Cruz Rodríguez, Edwin. Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, Ediciones desde abajo, 2016.

 

Por: Kevin Marín Pimienta*

En febrero de 2016, meses antes de la ratificación en el Congreso de la República del Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, el politólogo Edwin Cruz Rodríguez, especialista en relaciones internacionales y en movimientos sociales, publicó Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, un libro que, a diferencia de casi todos los que se han escrito en los últimos años que plantean buscar los orígenes, causas y efectos de la guerra en Colombia a través de explicaciones globales y vinculantes, propone un estudio micropolítico de dos de las instituciones que jugarían un papel clave en el establecimiento del posacuerdo en Colombia: las FFAA y la Policía Nacional.

Su análisis propone el período histórico que va desde el Frente Nacional hasta la actualidad, realizando un barrido por las administraciones estatales que intentaron aplicar reformas estructurales en la política de la fuerza pública o que bien fueron parcos en la reformulación de estrategias que permitieran adecuaciones nacionales frente a las coyunturas político-sociales del convulsionado mundo del siglo XX. La primera parte del libro se encarga del estudio de las Fuerzas Armadas, analizando los estrechos vínculos de las élites políticas y militares desde 1982 hasta 2002, proponiendo explicaciones alrededor de categorías como la supuesta autonomía que históricamente ha caracterizado las actuaciones de las instituciones que tienen el monopolio de las armas. El Frente Nacional, como es sabido, ha sido el punto de encuentro de múltiples científicos sociales que intentan explicar el origen de la guerra política en Colombia, no sólo por las divisiones que existen respecto al papel que jugó en la exclusión ideológica, sino por la debilidad del Estado para mantener en alternancia al Partido Conservador y Liberal en un país fragmentado en todas sus regiones por gamonales que veían sus intereses amenazados por los cambios producidos periódicamente en las administraciones nacionales:

Para las élites civiles, la autonomía militar era conveniente porque les permitía estabilizar un régimen en permanente crisis de legitimidad, aislar los problemas de seguridad de la competencia política y librarse de la responsabilidad por la represión y la persistencia del conflicto armado, los cuales recayeron en los militares. El pacto bipartidista del Frente Nacional, principalmente el reparto paritario de los cargos estatales, deterioró la adscripción ideológica a los partidos y fortaleció los mecanismos clientelistas para asegurar la lealtad (p.22)

El autor, Edwin Cruz Rodríguez, docente e investigador de la Universidad Nacional de Colombia.

Además, Cruz Rodríguez sitúa el problema en el contexto de las aplicaciones de políticas internacionales que influenciaron al país desde la Guerra Fría como la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) con nefastas consecuencias que pueden ser vistas todavía en la actualidad en la manera como la Policía actúa frente a las protestas, aunado a la estigmatización de amplios sectores sociales que sigue explicándose en el contexto de la lucha contra “el enemigo interno” por la extensa pervivencia de grupos guerrilleros de ideologías comunistas que derivó hacia la caracterización prototípica de colaboradores civiles, principalmente de personas de izquierdas que, aunque no apoyen la lucha armada, parecen continuar siendo vistos como animadores entusiastas del enemigo interno. 

La segunda parte del libro se encarga de la Policía. El problema de esta institución es su histórica subordinación a las prácticas estratégicas de las FFAA por la misma naturaleza del conflicto, donde se ha ido diluyendo la diferenciación que debe caracterizar las funciones de ambas instituciones; pues mientras el Ejército debe encargarse de velar por la seguridad nacional, la policía debe garantizar el orden civil y el ejercicio de las libertades públicas y derechos fundamentales de todos los colombianos. Evidentemente, lo anterior no se ve reflejado: por un lado existe un descontento y falta de confianza de los civiles hacia la institución policiaca y, en el otro sentido, la represión de las protestas (que es lo que estudia esencialmente Cruz Rodríguez) evidencia cómo las prácticas de la fuerza pública que caracterizaron el siglo XX siguen vivas e impidiendo el fortalecimiento de una verdadera democracia de cara al posacuerdo con las FARC.

Aunque las propuestas del autor van desde la progresiva desarticulación de la Policía de las FFAA, hasta la creación de una policía rural en las regiones donde el vacío estatal es evidente (y más preocupante aún ante el retiro de las FARC de territorios que van a estar al acecho de otras organizaciones criminales), su visión del problema de la violencia política está marcado por la atención que se le debe prestar a las estructuras socioeconómicas que, en este momento de nuestra historia, sólo permiten pensar en una visión negativa de la paz –es decir, de ausencia de guerra– y no una implementación de paz positiva donde, al menos, los votos sigan considerándose más importantes que las balas ante los desafíos del siglo que apenas asoma la cabeza y ver si así, finalmente, podremos haber entendido la verdadera esencia del posacuerdo en un país polarizado por los nefastos intereses privados y  la sed apabullante de figuración pública.

 

*Estudiante de Historia, Universidad de Caldas.