LCDR entrevistó al abogado Jonathan Velásquez de la firma Legal Group que lidera el proceso de cuatro de las cinco víctimas de la masacre de Llano Verde, ocurrida en un cañaduzal al oriente de Cali el 11 de agosto. Detalles inéditos de un crimen que conmueve al país.

 

Por / Redacción  LCDR  – Ilustración / El Cuarto Mosquetero

¿Cómo su firma llegó al caso?

Llegamos al caso cuando observamos los videos que rotaron el mismo 11 de agosto con esos niños asesinados. Somos una firma de abogados que se dedica a representar víctimas y familias en todo el territorio nacional, desde La Guajira hasta Pasto tenemos procesos. Nuestro objetivo es lograr representación de víctimas en procesos de trascendencia nacional e internacional. Cuando ocurrió este caso nos reunimos y decidimos que, independientemente de quién los hubiera matado, nosotros íbamos a representar a estas familias. Si hay dinero o no hay dinero, no importa, lo que queremos es representar como firma de abogados los intereses de estas familias, asumiendo una representación: queremos ser la firma de abogados que está llevando el caso de Llano Verde.

 

 Este puede llegar a ser un caso emblemático cuando se resuelva, es la típica comunidad a la que le pasa de todo…

Exacto. Siempre a las personas pobres y vulnerables les pasan todos los males. Allá en Llano Verde las señoras cuentan que a sus hijos los mataron, o los dejaron inválidos por una bala perdida; dónde usted mire, con quién usted hable, va a encontrar una tragedia, desde el que salió desplazado y llegó a Llano Verde con lo que tenía en la mano después de tal o cual masacre. Llano Verde es un sitio en donde reubicaron víctimas, victimarios, está el que era de las FARC, el que era de aquí, de allá, es muy complejo.

Las autoridades durante el levantamiento de los cuerpos sin vida de Juan Manuel Montaño (15), Leyder Cárdenas (15), Jair Andrés Cortés (14),  Álvaro José Caicedo (14) y Jean Paul Perlaza (16). Fotografía / Cortesía

Desde el primer día empezaron las especulaciones: que los muchachos estaban robando caña, que andaban en malos pasos. Hay varias hipótesis: una supone que se trata de bandas criminales, otra de disidencias de las FARC, una más plantea que pueden estar involucrados los grupos de seguridad de los ingenios en asocio con la Policía… Háblenos de las hipótesis.

Las hipótesis son muchas y son muy extrañas. Uno dice ¿cómo matan cinco niños de esa forma, en un acto tan cruel? En este momento los elementos materiales de prueba que han sido recaudados en el proceso, personalmente los he visto y los tengo porque se han descubierto en las audiencias preliminares, para mí esto se trató, como se dice coloquialmente, porque esos niños estaban en el lugar y en el momento equivocado. Yo he compartido con las familias, hemos estado con ellos, no se observa ninguna conexidad entre estos cinco menores relacionada con crimen o relacionada con bandas o con que andaban en malos pasos. Estuvimos con las familias casi quince días, nosotros representamos a cuatro familias de las cinco víctimas. Y lo que dicen los dos capturados [Jéfferson Ángulo y Juan Carlos Loaiza], que son clave en esto, es que vieron unos muchachos en el cañaduzal y que inmediatamente se van a cogerlos y este señor “El Mono” [Gabriel Alejandro Bejarano] sin mediar palabra los mata. Eso no es cierto, así como ellos lo cuentan no fue. Los niños fueron arrodillados y ejecutados con tiro de gracia en la parte de atrás de la cabeza. Yo tengo todos los informes de balística de los cinco niños y el perfilador hizo un informe de 65 páginas muy detallado, donde concluye que este crimen fue cometido mínimo por tres personas.

 

¿Para poder agarrarlos?

