba a llevar no era ni  la mitad de mi destino, la cosa parecía seria.  Sin otra alternativa me subo junto a una señora que se  bajaría unas cuadras más adelante.

No veo mucha gente en las calles; por el contrario, en el centro las calles se ven solas. Me pregunto si es que acaso aquí ignoran su pasado próximo porque hacen como si no lo tuvieran. Aunque bien se sabe, la esclavitud generó muchas formas de resistencia en los pueblos afro descendientes, pero la resistencia también debe preguntarse por las nuevas formas de esclavitud, continuadora de un modelo de desarrollo neoliberal como el actual. Estas nuevas formas de explotación no se nos pueden salir de las manos, no se puede vivir jamás una irrealidad descontextualizada.

¡Arrechón!  ¡Lleve el arrechón! Se escucha el eco del vendedor informal vendiendo esa bebida que tantos milagros le auguran y que dicen “para hasta a un muerto”.

¿Por qué el arrechón no sirve para parar otras cosas? Sin tantas inhibiciones y con tanta espontaneidad que les es propia a través de sus bebidas tradicionales. ¿En qué consiste “la arrechera” de los nativos que no pasa por el abuso al que están siendo sometidos por parte del Estado? Aquí todos pertenecemos a una minoría, la de América Latina explotada, o quizás sea mi referencia con las ciencias sociales que también son vistas como una minoría frente a las teorías de las ciencias exactas que predominan justamente en este modelo tan mal llamado de desarrollo.

La Superintendencia de Puertos y Transporte resaltó en un reciente informe que en el 2016 Buenaventura fue la región que más inversión portuaria recibió con cerca de US$200 millones, el 40 % de todo lo que se hizo en el país hasta ese año. 

Según el director  de la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura (Sprbun), Víctor Julio González, en una entrevista concedida al diario El País,  hoy día la Sprbun sigue  avanzando en su plan de inversiones por US$149 millones, siendo la obra prioritaria la construcción de un nuevo muelle de 2.219 metros de longitud, para atender barcos postpanamax hasta de 400 metros de eslora (largo), la mayoría provenientes del sudeste asiático. El Gobierno ha previsto otros $60.000 millones para la ejecución de un futuro dragado de profundidad de la bahía a 15 y 18 metros para facilitar el ingreso de grandes motonaves. Cifras irónicas de una ecuación inexacta que determina también cómo se descuida el territorio y a su gente.

Unos minutos después, conduciendo por medio de los barrios y no por la vía principal por donde transitan habitualmente todos los autos que entran a la ciudad o van a la isla, el taxista me dice: que tenga una buena aventura, amigo, hasta aquí lo trajo el barco. Si quiere llegar al Galeón puede caminar todo este tramo unos 30 minutos y al otro lado del puente puede agarrar una moto que lo lleve, le cobra unos cuatro mil pesos-.

Pensaba… ¡Cuesta tanto un motorratón (apodo que se les ha puesto a quienes ofrecen el servicio de transporte en motos) y tan poco cuesta la vida!

Agua que nos aleja

Yo preferí seguir caminando un poco más para enterarme sobre las razones del paro, si era por agua debía ser una lucha conjunta. ¿Dónde estaba la gente? Vi muchas tractomulas atravesadas en el camino, pero la gente se veía muy tranquila en los alrededores, en las cafeterías que tenían en común el olor a madera y a pescado fresco, por el mar y las pescaderías donde llegan a diario las pequeñas y grandes embarcaciones por el puente El Piñal a repartir la venta.

Son diversos los barrios de la ciudad que llevan aproximadamente doce días sin agua, entre los que se encuentran: El Triunfo, Las Palmas, San Antonio, El Cambio, El Oriente, La Libertad, La Gloria, La Campiña, La Frontera, entre otros. La situación parece ponerse cada vez más caótica.

Ocho días después de aquella travesía, han resuelto desde Hidropacífico, empresa que maneja la disponibilidad del agua en la ciudad, que se abastezca de agua a estos barrios durante una hora diaria. ¿Esto tiene sentido? Teniendo en cuenta que otros barrios sí tienen agua, en su mayoría los menos vulnerables. ¿Qué está pasando?

Desde hace varios años Buenaventura ha padecido este mal. Por lo general el agua se pone a un horario específico y se vuelve a quitar. En algunos barrios día de por medio como el barrio San Luis, en otras ocasiones se abastecen con carro tanques. Por ejemplo, entre cuatro y diez de la mañana hay agua en Las Palmas, el barrio donde vive Rosa, madre de dos hijos y empleada del servicio.

