IXCHEl: MUJERES QUE CANTAN PARA SANAR

El círculo se abre, el círculo se expande, se escucha, vibra. Elevan su voz, cantan, agradecen a la tierra, a las abuelas, a los abuelos; con el canto buscan sanar, buscan sanarse.

Escribe / Jhonwi Hurtado – Ilustra / Stella Maris

Se llama Guadalupe Carolina Santaella Rivas, le dicen “Guada”, vive en Oaxaca, México. Es psicóloga clínica forense, pero asegura que hace años se descolonizó. Practica temazcal y canta, también enseña a otras mujeres a encontrar su voz. Fundó un  círculo de canto y este se ha convertido en un lugar donde se teje con la voz. Se llaman Ixchel, en honor a la diosa de la luna, quien representa la fertilidad conectada con la tierra.

Todos los miércoles se reúnen en las instalaciones de la UniTierra, Oaxaca, para cantar: más que ir en tonalidades similares, más que entrar en algunas categorías musicales, buscan una conexión consigo mismas, conexión con el universo, el canto es su mejor medicina.

Conocí a Guada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, durante un encuentro de médicos tradicionales. Allí, vestida de blanco y con un cuaderno en la mano, en el que escribe, su voz se escuchaba junto a la de otras mujeres, mujeres medicina. “Que florezca la luz, que florezca la luz” cantaban.

Hija del señor Gustavo y la señora Eva, cuenta que en su infancia fue una niña salvaje, fantasiosa, apasionada por la música. En su juventud salió de su terruño y se instaló en la Ciudad de México, algo que la alejó momentáneamente de la música, pero no pasaría mucho tiempo para que a pesar de haber elegido (en términos de profesión) otro camino: el canto la haría regresar, volver a su lugar de origen: “ Para mí la necesidad de cantar es como esa parte de conectar con tu poder, con tu voz, con tu ritmo y ahora sé perfectamente que es a través de los cantos que tú puedes ir también conectando con la vida, conectando con la energía del universo, con la luna, con el sol, con venus, con el fuego, con el agua. Entonces es lo bonito, para mí como que me da fuerza, me da alegría”.

Guada es una mujer apasionada cuando canta, pero también cuando habla. Se reconoce como “mujer medicina, guía de temazcal, psicoterapeuta transpersonal, alquimista y poeta neptuniana”.  Dice que ya no concibe el mundo de manera lineal, que tampoco se rige por el nombre de los días del calendario gregoriano, pues no le significan nada. Desde hace varios años su mente se ubica en el calendario Maya: “me descolonicé ¿cómo lo hice? A través del cholq´ij[1], por eso estoy hablando de la importancia del calendario mesoamericano cíclico. En este calendario, son 20 nahuales o portales cósmicos y 13 tonales, 13 tonos: por ejemplo hoy es 3 Q´anil y curiosamente estamos hablando de esto: 3 Q´anil es la belleza, es venus y finalmente en cada círculo tenemos ahí a venus, la estrella de cinco puntas que es el pentagrama de Venus, que es un ciclo de 8 años. Yo me descolonizo, me salgo de este tiempo lineal y me conecto con el cholq´ij; a mí ya estar por ejemplo, a 22 de diciembre no me dice nada, para mí es 3 Q´anil, la energía o el nahual que me está rigiendo así en directo”.

Regresó a Oaxaca, exactamente a la comunidad de San Pablo Huitzo en el año 2018, pero el círculo de canto se funda en octubre del 2020, durante la pandemia, también como una forma de hacer frente a un momento universal. Quienes hicieron parte en un inicio, Guada las nombra como: Charlie, Viri, Ka’nil, Mallinalli,Ingrid, Wendy, Xolotl, Martha y otras más. Cada miércoles se reunían y cantaban, lo primero que buscaban y que buscan quienes se van uniendo al círculo es aprenderse la melodía, ya después viene la letra de los cantos que hacen alusión al universo, a la “pacha mama” a la luz, al fuego: cantos que generan vibración.