¡Claro! ¿Cinco niños, cinco adolescentes, que pueden correr, saltar por donde sea, se van a arrodillar y van escuchar cómo matan a sus compañeros? ¿Se van a quedar esperando que los maten? La reacción de cualquier persona es correr, entonces de esa forma a uno le habrían pegado en la cabeza, pero los otros tendrían tiros en la espalda, en la pierna, pero es que los cinco niños fueron ejecutados sistemáticamente: uno por uno. Aunado al hecho de que uno de ellos tiene dos heridas en el cuello que le fueron propinadas antes de asesinarlo. Todo parece indicar que los cinco niños fueron ubicados y que [los asesinos] tuvieron mucho tiempo, por eso comenzaron a torturar a uno de ellos con los cortes finos en el cuello, que no es el mecanismo de muerte, sino que después de los cortes lo ejecutan. Llama la atención también, y esa es la pregunta, cómo por meterse a un cañaduzal lo van a matar a uno así.

 

Sí, por eso las conjeturas…

Yo pienso que estaban en el lugar equivocado, pero cuando pienso en la tortura, en los cortes, uno se pregunta qué fue lo que pasó acá. Por eso es tan importante dar con la captura de este sujeto que presuntamente accionó el arma [Gabriel Alejandro Bejarano, alias “El Mono”], y que es el que nos va a dar una claridad grandísima, porque en este momento el proceso no es fácil, se ha recolectado una gran cantidad de pruebas, videos de la zona, del momento en que sale, del momento en que entra, pero finalmente lo que pasó ahí es complejo y es difícil de entender.

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En ese sentido, no hay claridad sobre las motivaciones, si hay o no hay determinadores, si fue algo fortuito. Por lo menos hay dos capturados, ¿cuál es la responsabilidad de ellos?

Yo pienso que la responsabilidad de ellos está clara. Fueron claves y determinantes para la ejecución, porque ese crimen no lo podía cometer una sola persona. Ellos aseguran que sí estaban, que sí vieron los menores, que les quitaron los cuchillos con los que los menores estaban partiendo la caña, los tiran, y cuando se voltean el hombre abre fuego y mata a los cinco, pero esa versión se cae por su propio peso. ¿Qué dije yo en la audiencia preliminar? Que lo más fácil es echarle la culpa al que no está, entonces cuando el que está volado aparezca vamos a dilucidar muchas cosas que hoy no entendemos.

 

El periodista José Marulanda planteó una cuarta hipótesis, según la cual la muerte de estos muchachos tendría relación con otro crimen ocurrido meses antes, el homicidio de Christian Adrián Angulo, un líder social de Llano Verde. Luego vino la granada en la estación de Policía del barrio. Según eso los muchachos serían testigos del homicidio de Angulo.

Pero la pregunta es cómo hicieron para que cinco testigos fueran hasta el cañaduzal, por eso el caso deja tantas preguntas. Los hubieran tenido que ir a sacar de la casa y llevarlos hasta allá, lo curioso es que los cinco menores van por su propia voluntad al cañaduzal y encuentran la muerte. Eso es lo que hace tan complejas las hipótesis. ¿Los llamaron y les prometieron algo, o les dijeron que iban a hablar, o les ofrecieron algún dinero? Ahí surge otro entramado que probatoriamente, en lo que hemos visto en el proceso, no hay nada de eso, nada relacionado con que a los niños los hayan engañado. Los niños van y allá los emboscan, pero la razón por la cual estaban en el sitio no se conoce. Ahora bien, después vienen las amenazas contra una de las madres. Es que este caso es sumamente complejo, extremadamente extraño. Si fue el acto de un loco, como nos quieren hacer creer, porque alias “El Mono” [Gabriel Alejandro Bejarano] tiene problemas siquiátricos, lo sabemos por elementos materiales probatorios como la historia clínica. Además, es una persona con medida de aseguramiento vigente, él tenía que estar en prisión domiciliaria desde 2016 por dos condenas por tráfico de armas, esto fue lo que nosotros descubrimos el jueves 3 de septiembre. Y desde 2016 el INPEC únicamente fue a visitarlo nueve veces, dos de ellas no estaba en su casa, eso es lo más grave porque van apareciendo responsables: si el INPEC hubiera hecho su trabajo como lo tenía que hacer los niños estarían vivos.

 

Entonces cabe la otra posibilidad que se ha señalado: quizá hay un andamiaje criminal más grande y este sujeto anda metido en él.