“Hidropacífico manda a sus empleados a abrir una llave que está en la entrada de los barrios; en un planchón hay un hueco, ahí ellos abren esa llave con una herramienta que solo ellos tienen y la vuelven a cerrar a las diez de la mañana, luego van y la abren en otra parte, pero ahora ni siquiera eso están haciendo en muchos barrios”.

“Buenaventura es el segundo territorio más rico en recursos hídricos. El problema es que las concesiones no  hacen inversión y se llevan toda la plata, encima el narcoterrorismo en estas tierras paga a los alcaldes”, comenta uno de los líderes culturales de la ciudad.

El ex Alcalde Bartolo Valencia, dos funcionarios y los contratistas cumplen hoy día medida de aseguramiento por los delitos de celebración de contrato sin cumplimiento de los requisitos legales y peculado por apropiación. “Aquí todos han prometido mejorar el servicio del agua y todo el dinero que se destina, todas las veces se lo han robado, abren el hueco para disimular y así mismo como lo abren lo vuelven a tapar”, comenta Rosa.

Se dice que un pueblo tiene el gobierno que se merece. ¿Qué creen merecer los bonaerenses?

 

Agua sin derecho

Luego de caminar alrededor de una hora encontré una buseta que me transportó hasta la casa. Una moto no era opción, al menos no una segura, hace dos días hubo dos muertos en moto por esta vía, dos de tantos, y yo estuve presente en uno de los hechos, eran razones de peso, acá la policía de tránsito… prefiero no ahondar en el tema.

El sol me ha dejado casi ciego. Escribo desde lo que percibo y lo que dice la gente, la que ha vivido esta situación por años, la que no tiene agua potable en sus casas. “Hay que hablar con el sujeto del que se habla”, dijo Huego en alguna ocasión. Hay que despertar a la gente.

Escribo sin importar lo que parezca menos importante, todo el contexto nos habla y yo habito el territorio, lo miro, lo hablo, lo delineo, lo escribo… porque Buenaventura siempre hizo y hace parte de mi formación, de ese andamiaje reflexivo y crítico que busca también en la práctica una transformación, un nuevo aliento, porque Buenaventura es Colombia y hay que aferrarse al territorio, un territorio además pluriétnico e intercultural, ahora declarado  Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico.

Aquí en el territorio tenemos que hablar desde un concepto diferente de comunicación/ educación que permita debatir estos temas, visibilizarlos y escudriñar el fondo donde un entramado de problemáticas se esconden y  son además invisibilizadas por los grandes medios de comunicación y el poder económico que pretenden hacer pasar todo como  monolítico, cuando claramente no lo es.

El 9 de marzo el presidente Santos estuvo acá con toda su comitiva, aunque él nunca se dejó ver, ni los medios nacionales lo registraron. Se dice que vino a la inauguración del muelle de agua dulce. Ttambién comentan que Hidropacífico terminará su contrato y que una nueva empresa privada se encargará del manejo del agua en Buenaventura. Todos son rumores que se lanzan bajo el calcinante sol de la tarde. No lo sabemos todavía con precisión, pero lo que de seguro se debe entender es que  el problema va mucho más allá de Hidropacífico.

La corrupción, esa  que tanto está de moda en nuestro país como discurso político (#corrupción), es el mayor problema junto a la inactividad de la gente que se debería movilizar por esta “tierra prometida”, esa que prometen todos los alcaldes y queda en cumplimientos vacíos, la misma que le apuesta a entrar al top 10 de los puertos más importantes sobre el Pacífico en América Latina, con viajes directos a los principales puertos de Europa como Hamburgo, Amberes, Londres y Rotterdam y la  misma que no tiene programas educativos de calidad, ni hospital público para su gente y donde tener agua es un lujo de unos pocos.

El 15 de noviembre de 2016, la comisión primera del Senado, en ejercicio de su autonomía  y en defensa del medio ambiente y del agua como derecho fundamental de los colombianos, aprobó por once votos a favor y tres en contra  la consagración del derecho fundamental del agua para consumo humano y para su función ecológica. Pero fue un triunfo efímero, tan solo tres semanas después la propuesta se hundía por falta de trámite en la comisión primera de la Cámara de Representantes. Según la senadora Claudia López,  aspirante a la presidencia, este derecho se ha propuesto incluso en contra del ministro de Medio Ambiente. ¡Una paradoja más de esta historia!

López ha expresado en los medios de comunicación que “Está claro que en este país tenemos que defender al agua y al medio ambiente del gobierno y del ministro. ¿Quién va a entender en este país que el ministro de Medio Ambiente se oponga al derecho al agua?”