Convivencia Rock se nos creció

Aquí lo que hay es personas unidas por una misma pasión, la música, ese idioma universal que fusiona montañas y elimina barreras.

Por: Daniela Ramírez Bermúdez  

La gente comienza a llegar, la expectativa está presente, la adrenalina sube y yo aún me preocupo por alcanzar a llegar para ver a Sick Morgan. La fila se comienza a incrementar, la requisa incómoda de siempre, la mala cara del policía que revisa mi bolso y las palabras mágicas que salen de su boca, “puede pasar”. Ahora sí estoy en el Convivencia Rock 2012.

Camino rápidamente, para llegar pronto a la tarima, miro alrededor, caras conocidas por todas partes, parece un collage de rostros familiares, con un fondo verde que le da vida al momento. Pero lastimosamente Los Morgan ya han tocado. Solo hacen falta unos segundos para recuperarme y dejarme envolver por la energía en el ambiente. Crestas, muchas crestas, de muchos colores me rodean. En el escenario Wasted hace su aparición.

El cielo se cierra y las gotas de lluvia comienzan a protagonizar la escena, pero qué va, el poder del punk es más fuerte. Se forman los muros, punkeros aquí, punkeros allá, esperando la descarga de música, se aproxima, está cerca, hasta que se desata el desenfreno. Al juntar cuerpo con cuerpo un estallar de emociones se materializan, se forma el pogo.

Gritos de excitación, almas al descubierto, el individualismo queda a un lado, ahora somos una mismas masa, todos del mismo estrato, del mismo color. Llega la calma, solo queda limpiarnos el sudor, respirar profundo y seguir con la fiesta. El clima se estabiliza al igual que los cuerpos, el ritmo cardiaco se regula.

Pasan las bandas dejando su marca en la tarima, cada uno con ese sello de autenticidad en los compases que tocan, en la energía que transmiten. Un juego de máscaras, miles de sonrisas dibujadas con una melodía y yo aún extasiada con ese espectáculo que pasa ante mis ojos.

Hasta el momento todo ha sido impecable, bandas puntuales, presentaciones intachables y un público de admirar, haciendo caso al nombre del festival, todos conviviendo, aquí no hay metaleros, ni punkeros, ni rockeros, aquí lo que hay es personas unidas por una misma pasión, la música, ese idioma universal que une montañas y elimina barreras.

Las horas pasan y se acerca el final del primer día, de un momento a otro pasa de día a noche, pero la energía es la misma. Al ritmo de Grito, banda invitada desde Medellin, todo se acelera, el corazón, la velocidad en el pogo, el agite de cabezas y con ese acorde final todo regresa a su lugar.

Aplausos y más aplausos, gritos de alegría, de orgullo por un festival que es nuestro, que siendo solo un bebé avanza a pasos agigantados mientras se posiciona como el tercero más importante de Colombia.

La gente comienza a salir del parque, que se ha convertido en un segundo hogar para el desarrollo de actividades culturales en la ciudad, llenos de ansias para disfrutar del segundo día de Convivencia, esperando ver a La Pestilencia, a Pornomotora y, por supuesto, al aclamado Calton Coffie.