DE ÍDOLO A AMANTE

El apellido Jodorowsky es un apellido que pesa, pero para Adán pareciera no suceder así. El talento y capacidad disruptiva de su padre se le ha contagiado de tal manera que ha superado con creces la semilla recibida. En su álbum Amador Adanowsky lo demuestra de nuevo. Aunque solo a los 27 años hizo su début como solista, muy pronto las influencias diversas, en particular de la canción francesa heredada de Serge Gainsbourg, lo hicieron brillar dentro de los círculos especializados.

 

Escribe / Isabella Aguado Jordán 

 Amador es una producción de Rob (Phoenix) y Adán Jodorowsky, grabada en París, mezclado por Noah Georgeson (Devendra Banhart) en Los Ángeles y distribuido por Emi Music. Fue publicado el 14 de septiembre del 2010 bajo el sello Everloving Records. Está compuesto por diecisiete canciones alternativas entre el español, el inglés y el francés con sonidos folks, psicodélicos, de música soul e influencias del rock latino.

Amador no sólo es el nombre de este disco, sino que además se refiere al segundo alter ego de Adán dentro de una trilogía inacabada que ha ido desarrollando a lo largo de su carrera artística y que define como su faceta romántica. Una cualidad que retrató de forma precisa Sonia Sieff en la fotografía de la portada mediante sus tonalidades rojizas y las plumas de pavo real.

En la transformación de su personaje reconoce la necesidad de avanzar y seguir haciendo de su arte una terapia para su alma. Por eso el sonido de este álbum resulta ser por completo diferente al de su anterior personaje El ídolo, que contenía sonidos más teatrales y un estilo muy de cabaret con el que se desquitó de su parte sexual.

En esta entrega el artista despliega un notorio interés por el amor y el sentir, por los sonidos más melódicos y líricas más bien melancólicas, no de una manera cursi en especial, sino refiriéndose a un amor más profundo, que trasciende lo tridimensional, holístico. Y que nace de su dificultad para relacionarse y abrir su corazón a los demás, de su incapacidad de sentirse querido.

Algo muy significativo que resaltar de esta composición musical es que colaboró en muchas de sus letras con su padre, el reconocido artista, cineasta y escritor Alejandro Jodorowsky, quien se encargó de corregirlo. Además, Adán aprovechó la oportunidad para basar sus letras en algunos de sus poetas más aclamados como lo son Neruda, Machado, Huidobro.

La carta de presentación del disco es el sencillo Me siento solo que es una canción muy melancólica y que al igual que Dime cuándo y Déjame llorar (que es una composición de Esparza Otero), se asemejan mucho al estilo de los boleros mexicanos de antaño, sonidos con los que el artista decidió experimentar a causa de su estadía en el mencionado país.

Entre las más románticas del álbum está Niña roja, inspirada en un primer amor que siempre vestía de rojo y tiene la producción musical más apreciable de todo el repertorio, también está Amor sin fin, Si aún me quieres, You are the one, que apelan a la disposición incondicional que se tiene por el ser amado a construir un vínculo que supere las falencias de ser humano.

Por otro lado, están las composiciones que suscitan un momento de catarsis y se redimen de las experiencias vitales profundas de la vida, dándole un ápice de esperanza a lo que se puede ser de sí mismo, canciones como Nunca te amé, Lo que siempre fui, Basta del oscuro, Saber amar y Un sol con corazón, contienen melodías muy cadentes y relajantes que abren lugar a la reflexión.

Al culminar la mitad del disco, se encuentra J’aime tes gonoux, una pieza que desafía el concepto que venía construyéndose dentro del álbum y más bien devuelve un poco de la esencia de sus obras anteriores, interpretada en el idioma natal del artista el cual es el francés y cargada de ritmos funk que rompen con la melancolía de las demás canciones.

Tener la oportunidad de escuchar este álbum, equivale a darle al alma una posibilidad para escucharse a sí misma y contemplarse en la multiplicidad de lo que simboliza ser un amante del mundo, de la vida, de sí mismo, de la otredad. A través de sonidos y letras que dan apertura a la parte más emocional y sentimental que reside en cada ser.

Sin duda alguna esta obra tiene un trasfondo destacable, no es la típica producción comercial, es una saboreada de lleno a lo más etéreo que puede hallarse en el interior de la psique. Que no se limita a lo bonito de la vivencia como único factor, también explora lo inevitable, lo doloroso, lo nostálgico, lo vulnerable, lo detestable del propio ser.