LEONARD RENTERÍA: “NOS CREEN INFERIORES AL RESTO DEL PAÍS”

Leonard Rentería es pequeño y menudo, pero lleva un gigante adentro. Durante las últimas protestas cívicas de Buenaventura supo gritar más de una verdad incómoda. El puerto se debate en una nueva oleada de violencia alimentada por en el tremendo abandono institucional. Sobre ello conversamos con este joven líder afrocolombiano.

 

 

Escribe / Camilo Alzate – Fotografía / Santiago Ramírez – Portada / Stella Maris

Entran y salen miles de millones por Buenaventura, pero la población continúa en la misma pobreza y marginación a pesar de los paros cívicos que han intentado cambiar las cosas. ¿Qué ocurre?

Lo que ocurre es la configuración del abandono del Estado y la falta de garantías, pero también falta fortalecer la resistencia dentro del territorio. Buenaventura se ha quedado en un momento estático, como que todo lo que se hace empieza bien, pero luego hay una desarticulación de las fuerzas comunitarias y sociales, eso lamentablemente hace que no haya avances. Este territorio le ha permitido a Colombia acceder a la riqueza y los recursos económicos, pero no nos ven como parte fundamental de la nación, no nos ven como pares, siguen creyendo que por ser afrocolombianos somos inferiores al resto de pobladores del país, entonces no hay necesidad de intervenir en Buenaventura. Inventan cualquier cantidad de excusas para decir que el problema radica en quienes poblamos la ciudad y no en quienes gobiernan, terminamos con una ciudad que le genera mucha riqueza al país, pero se revuelca en la pobreza. Eso va a seguir pasando mientras las comunidades no asumamos un rol protagónico, que no implica solamente cerrar la vía o sentarse en una mesa de negociación, sino comprender que somos sujetos de derechos, se necesita movilización constante desde lo social y lo jurídico para exigir que se cumplan los derechos constitucionales. El problema nuestro es que creíamos que construyendo la confianza con el Estado íbamos a resolver, pero hemos caído en el juego de ellos. Los recursos del Fondo para el Desarrollo Integral de Buenaventura terminan administrados por ellos, eso no permite que se resuelva la situación.

Leonard Rentería, líder bonaverense.

Para el Pacífico hay planes desde el gobierno de Belisario Betancur, todos los presidentes prometen inversión que no llega entre un entramado de corrupción, de inoperancia, de racismo… ¿Usted cree que además hay relación con la violencia cíclica?

No voy a decir que la violencia la imparte el Estado, no tengo pruebas; pero el Estado si es responsable porque su función es garantizar el derecho a la vida, la seguridad y la paz, y no lo está garantizando. También hace caso omiso a todos los llamados que hacemos desde el territorio. Y pasa otra cosa, que es lamentable pero real, el Estado estudió nuestra conducta y aprendió que nosotros creíamos que con sentarlos a ellos en la mesa de negociación ya conseguíamos un logro. Entonces vienen y se sientan y traen los ministros, pero lo que nos importa es que el Estado resuelva. Ese ha sido nuestro problema: que nos conformamos con sentarnos con gente del más alto nivel, creyendo que son superiores a nosotros, mientras sigamos así esto no va a tener una solución. “Se sentó el Ministro con los bonaverenses”, y subimos la foto, pero eso no resuelve absolutamente nada, vienen a viaticar, a pasarla bien y a comer bueno en el Pacífico, mientras juegan a dilatar las mesas de negociación. Somos una ficha en ese ajedrez.

 

¿Quiénes son los mayores perjudicados con los bloqueos? Los empresarios, que también son dueños de las cadenas de televisión y prensa

 

Su respuesta a la ya famosa entrevista con los periodistas de Blu Radio fue un reclamo por el racismo: estas comunidades no importan porque son negras. ¿Usted cree que la exclusión en el Pacífico, desde Tumaco hasta el Darién, tiene que ver con que es un territorio de negros y de indígenas?

