Desde su casa Lidia Bermúdez pudo ver cómo llegaban a la casa azul con blanco algunos guerrilleros, unos se quedaron y otros se dirigieron a la plaza principal.

Génova: una toma que no cicatriza

Ellos, los Cagua, son otro de los recuerdos difusos de ese día, algunos dicen que fueron ejecutados por el ejército, otros que les dispararon desde un avión, y medios como La Patria del Quindío dijeron que fue un error de los militares…  

Ariel González iniciaba su clase de primeros auxilios en la Institución educativa Instituto Génova, frente a la institución los guerrilleros dejaron su equipaje. Los guerrilleros venían de la vereda Cumaral, el lugar por donde entraron a Génova.
Desde su casa Lidia Bermúdez pudo ver cómo llegaban a la casa pintada de azul con blanco algunos guerrilleros, unos se quedaron y otros se dirigieron a la plaza principal.

Por: Katherine Monsalve*

Fotografías: Jhon Aider Dávila

La historia de un pueblo la define su gente.

-Para nosotros toda la vida, desde que yo tengo uso de razón, ha existido violencia; ahora no, ya no, afirma Martha Bermúdez.

La toma a Génova por parte del M19 sucedió el 28 de junio de 1985. Para el país significó la ruptura del proceso de paz que dicho grupo adelantaba con el gobierno de Belisario Betancur. Para el pueblo significó la primera parte de la nueva época de violencia que enfrentaría después de aquella de la década del 60 y 70; portar con el estigma de pueblo guerrillero, desplazamientos forzados, desarraigo de los familiares que ya no querían estar en el lugar donde murieron sus seres queridos, y atraso económico.

El comando de policía estaba en la parte superior de la estación de bomberos,  que fue atacado desde la torre izquierda de la iglesia y desde la plaza; los policías enfrentaron a los guerrilleros desde el comando. El Banco Cafetero estaba situado donde hoy está el banco Davivienda. Este banco también fue destruido, pero los guerrilleros no encontraron dinero. 

Los guerrilleros de la columna Mariscal Sucre del M19 entraron por la vereda río Gris y Cumaral. A las 7:45 de la mañana dejaron su equipaje frente a la institución educativa Instituto Génova. A las 8:00 de la mañana se dirigieron a la plaza del pueblo, donde estaban el Banco Cafetero y el Banco Agrario, no lograron abrir la caja fuerte del primero y del segundo lograron sacar $26.000. Atacaron el comando de la policía que estaba situado en la parte superior de la estación de bomberos, fue así como se inició un combate que duró toda la mañana. Policías de Caicedonia intentaron entrar por el Puente del Río Rojo; sin embargo, los guerrilleros los  emboscaron. El periódico La Patria del Quindío informó que murieron ocho policías, otra persona del pueblo dice que murieron once. El ejército entró al pueblo aproximadamente a las 11:00 de la mañana por la vereda Cumaral, donde iniciaron un enfrentamiento con los guerrilleros.

La cantidad de personas fallecidas no es clara, los medios de comunicación publicaron dieciocho, mientras la encargada del levantamiento de los cuerpos habló de veinticinco muertos.

El paso del tiempo ha hecho sus daños en la memoria de las personas, hay quienes dicen que el comandante de la toma fue Carlos Pizarro, otros dicen que nunca estuvo en Génova; María Yaneth Acosta fue integrante del M19, no estuvo en la toma a Génova, pero sostiene que Carlos Pizarro “visitó el departamento pero no comandó la toma”. Los nombres que más suenan son Libardo Parra y Gustavo Arias Londoño, reconocido como Comandante Boris.

En la plaza principal de Génova se ubicaron los guerrilleros para disparar al comando de policía.
Esta es una de las puertas de bronce de la iglesia, allí quedaron los recuerdos más claros del enfrentamiento entre guerrilleros y policías. Todavía los impactos de fusil son evidentes en varias partes de ella.

Recuerdos que destejen

Marta Bermúdez ese 28 de junio reemplazaba al Inspector de la Policía, tuvo la responsabilidad de hacer el levantamiento de los cadáveres.

-Algo que nosotros hicimos mal fue que los tiramos a una fosa común y los enterramos, dijo al referirse a los cuerpos de los guerrilleros. Y a raíz de eso el inspector de la policía, el padre y yo tuvimos muchos problemas con los guerrilleros, ellos vinieron por nosotros. Y por eso don Juan de Dios Vargas, alcalde en ese tiempo de Génova, le pusieron una bomba en el carro, murieron él y el conductor.

Álvaro Vargas asegura que su tío escribió su epitafio con las palabras que dijo frente a los cuerpos de los guerrilleros: “a esos perros, a esos marranos brutos tírenlos por allá a un hueco o donde sea y tírenles tierra, esos no se pueden sepultar como cristianos”. Juan de Dios Vargas fue asesinado en Armenia en julio de 1985.

-Yo siempre he dicho que un suceso de esos en un pueblo lo atrasa por ahí diez años, porque la gente queda con mucho temor. Y el que tiene modo se va, eso contribuye a que el aspecto socioeconómico del municipio se deteriore, opina Luis Fernando Franco, periodista y testigo de la toma.

Ariel González, quien era aprendiz de la Cruz Roja y atendió a heridos de ambos bandos y civiles, comparte la opinión de Luis Fernando: “obligaron al Estado a retirar el Banco Agrario, los del campo tienen que ir a Pijao, Barcelona o Buenavista”.

Visto desde la parte alta de la iglesia el municipio es un pequeño cúmulo de casas de colores vivos (rojos, amarillos, verdes) en medio de montañas en las que se ve una que otra finca; sin embargo, tiene una posición geográfica privilegiada: es un conector entre departamentos como Quidío, Valle y Tolima. En 1985 su principal actividad agraria era el monocultivo de café.

