Rubín Morro, representante de las Farc. Operaba con su frente en el Chocó, y fue quien secuestró al general Rubén Darío Alzate.

“La lucha organizada del pueblo es nuestro plan B”: FARC

Entrevista a Martín Cruz Vega, conocido antes como “Rubín Morro”, comandante de las FARC y miembro del Mecanismo de Monitoreo y Verificación de los Acuerdos. Fue comandante del Frente Aurelio Rodríguez que operaba en Risaralda, Chocó y norte del Valle del Cauca. Su frente es el responsable de hechos como la toma de Santa Cecilia (Pueblo Rico), el secuestro y muerte del cabo Norberto Pérez, y de la toma a la base militar de Montezuma, entre otras.

Martín Cruz Vega, representante de las Farc, cuyo frente se vio involucrado en varios incidentes que afectaron el orden público del occidente colombiano.

Por: Camilo Alzate González

Usted ha recorrido el país y algunas Zonas Veredales con el Mecanismo de Monitoreo. A grandes rasgos, ¿cuál es el estado actual de la implementación de lo que fue acordado en La Habana?

A esta fecha aún las Zonas Veredales y los Puntos Transitorios de Normalización presentan muchas dificultades. Hay Zonas todavía sin iniciar su construcción, por ejemplo Betania en el Cauca. En la mayoría de los sitios de ubicación de nuestras tropas guerrilleras no hay agua suficiente ni servicios básicos. En algunos lugares las construcciones se deterioran por la mala calidad de los materiales utilizados. Los guerrilleros y guerrilleras están trabajando duro para terminar estas obras. En resumidas cuentas, estamos bien lejos de las metas acordadas con el gobierno pero lo más importante es que a pesar de esto estamos cumpliendo con los acuerdos y con mucha fe en la construcción de la paz de Colombia. Este es un proceso que llevará un tiempo largo.

La paz debe ser un propósito nacional. Este fue el proceso de paz más corto en la historia y la implementación esta planeada para  10 años. Eso no quiere decir que no haya prioridades, como por ejemplo la reincorporación a la vida civil de los guerrilleros y guerrilleras. Necesitamos garantías en lo político, social, económico, jurídico, de acuerdo con nuestros intereses, así fue pactado en las  conversaciones de La Habana.

La implementación avanza muy lenta, no al ritmo que desearíamos los farianos y la mayoría de la población. En realidad creo que esto es un pulso político. Y es la población quien debe hacer realidad lo acordado. Hay muchas leyes aprobadas, y la verdad, están como  letra muerta, porque si no se llevan a los territorios no tienen ninguna validez. Lo de garantías jurídicas para nuestros combatientes, hombres y mujeres, aún está en  veremos. Sin embargo y confiando en lo acordado con el gobierno, ya el 20 de junio terminamos la dejación de las armas individuales y algunas extraídas. El ciento por ciento de la dejación se hará con las armas que quedan en las caletas, que terminarán de extraerse el primero de septiembre.

 

La propaganda de ciertos medios y sectores políticos insiste en algunos fallos menores de las FARC, pero se oculta el hecho de que el mayor incumplimiento ha sido oficial. ¿Hasta dónde están dispuestos a aguantar que el Estado no cumpla? ¿Tienen líneas rojas?

Los medios de comunicación y una parte de personajes que no quiere el proceso acusan a la guerrilla de incumplimientos, olvidando que el proceso es “integral y simultaneo”, es decir, obliga a las partes a cumplir. Creemos que por ejemplo sobre el punto de dejación de las armas no se cumplió el cronograma por los retrasos del gobierno y de esto fue consciente el mismo Presidente Santos.

De otro lado, hemos tomado al interior de nuestra organización una firme decisión política y colectiva de pasar de una guerrilla armada y clandestina a convertirnos en un partido político abierto y legal. La “línea Roja” para todos es que el gobierno no cumpla los acuerdos de paz. Estamos dispuestos a seguir en la lucha al lado del pueblo, quien es el único que hará posible el cumplimiento de los acuerdos. Claro que es el Estado el principal responsable de asumir lo pactado y tiene todos los recursos, sobre todo el financiero. Sin duda alguna las FARC-EP ha cumplido y cumplirá como lo ha venido haciendo.

 

Hay un riesgo real de que los ex-combatientes sean asesinados, de hecho ya se han presentado algunos casos. El peor miedo de muchos sería repetir la experiencia de la Unión Patriótica. ¿Cree que esto podría “hacer trizas” el proceso de paz, como dijo un conocido vocero de la derecha? ¿Tienen un plan para este escenario? ¿Lo contemplaron como organización?

Todos los procesos de paz en el mundo han sido muy complejos. El colombiano es único, en nada se parece otros. Acá existe un país descuadernado, no hay  monopolio de la fuerza, tampoco hay justicia, hay evasión de  impuestos, paramilitarismo, narcotráfico, corrupción en las altas esferas del gobierno. Eso lo hace un país excepcional. Claro que tenemos temores, sobre todo con una historia llena de traiciones, donde muchos guerrilleros y guerrilleras que han pactado la paz con algunos gobiernos han sido asesinados. La paz tendrá sus costos y tenemos mucha fe en que junto al pueblo nos blindaremos. Sabíamos lo difícil que sería este proceso, jamás pensamos que sería fácil. Que pueda ser como aconteció con la Unión Patriótica, eso depende de la lucha organizada del pueblo, de los amantes de la paz, ahí radica nuestro plan B, en la población y su papel determinante en la construcción de la paz estable y duradera.

El acuerdo de paz no es de las FARC-EP, sino de la población. En él están contemplados en buena parte los problemas más sentidos de su cotidianidad. Por eso la población debe apropiarse de estos acuerdos de paz,  es la única  posibilidad de conquistar una nueva Colombia justa y en paz.