Ahí se va concatenando el tema, ¿cómo una empresa de seguridad contrata un delincuente y por qué lo hace? Pero cuando Blu Radio investiga descubre que esa empresa, Búho Servicios Valle SAS, estaba asociada a disidencias de las FARC [es la misma organización criminal donde varios policías traficaban con armas, algunas terminaron en el grupo disidente que asesinó a Karina García, candidata a la alcaldía de Suárez, Cauca]. Aparecen más preguntas ¿qué hacía esta empresa? ¿Qué seguridad prestaba? ¿Quién contrata una empresa de este calibre? La empresa no estaba vinculada a los ingenios azucareros sino a las obras del jarillón [del río Cauca] que llevan un año haciendo en ese sector. Personalmente hablé con una persona que trabaja en esa empresa, reservo el nombre porque tiene mucho miedo, y esa persona explica que la empresa no está relacionada con la caña sino con la construcción del jarillón, ellos cuidan las volquetas, la maquinaria, el cemento. Es otra empresa de Bucaramanga la que está haciendo ese jarillón. Eso es lo que hemos manifestado a la Fiscalía.

Diversas manifestaciones de protesta se dieron en Cali y varias ciudades de Colombia. Fotografía / El País Cali

En ese sentido no habría responsabilidad de los ingenios…

No. Eso es lo que él manifiesta, lo estamos investigando, lo estamos probando. Todos los días salen cosas. Todavía no sabemos si los ingenios son o no son responsables, porque hay otro tema: ¿de quién era la tierra? Hay varias personas relacionadas que tienen que responder, finalmente los niños mueren dentro de un cañaduzal y el cañaduzal es de alguien, y de alguien que tiene dinero porque los grandes terratenientes en el Valle del Cauca son gente poderosa, entonces el dueño de la tierra tendrá que responder, el que contrató esta empresa tendrá que responder, todos tienen que responder y esclarecer este hecho.

 

¿Entonces usted descarta el vínculo con el asesinato de Christian Adrián Ángulo?

En este momento yo personalmente no he conocido ningún elemento material de prueba que diga que el caso está relacionado con ese asesinato. Ni porque participaron en él, ni porque fueron testigos, en este momento todo apunta a que fue algo circunstancial. Y falta mucha tela por cortar…

 

¿Y lo de la granada?

Nosotros también tenemos el caso de la granada, representamos a las víctimas de esa persona que murió por la granada. Lo que se dice es que fue una retaliación contra la Policía. Como las primeras versiones fueron tan polémicas y sugerían que la Policía participó, permitió o coadyuvó en la muerte de los niños, entonces miembros de la comunidad atacaron a la Policía en retaliación. Pero eso pasa porque las primeras versiones atacaron a la Policía, yo hoy por hoy no me atrevo a decir que la Policía está involucrada en este caso, no conozco elementos de prueba para decir eso. Al principio todo giraba en torno a que la Policía estaba involucrada, ellos lo que hicieron fue acudir al lugar de los hechos por una llamada, pero llegaron antes que las familias, al momento llegan las familias y se van contra ellos porque no capturaron a nadie, no dejan de ser versiones.

 

¿Es cierto que la Policía llegó y dejó ir a los asesinos?

Yo creo que es realidad, porque así lo manifestaron las madres, pero no es que no los hayan querido capturar, sino que los unieron a la investigación: hay una cantidad de vigilantes que rindieron declaración y gracias a esas versiones es que hoy tenemos dos capturados, si se hizo un trabajo de vincularlos a la investigación. Ellos no pueden proceder a capturar sin tener certezas. En ese momento y con toda esa cantidad de gente lo que pasó esa noche es muy confuso. Yo no diría que la Policía es o no es responsable, pero con los elementos de prueba que tenemos no hay como asegurar que ellos son responsables.

 

¿Cómo interpretamos las amenazas a una de las madres? ¿Hay un poder mayor que quiere intimidar a la comunidad?

Yo siento que es la única teoría que cabe, que hay un poder oscuro y más grande, porque cómo van a amenazar a una madre que ya tiene suficiente con perder a su hijo. Cuando hablamos con ella estaba llorando y decía que no sabía si era por el hijo que había perdido o por ella. Este caso ya lo conoce todo el mundo y es imparable, allá estuvo el Presidente, el Fiscal General de la Nación, estuvimos recorriendo los cañaduzales con miembros de las Naciones Unidas, este caso ya no lo para nadie.