Te invito a la ciudad de Pereira, una ciudad que como todas, tiene historias.

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Por:  Javier Montes

Nuestra historia, nos lleva a la Universidad Tecnológica de Pereira.

Sí nos dirigimos a la Facultad de Humanidades, volteamos a la derecha, y nos dejamos guiar por la polifonía, llegamos  a los cubículos de música, donde en el H349, si te detienes un momento, puedes escuchar a alguien tocando un violín. Si tocas la puerta que te separa de los residentes del cubículo, lo más probable es que el maestro Giondano Bastián Cordero, te pregunte: ¿qué necesitas?

-¿Es tu caso? ¿Tienes curiosidad?

Al estimado lector. Le pido discreción, puesto que el maestro Giondano la última palabra le hemos de dar. Porque en esta crónica de perfil, su historia, él nos va a relatar.

Déjese atender, que este oriundo de Camagüey una silla le ha de ofrecer.

-No esta demás, informarle al lector, que la estructura de esta crónica será la siguiente: Empezamos por el pasado, continuamos con el presente y cerramos con el futuro. 1, 2…3 aquí vamos otra vez.

Una vez reunidos, el maestro Giondano se encontraba afinando un Violín. Se excusó. Y me contó:

Que un amigo suyo lo quería vender, y él lo estaba afinando para saber cuánto cobrar por él.

-Recordé entonces a un amigo que me había hablado de violines, y cómo estos se dañaban, por no usarlos.

Usando el ejemplo de un colegio donde tenían violines pero no los usaban porque no habían profesores de violín, los violines se estaban empolvando y dañando.

Todo esto para reforzar la frase de Sabiduría Popular: “Si no se usa, se daña”

 

En el Pasado escuchando a Sinatra

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Nuestra historia comienza en Camagüey, Cuba.

Cuando un joven llamado Giondano Bastián Cordero, incursiona en la música gracias a su padre, quien tiene como profesión enseñar francés, además de ser locutor de  radio en una emisora llamada inicialmente Radio Camagüey, para luego ser conocida como Radio Cadena Agramonte.  Donde sólo se programaba música instrumental.

En su juventud Giondano relata que escuchaba las canciones de: Barry White. Nad King Cole. Frank Sinatra, Entre otros. Su familia, como es típico en Cuba, está rodeada por la música. Pero los casos más destacables fueron:

Su padre Fernando cantando en el coro de Camagüey. Y por otro lado su abuelo Fernando, fue médico, y tocaba Violín.

Pero es hasta que su padre lo lleva al Teatro Principal de Camagüey, que despierta su interés al escuchar el Violín primero, también conocido como Concertino. Al verlo decidió que quería llegar ahí.

Desde ese momento su amistad con el Violín se vio enriquecida gracias a sus primeros estudios en Cuba.

En ese sentido, después de despertar su interés por ser violinista, se encuentra con el sistema educativo cubano, que él mismo describe como: “Estricto con la formación” empezando con un examen de actitud para acceder a la educación. “Decide si eres o no eres. Nada de gris. Es blanco o negro”  Dice Giondano, después de tocar el Violín. Pausar. Y explicarme. Conforme hablamos se establece invisiblemente esta estructura:

  1. Toca
  2. Analiza
  3. Vuelve a tocar
  4. Le hablo
  5. Toca
  6. Se detiene
  7. Me mira y responde

 

Para así. Volver al paso 1.

Después de 10 minutos, ese se vuelve nuestro paradigma.

Continuando con nuestra historia, él se presenta a los 8 años de edad, aprueba y así empieza su larga amistad con el Violín. “Una experiencia enriquecedora” Responde cuando le pregunto cómo fue estudiar música.

Los planes de educación en Cuba son planes nacionales de educación, todas las instituciones tienen el mismo plan de estudio. Donde, apoyados por expertos, se establecen los contenidos.

“Ser Violinista es saber acceder a cualquier género, desde el instrumento en el que se profundizó. Porque el instrumento crece contigo, no es algo así como que un día cogiste el Violín y ya eres solista, no.”

Él explica la diferencia entre ser músico y saber tocar un instrumento con el siguiente ejemplo: “Ser Violinista es, saber desenvolverse en cualquier género con el Violín. Eso exige un dominio del  instrumento” (…) “Otro caso es, saber tocar guitarra en una banda de Metal. Darle a esa persona otra guitarra y pedirle que toque música clásica con ella”

El ejemplo anteriormente expuesto, solo aplica, si el paciente del ejemplo B. Responder algo como: “Yo sólo sé tocar X o Y género en guitarra” (…) “Entonces no es un guitarrista, sabe tocar guitarra”

¡Volviendo atrás en el tiempo! Finalmente, sucede: El decano de la facultad de Artes de la Universidad del Cauca. (Popayán)Va a Cuba en búsqueda de músicos. A manera de audiciones los convoca para el departamento de música. Giondano presenta la audición, y obtiene resultados positivos, dando como resultado un viaje a Colombia con sólo 24 años. Violín a cuestas.

Desde entonces su recorrido ha sido: Primero en Popayán, en la Universidad del Cauca, luego en Montería, en la Universidad del Sinú y finalmente en Pereira, en la Universidad Tecnológica de Pereira.

Durante su travesía por Colombia podemos encontrar en su diario las siguientes anécdotas:

En Popayán, preparó a 2 estudiantes para un concurso nacional. La presentación fue un éxito. (Él preparo a una estudiante de 9 años, que llegó a ser finalista. El ganador fue de 15 años) Al tiempo Giondano se entera de que uno de sus estudiantes resultó ser sobrino de Lorenzo Muelas. Ex Senador Constitucional de 1991. Guambiano, Indígena del Cauca pero el estudiante no representó su comunidad lo cual resultó paradójico para Giondano.

Por otro lado en Montería, una monja de 80 años, se le acerca y le pide que le enseñe Violín. A ella le acaban de regalar un Violín, y quiere aprender. “Lo dijo de una manera tan dulce que no me pude negar” Comenta él. “Fue una de mis mejores estudiantes”

Finalmente volviendo a la U.T.P, nos encontramos con el particular caso de una estudiante que le pide que afine el Violín. -¿Todo en orden estimado lector, no?- Entonces él nota un aroma curioso. Se da cuenta de que hay un incienso Apagado, dentro del Violín, según ella era para que se serenara.

Continuará…