-Yo estaba trabajando con mis tres hermanos Omar Cagua, Wilson Cagua y Omar Bohóquez, era una finca como a quinientos metros de la casa donde nosotros vivíamos, vereda Cumaral Bajo o Cuchilla Baja que es que llamaban. Nosotros trabajábamos en vacaciones, hacíamos contratos en fincas para coger café y organizarlas.

Gustavo Cagua ahora vive en Itagüí. La historia de su familia ha estado marcada por la incertidumbre y la impunidad desde el 28 de junio de 1985. Su hermano Wilson Cagua tenía 23 años y “estudiaba Matemáticas en la Universidad del Quindío, iba a ser docente”; Omar Bohórquez, su medio hermano, tenía 26 años y los visitaba en época de vacaciones, él vivía en Armenia con otro de sus hermanos.

Más o menos a las 11:30 de la mañana Gustavo Cagua salió para su casa y dejó a sus hermanos en el cafetal, en el camino tuvo que correr porque los disparos comenzaron a zumbar en sus costados. Tiempo después su hermano Omar le contó “que ellos estaban saliendo y cuando menos pensó a mis hermanos Wilson y Omar les dispararon, que él se fue a auxiliarlos, y ahí fue cuando a él también le dieron un tiro”. Wilson Cagua y Omar Bohórquez murieron, “nosotros tuvimos que esperar hasta el otro día, como al medio día o una de la tarde ya los llevaron al anfiteatro”, agregó Gustavo Cagua.

Ellos, los Cagua, son otro de los recuerdos difusos de ese día, algunos dicen que fueron ejecutados por el ejército, otros que les dispararon desde un avión, y medios como La Patria del Quindío dijeron que fue un error de los militares; sin embargo, sus hermanos responden: “ni se sabe quién fue, porque ambos bandos estaban con el mismo uniforme, como eso fue un cruce de balas, tanto de la parte de arriba como de la parte de abajo”.

Acá quedaba la sede del antiguo Banco Agrario. El banco Agrario fue destruido con bombas y disparos para sacar el dinero; los guerrilleros solo encontraron 26.000 pesos. Luego del ataque la sucursal fue cerrada.
Según Martha Bermúdez, alias Tatiana fue encontrada en esta parte de la plaza, tenía la pierna destrozada y cargaba las monedas que robaron del Banco Agrario.
Refuerzos de la policía de Caicedonia intentaron entrar por el puente del río Rojo, pero los guerrilleros habían preparado una emboscada.

Un largo proceso

La familia Cagua eligió a Rubi, una de las hermanas, para que se encargara de adelantar el proceso de reparación. Ella fue a la Unidad de Víctimas en Armenia, entregó los registros civiles de sus hermanos, fotocopias de ambas cédulas y la de su mamá. Ella dice que durante estos cuatro años le han dicho que debe esperar, que el gobierno tiene plazo para la reparación integral a víctimas hasta el año 2021.

La Mesa de Víctimas de Génova, una estructura establecida por la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, son quienes manejan la información desde el territorio para el departamento y la nación. En Colombia, a 1.042 mesas de víctimas en municipios que han sido víctimas o receptores de desplazados, también se encargan de que las víctimas en los municipios sepan que son un sector que tiene apoyo gubernamental en cuanto a apoyo económico. También cumplen funciones de asesoría en temas legales y llevar sus inquietudes a la Mesa de Víctimas nacional.

En el andén de la estación de bomberos fueron dejados los cuerpos de cinco guerrilleros para las fotografías de los medios de comunicación.

En Génova la Mesa de Víctimas está encabezada por Maicol Martínez. Sobre la relación que existe entre la actual negociación de las Farc y el Gobierno nacional con las negociaciones pasadas, mencionó que “las víctimas de todos los grupos armados al margen de la ley y del estado tienen que estar en el proceso con las Farc. Los puntos que se discuten allí no son de incidencia única de las Farc: el despojo de tierras, el problema agrario y de paramilitares han tenido que ver de manera directa o indirecta. Lo que pasa es que los temas que se discuten allá son sectoriales y son de una u otra manera independientes. Si yo te hablo a ti del tema agrario, independientemente de quien haya sido mi victimario yo puedo estar allá porque a la final se va a dictar una política nacional que no va a tener distingo de credo, raza o del tipo de victimario”. El proceso de paz actual parece el receptor de los temas no solucionados de los procesos de paz anteriores.

En el cementerio de Génova enterraron como N.N. los guerrilleros muertos durante la toma.

Rubi Cagua lleva alrededor de cuatro años haciendo filas, llenando formularios, entregando documentos de sus hermanos y todavía está a la espera de la respuesta de la Unidad de Vìctimas. Por otra parte, Génova fue seleccionada como objeto de reparación colectiva por parte de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas del Conflicto en el 2014.

No se puede hablar de las víctimas como base de las negociaciones mientras las voces que se escucharon desde La Habana, como la de Jineth Bedoya, Sigifredo López y el general Luis Mendieta, pretendan unificar la opinión de víctimas de tantos tipos de violencia y de procesos de paz anteriores. La equidad no se logra entre las víctimas si existen calificativos como “víctimas representativas”, hay otras voces que, si son escuchadas lograrán para el posible posconflicto lo que no se pudo en otros procesos de paz: una reparación que tome en cuenta las diferencias de las víctimas y su consecuente reparación.

*La autora agradece el apoyo de Carlos López, Camila Sánchez, Yeraldin Loaiza y Juan Antonio Gil, sin los cuales hubiera sido imposible este artículo.