Por supuesto que tiene que ver con eso, uno puede hacer una revisión de las condiciones de vida en el Pacífico comparadas con el resto del país. Las personas en el interior del país, aun siendo pobres, tienen niveles de vida mejores que no se igualan con los del Pacífico. Este es un territorio rico que requiere que nosotros, los esclavos modernos, sigamos enriqueciéndolos a ellos, a los esclavistas modernos que tienen el poder y el control. Lo que hay que tener claro es que la esclavización no ha terminado. Nuestro peor error ha sido creer que porque caminamos sin grilletes entonces ya somos libres. El sistema era tan inteligente que ponía de capataces de los esclavos a otros negros, eran quienes castigaban a sus hermanos. Cuando uno mira quiénes han pasado por las alcaldías de Buenaventura se encuentra lo mismo: negros que están en el poder y castigan a sus propios hermanos, ahí está todo el condicionamiento que hace el sistema: ‘venga que usted no es igual a ellos, usted es negro, pero es alcalde’, esa posición de privilegio les hace ejecutar acciones del sistema blanco. Cuando la periodista de Blu Radio me habló de perjudicar a cincuenta millones de colombianos con los bloqueos en Buenaventura, hablaba es de los colombianos que gozan del privilegio, de los que tienen capacidad para comprar mercancías, de los empresarios que tienen dinero, no hablaba de los campesinos, de los negros o indígenas. ¿Quiénes son los mayores perjudicados con los bloqueos? Los empresarios, que también son dueños de las cadenas de televisión y prensa, esos son los que se perjudican cuando no pasa su mercancía. Es así de sencillo, lo único que les interesa es que el negro se levante todos los días a trabajar para seguirlos enriqueciendo. ¿Nosotros sí podemos soportar décadas de humillación y de maltrato, pero ellos no pueden aguantar una semana o quince días sin mercancía? ¿Cuándo harán un debate serio sobre la realidad y la vida de los negros y los indígenas que viven en el Pacífico? No lo han hecho, ni lo van a hacer, en estos días se acercan a entrevistarnos porque hay un tema que es tendencia, no porque les interese.

Las Fuerzas Armadas son la única real presencia del Estado en muchos barrios, sobre todo los costeros.

Aquí no hay otras alternativas, primero llegan los armados antes que las instituciones.

 

Todo empezó con esos pandilleros armados de fusiles que andaban en moto por los barrios, ahí salieron ustedes a protestar reclamando presencia institucional. Hay dos Buenaventuras que se entrelazan, una de los muchachos en la guerra y otra de muchachos y muchachas como usted que le apuestan al arte, a la música, al teatro. ¿Cómo lograr que ambas realidades se encuentren y propicien una transformación?

Con oportunidades. Yo estoy aquí porque soy producto de una oportunidad, yo fui un adolescente violento, agresivo, que creía que todo se resolvía a las patadas. Si no me hubieran dado una oportunidad seguramente yo sería uno de esos que andaban con el fusil. O ya estaría muerto. Pero tuve una opción distinta con una organización de Derechos Humanos que me dio la oportunidad de meterme a un grupo de danzas y después integrar un grupo juvenil.

Tan solo una oportunidad, eso es lo que necesitan muchos jóvenes de este puerto colombiano.

Lo que no hizo el Estado…

Claro, lo que no hizo nunca. Si eso no hubiera pasado, hoy yo sería un asesino más, y no lo digo como una posibilidad sino como un hecho, yo sabía hacia donde iba mi futuro. Esos muchachos nunca han tenido una oportunidad, en últimas son victimarios y a la vez son víctimas porque nunca han conocido al Estado, pero no a ese que les regala cincuenta mil pesos en Familias en Acción, sino a uno que brinde planes, programas, proyectos para que los muchachos ocupen su tiempo libre en el deporte, en la cultura, en el arte, que les permita educarse y luego acceder a un empleo. ¿Cómo en una ciudad sin oportunidades los muchachos van a caminar por el sendero en que camino yo con mis compañeros? Eso no va a pasar, los jóvenes toman el camino que les permite resolver su situación. Un arma, quinientos o cuatrocientos mil pesos para resolver sus necesidades, que no lo justifico, pero alguien condicionado por la violencia en un ambiente de miseria y vulnerabilidad ¿qué va a hacer? El Estado luego viene y critica eso, yo digo: ¿cuándo vino a generar propuestas y otras alternativas? Aquí no hay otras alternativas, primero llegan los armados antes que las instituciones. Por eso no hay futuro: porque no hay oportunidades.