ENTRE APLAUSOS Y DISCRIMINACIÓN: PANDEMIA DE IGNORANCIA  

Testimonios del personal de la salud sobre cómo enfrentan a diario casos de discriminación por parte de la ciudadanía.

Texto y fotografías / Santiago Ramírez

Angie Lorena Giraldo Gallego

Auxiliar de enfermería en el Hospital San Jorge

Un día recién comenzó la pandemia, a nosotros todavía no nos exigían como llegar acá con ropa, podíamos entrar en otro uniforme, pero no con el que laboramos normalmente, y efectivamente todos los compañeros llegábamos en un uniforme diferente. cuando salía con unas compañeras, una señora se nos acercó y nos dijo que miráramos, que ya íbamos para la calle como a regar el bicho, que nosotros éramos la contaminación para la gente. Imagínate lo que sentimos nosotras cuando miramos la señora porque íbamos con uniforme, entonces siempre siente uno como ese rechazo y cuando uno va en el bus, la gente te mira. Por eso optaron porque no volviéramos a salir en uniforme del trabajo ni a entrar en uniforme.

La verdad es muy triste porque nosotros pues de cierta manera nos estamos arriesgando a nuestra familia, lo digo como experiencia porque yo ya tuve una enfermedad, entonces no es lo mejor vivirla y saber que uno sale a la calle con enfrentarse a otras personas, ayudarle a otras personas y que ellos crean que somos nosotros los que le estamos haciendo un daño a la sociedad, cuando realmente nosotros nos estamos enfrentando más que nadie al virus. Muchos de los profesionales de la salud han muerto y pues es muy triste.

Óscar Pastrana

Médico anestesiólogo

A Óscar Pastrana le avisaron que al siguiente mes se le terminaría el contrato. El médico antioqueño llegó para apoyar la compleja situación que pasaba la Clínica Los Rosales de Pereira cuando tuvieron un rebrote de Covid- 19 que afectó a varios trabajadores de la salud, el despido se lo comunicaron mientras estaba aislado en un hotel por ser sospechoso de portar el virus. “A mí me tocó ponerle una acción de tutela a Los Rosales y la gané”, con esto logró que lo reincorporaran. “Esto ha sido una completa decepción”. Óscar pensaba aportar con su conocimiento a uno de los rebrotes que tuvo la Clínica Los Rosales, causado no por la falta de protocolos sino por la falta de solidez a la hora de cumplirlos.

Cielo López

Tripulante de ambulancia, tecnóloga en atención prehospitalaria

Yo creo que lo más difícil durante la pandemia ha sido enfrentar una nueva realidad y que existe, que está con nosotros, que es tan real como cualquier otra enfermedad. La parte de la discriminación ha sido lo más difícil no solo entre el personal de la salud sino entre los mismos enfermos, entonces que el paciente no solo esté preocupado por su enfermedad o por su diagnóstico, sino que también que tenga bastante temor a que el otro lo vaya a discriminar, a que al llegar a una casa, los del barrio, los vecinos, le vayan a decir algo, los vayan a echar de allí, eso es lo que más duele en este momento”

Germán Quintero

Conductor de ambulancia

En ocasiones debo cerrar la ventanilla de la ambulancia, porque la mirada de las personas expresa estigmatización, nos pitan o una vez un taxista nos dijo “fuera, virulentos hijueputas”.

Yenny Johana Vega Yépez

Auxiliar de enfermería 

Fueron varias, pero voy a contar solo una. Una vez me monté al Megabús, con mi respectivo uniforme y el Megabús venía lleno, había mucha gente parada, ya estábamos iniciando pandemia, todavía no nos habían prohibido ingresar acá sin uniforme, yo me subí al Megabús con mi protocolo de seguridad, mi tapabocas, todo y simplemente me tocó venirme parada, yo venía acá hacia el trabajo y en la parte de atrás del Megabús venían muchas personas y se levantaron como tres personas y se corrieron hacia adelante y dejaron el espacio donde yo estaba, lo dejaron vacío. Pienso yo que era porque tenía el uniforme puesto, es un momento donde uno se siente muy mal. Entonces qué hice yo, yo venía hasta El Lago, pero en la estación que paró ahí me bajé.

Vanesa Sánchez

Tecnóloga en atención prehospitalaria

Eso fue como a mediados de junio, porque pues siempre se me ha venido deteriorando mucho la vista, entonces necesitaba una cita por optometría urgente, acá me dijeron que habían sacado un convenio con esa empresa, que fuera, que la consulta era gratis. Yo fui, llegué, me dicen: llénenos este cuestionario, en el cuestionario me preguntaron el nombre y me preguntaron que si había tenido contacto con pacientes, yo les dije que yo trabajaba en una ambulancia, eso era lo que nosotros hacíamos. Se quedó mirándome y me dijo: espéreme un momentico que yo necesito comunicarme con la doctora. Me dijeron: no, no la podemos atender porque usted tiene contacto con esos pacientes, entonces por ser trabajadora de la salud no la podemos atender, es un protocolo más distinto, si van a venir tiene que venir varios trabajadores, pero por aparte aislado de todo porque no se puede. A mí me dio mucha rabia, le dije que no me parecía justo que nos discriminara por ser trabajadores de salud, ni que estuviera enferma y salí y me fui; al rato me llamaron que eso era un inconveniente, que volviera, pero no, la verdad a mí me dio mucha rabia. Pensé: si eso es lo que sienten los demás compañeros que los han discriminado por estar en esto, es muy horrible, es como si lo degradaran a uno. Eso es un tabú, piensan que los trabajadores de la salud los vamos a contagiar y a la hora del té uno es el que los está protegiendo.

Gloria Patricia Betancourt

Auxiliar de enfermería y propietaria de la empresa de ambulancias REIP

En medio de ese reto, una especie de rechazo se deriva del temor al contagio, y que muchas veces por ignorancia en muchas partes pasó que echaban la culpa a quien iba con uniforme. Yo digo que ahí dejaron la costumbre de usar esos uniformes, estos uniformes son exclusivos del personal de la salud. Nosotros sufrimos un rechazo, esta empresa es constituida por mi esposo y por mí, nosotros siempre hemos estado, nos subimos a la ambulancia y nos gusta todavía el cuento, o sea, nosotros no desistimos de él, cuando estuvo tan dura la cuarentena como en abril, junio, nos tocó salir, cuando llegábamos a un restaurante decía “abierto” y el muchacho como que por naturaleza salió y cuando nos vio en la ambulancia dijo que no había servicio, y se retrocedió, se tiró hacia atrás, se le vio en la cara y en la mirada la expresión como de que: esta gente viene contaminada. Y nos dijo que no había servicio.

*Este artículo fue realizado en el marco de un acuerdo de financiación con Google News Initiative Journalism Emergency Relief Fund