Colombia y los países latinoamericanos son tierras fértiles para que se sostengan las estigmatizaciones y señalamientos frente al cannabis, pero generar espacios para la reflexión sobre el uso del cannabis medicinal ayuda a mediar un poco para liberar prejuicios sobre una planta que se puede usar para tramitar dolencias y malestares que ni la medicina occidental ha podido resolver.

Por Maritza Palma Lozano

Una preocupación por la vida y el cuidado son los horizontes hacia los que navega el II Seminario Internacional de Cannabis Medicinal que se desarrollará este 24 y 25 de mayo en Pereira, Risaralda. Un espacio de reflexión sobre el cannabis desde su perspectiva cultural, social, medicinal, espiritual y hasta artística, que contará con ponentes regionales como Juan Felipe Robledo, Investigador de Saberes Ancestrales, y Hugo Tangarife, maestro en artes plásticas y Magister en Cultura y Drogas; nacionales como Catalina Tella, médica y cirujana; e internacionales como Juan Lock Arrunátegui, médico pionero en el uso del cannabis medicinal en el Perú, entre otros.

Jeovany Cardenas, antropólogo y coordinador del Seminario, cuenta detalles de esta propuesta y del cannabis en el contexto colombiano:

¿Cómo  surge la idea de hacer un seminario de Cannabis Medicinal?

La idea del Seminario de Cannabis aparece en el marco de unas reflexiones que estábamos desarrollando con un colectivo de la ciudad de Pereira, durante unas movilizaciones nacionales y globales por la defensa del libre uso del cannabis recreativo y de la libre decisión de qué hacer con el propio cuerpo. Esa reflexión se da, también, en un contexto en el que las políticas prohibicionistas están en auge. Sin embargo, en ese momento (2016) aparece en Colombia la Ley 1787 que posibilita el cultivo, procesamiento y comercialización del cannabis medicinal. Entonces, nosotros vimos en el cannabis medicinal la posibilidad de extender nuestra reflexión hacia otros espacios de la sociedad con el fin de ayudar a desmitificar la planta y los usuarios, ya que con esto existe la posibilidad de que el cannabis deje de ser considerada una planta dañina y empezar a verla como lo que es: una planta medicinal con propiedades enteógenas y psicotrópicas, una planta que se puede usar para tramitar dolencias y malestares que la medicina occidental no ha podido resolver.

Saberes científicos  y tradicionales, ¿por qué deciden involucrar estos dos aspectos en el encuentro?

Involucrar en un mismo espacio el uso científico y el uso tradicional permite mostrar la integralidad del significado de la planta. El cannabis ha sido usado desde hace unos 8.000 años por distintas culturas de la China, la India, Medio Oriente y partes de África, las más antiguas, y en el caso de Latinoamérica desde hace unos 60 años, debido a que la planta no es originaria de este continente; así, en las distintas culturas ha tenido usos ceremoniales y también se ha relacionado con tratamientos médicos. Ya en la antigüedad se usaba para curar ciertas enfermedades. Por eso, nosotros decidimos incluir el cannabis desde sus usos tradicionales, pensando en la medicina tradicional, pero también pensando en otros usos de la planta que son de tipo industrial, producción de alimentos y otros que no son estrictamente medicinales.

Tras la legalización del cannabis para uso medicinal en Colombia, ¿cuáles  son las dificultades de su aplicabilidad en la realidad del país?

No soy experto en esta parte, pero logro identificar una limitación generada por el conjunto de trámites y procesos que existen para otorgar las licencias para cultivo, procesamiento y comercialización, y para que los médicos se certifiquen en su uso. Entonces hay un segmento de la población que está quedando al margen de la cadena productiva porque básicamente es más difícil para los pequeños y medianos empresarios integrarse al mercado, cosa que no afecta a las multinacionales y grandes empresarios que están comprando predios y desarrollando proyectos a gran escala; para ellos resulta más fácil tramitar licencias.

En ciertos sectores de la  sociedad hay estigmas frente al  uso del cannabis, ¿a qué creen que se deben y de qué manera el seminario ayuda a trascender tales estigmas?

Siento que Colombia y los países Latinoamericanos son tierras fértiles para que se sostengan las estigmatizaciones y señalamientos hacia la planta y los usuarios de ella porque se trata de territorios con una historia atravesada por el control, la dominación y el racismo. Entonces los señalamientos a la planta están cargados de unas vinculaciones que se han hecho, especialmente desde EEUU, entre la planta y lo latino (estigmatizados de antemano como delincuentes para Norteamérica) con el fin de construir una idea del cannabis como algo malo, cosa que se ha reforzado posteriormente con las políticas prohibicionistas. En ese escenario el discurso del cannabis medicinal ayuda a mediar un poco para liberar prejuicios, pero el estigma existe en casi todos los sectores de la sociedad y seguirá existiendo pese a las pequeñas liberaciones que se han ido dando.

¿A  qué tipo de personas está dirigido este encuentro, de qué manera les resulta útil?

En esta versión hemos abierto la reflexión sobre los saberes construidos social y culturalmente que tratarán de abordarse desde un lenguaje sencillo, entonces esta versión del Seminario está dirigida a todos los públicos. Pero también es cierto que en esta ocasión hemos hecho una invitación extensa a la población en condición de discapacidad, porque vemos que el seminario les puede aportar conocimientos claves para que empiecen tratamientos funcionales para sus dolencias.

¿Qué aportes se lograron socializar en el primer seminario?

Hablar del cannabis medicinal, de su uso recreativo y de la decisión sobre el cuerpo ya es un trabajo significativo para comprender el cannabis más allá del estigma que tiene de ser una ‘planta mala’. El aporte siempre consiste en contribuir a una discusión de carácter nacional, porque se involucran ponentes de todo el país, y eso impacta a unos círculos pequeños, sumamente pequeños, pero significativos que abren la posibilidad de dinamizar el diálogo sobre la planta y sus distintos usos.

Conoce más información del Seminario Internacional dando clic aquí