“Tenemos en la tarima las llaves de una camioneta”, gritaba el presentador del evento. También cuando se perdían documentos de identidad, todo lo llevaban allá para ser devuelto. La muestra más palpable de la cultura que protagonizó este festival durante los tres días.

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Por: Jhonwi Hurtado

Día uno

9:00 de la noche, Pereira se vestía de Punk, Hardcore y Ska. El parque Olaya Herrera, de nuevo, acogía miles de personas. Había regresado, después de un año, el festival internacional 2013 “Convivencia Rock”  con bandas locales, nacionales e internacionales que pusieron a saltar, gritar, cantar y “poguear” a las personas amantes de estos géneros musicales, que en muchas ocasiones han sido estigmatizados por la sociedad de manera errónea.

“Si piensas diferente te satanizan, qué ciudad y qué gente tan chimba”, así se entusiasmaba Nano, uno de los vocalistas de “Nepentes”, una banda proveniente de Medellín, la cual en su historial cuenta con invitaciones a festivales de talla internacional: Festival Internacional Altavoz (Medellín), Festival FFF (Ambato-Ecuador) y Rock Al Parque (Bogotá)

2Alrededor de seis mil personas fueron testigos de ese primer día, de convivencia, tolerancia y respeto. El color negro predominaba en la ropa, el ambiente de amistad trascendía la barrera entre un género y otro, la euforia se reflejaba en cada uno de los artistas que se subían a la tarima, y se representaba en los gestos de esos espectadores que devolvían con gritos y aplausos lo que recibían desde la tarima. 10:30 de la noche, Nano se tira en los brazos de su público, micrófono en mano, seguía cantando: “así protestamos, pero también preguntamos, y aunque lo hacemos de manera no amistosa, pues para ellos somos gente peligrosa, porque pensamos diferente, piensan que somos delincuentes”

Mientras los asistentes disfrutaban junto a sus amigos, familares, o desconocidos, tras el escenario se vivían momentos nada tendrían que envidiar a otros eventos de mayor renombre. Ruedas de prensa organizadas, camerinos en excelentes condiciones, medios transmitiendo en vivo.

Siempre que podamos mostrar lo que hacemos en el país lo vamos hacer. Este festival  para nosotros es la locura, como nos recibió la  gente, eso está muy bien. Y estos festivales cada vez son más grandes y ya se ganaron un puesto en las mejores escenas”, afirma Lex, bajista de Koyi  K Utho.

El tiempo corre, el primer día de Convivencia rock 2013 culmina con una banda de talla internacional: H2O, quienes de nuevo hacían del público una gran masa que saltaba y movía la cabeza al ritmo de sus canciones.

Desde niños, hasta adultos mayores, disfrutaron este primer día. Poco o nada fue necesaria la presencia de la policía, este día hizo gran honor al respeto por los demás. La cultura musical y la tolerancia.

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Día dos

Heavy, Trash, Metalcore, Death, Black, fueron los géneros que se  impondrían este segundo día de festival, alrededor de 12.000 personas llenaron el Olaya Herrera para dejar salir las emociones que transmitían los artistas, las guitarras y las baterías.

Este tipo de géneros viene siendo estigmatizado por la sociedad, para muchos aquel que escuche un género musical como los mencionados, que vista de color negro, los grafos con símbolos extraños -para muchos “satánicos”- son causales para relacionarlos con la delincuencia y lo tenebroso.

La presencia femenina en este festival fue notoria. Al igual que los hombres, estas mujeres saltan, gritan y forman los “pogos” como muestra de su pasión por la música que escuchan.  Para Nathaly Mejía, por ejmplo, el festival significa cultura, socializar con todos y demostrar que tenemos convivencia sin importar el género.

Cerca de la tarima se encuentra Estefanía Valencia, viene desde Armenia. “Estos eventos son excelentes, están apoyando la cultura del metal, Es la primera vez que vengo al Convivencia Rock Pereira. Para mí el metal es la energía. Las bandas, el ambiente, todo está genial. Es la primera vez que vengo a este festival, porque en Armenia no hacen algo tan grande como este.

Al igual que ella, muchas personas vienen de otra ciudad. La acogida nacional que este evento tiene es alta, en él hubo presencia de personas que venían de Bogotá, Cali, Armenia y Manizales, sin contar cantidad de pequeños municipios.  

Es tanta la calidad que allí se expone que se hacen caravanas con buses desde esas ciudades. Andrés Felipe Ruiz es una de las personas que recorrió muchos kilómetros para estar presente en este evento: “vengo de Zarzal, es mi segunda vez en el Convivencia Rock, me parece excelente lo que está haciendo Pereira, apoyando el rock, la cultura. El tour vino con 40 personas, para mí el metal es un estilo de vida, una forma de vivir. Hay personas que nos satanizan por escuchar estos géneros musicales. Pero así como la salsa, como los demás géneros, el metal es música, y así como ellos ven su forma de bailar muy normal, para nosotros el “pogo” es lo mismo. Así sentimos la música y la tolerancia es lo más importante”.

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Día tres

El reggae y el hip-hop fueron los géneros que cerraron este fin de semana musical, incluidos artistas locales como Nela, que pusieron a saltar a ritmo de hip-hop. Una mujer bailaba y seguía el ritmo con un ula-ula mientras el cielo de la ciudad de Pereira amenazaba con dejar caer la lluvia. “Tenemos en la tarima las llaves de una camioneta”, gritaba el presentador del evento. También cuando se perdían documentos de identidad, todo lo llevaban allá para ser devuelto. La muestra más palpable de la cultura que protagonizó este festival durante los tres días.

Un día de ritmo, de baile. AlcolirykoZ demostró que en Colombia hay buen hip-hop con mensaje. “Los que matan la moral, no están en paro”: Nela  dejó en alto la mujer pereirana. La Sonora Alcatraz puso a poguear de nuevo a los asistentes, Makana la sacó del estadio, su fusión de música tradicional colombiana con otros géneros, acompañados de la marimba y mostrando una nueva versión del currulao, hicieron sentir al público el orgullo de ser colombianos. Ras Jahonnan & Natural Selection regresaron el reggae a la noche, para terminar con orgullo y satisfacción la jornada en presencia del jamaiquino Lutan Fyah. Así Pereira se despidió del festival Convivencia Rock 2013, dejando huella y ejemplo para todos los que ven en la diversidad musical, una amenaza.

En pocas palabras: Felicitaciones a los organizadores, productores, personal de seguridad, medios de comunicación, Defensa Civil y al público, pues su comportamiento durante los tres días fue el mejor regalo para la ciudad en su sesquicentenario.