Dice Guada, que para conectarse con la música, con la voz y poder sanar, estas vibraciones  deben salir desde el plexo solar, allí debe empezar la conexión. “Yo tuve que cerrar mi consultorio y entonces como Wendy está aquí, nos dio la oportunidad de venir a cantar  a la UniTierra. Desde octubre del año pasado estamos en la UniTierra cantando y llegan, el círculo de cantos, es como muy de ir y venir, o sea, llegan compas que se quedan un rato, hay compas que se van. Se puede decir que es de mucho movimiento: las que se quedan aprenden a cantar, aprenden por lo menos a sacar su voz y sabemos que no es una cuestión de vocalización o de ´a ver yo tengo mejor voz´, no, lo que se trata es de que conectes con tu voz, como una medicina, que conectes con tu canto para sanarte, para conectar con tu propia sanación, con el poder que tiene tu voz, pues para escucharte”

Guada hace énfasis en que el proceso durante este tiempo ha sido de evolución, de conocerse cada una y entre todas: en el círculo de canto tocan la sonaja y el tambor, a quien le llaman abuelo, pues representa el corazón. Para ellas cada canto es una medicina que está en una vibración. El tener un lugar para hacer temazcal, generó en Guada la necesidad de aprenderse cantos, incluso antes de fundar el círculo, por eso reconoce la importancia del fuego, del ´abuelo´fuego y de escucharse y escuchar a las demás personas que hacen parte del círculo, tanto que en la actualidad, una de las sesiones del mes, las dedica no a cantar, sino, como ella lo llama, a tener un espacio de contención, un espacio donde solo dialogan, se preguntan cómo están, qué les ha ocurrido, dice que también es una forma de ayudar a sanar.

Le pregunto ¿desde dónde se canta? ¿Desde la voz, desde el corazón, desde la mente?

Al principio no te das cuenta desde dónde estás cantando. Sabes que tienes una voz, por ejemplo yo tengo una bocina muy fuerte, suena, porque tengo una caja de resonancia fuerte, pero hay compañeritas que al cantar no se conectaban, ahora yo te puedo decir que hay que conectarse desde el plexo solar que pasa por toda tu caja de resonancia, te conecta con el corazón, y sale la voz. Entonces es algo muy integral, cuando ya estás cantando y a lo mejor esta parte de tu voz, es este tono o es el otro tono, eso como que no tiene tanta importancia en el círculo de canto, lo que importa es la energía, la intención con lo que lo haces para ti primero y para los demás”.

Así mismo, Guada recuerda una de las compañeras que en un inicio llevaba a su nieta al círculo pero no se unía a él, se quedaba afuera, no participaba. Después de un año, se apropió de su voz, se unió y empezó a cantar, pasó por un proceso de desinhibición, de miedo y logró sanarse. Y es que para el círculo de canto, conectar con la voz de cada una es conectar con su propio poder personal, con el silencio del linaje que ha estado así durante miles de años: “porque de las mujeres, como todo en esta tierra, le exiliaron lo femenino, lo femenino que tiene que ver con la felicidad, que tiene que ver con la sabiduría de las mujeres, la sabiduría de la luna, la sabiduría de venus, y que en este momento sabemos que hablamos del retorno del sagrado femenino que nos habita a todos, a todes y  esto lo están logrando a través del canto”.

Es así que cada miércoles de 6 de la tarde a 8 de la noche, llegan las mujeres que hacen parte del círculo, de a poco ubican los petates en el suelo, ponen a Ixchel y una estrella con semillas, una veladora, se realizan una limpia, “en ocasiones con copal” dice Guada, “también, últimamente hacemos nuestro rezo y nos limpiamos con tabaco”. Y cantan, cantan, cantan.

Primer libro de cantos del círculo de canto Ixchel

Para finalizar, Guada, hace una reflexión sobre el rol de lo femenino en la época actual:

“No solamente a las mujeres, pero es cierto que nosotras como mujeres como punta de lanza, estamos haciendo que se manifieste esa energía femenina aquí en la tierra: no más patriarcado, no más violencia contra las mujeres, no más explotación a la madre tierra: extractivismo y todos estos proyectos contra la naturaleza, de muerte, de guerra, de violencia y estamos elevando el rezo, elevamos el rezo para conectarnos con nuestra alma femenina como mujeres, porque también nosotras como mujeres hemos sido colonizadas, y desde el pensamiento lineal estamos operando, por eso es que las mujeres enferman de miomas, de cáncer, porque no están conectadas con su alma femenina y la voz es la manifestación de todo lo que nos habita, entonces desde ahí podemos sanar, podemos apropiarnos, podemos nombrarnos, podemos honrar esta energía femenina que se está manifestando y que se seguirá manifestando para que este planeta sea más equitativo, más justo, más compasivo con nosotros mismos como especie y con toda la vida que nos rodea”.

[1] https://mayatecum.com/cholqij-sagrado-calendario-maya/