El evangelio neoliberal y los profetas de la innovación bajo el templo de la UTP […] En realidad la UTP entraba hoy a las grandes ligas del credo neoliberal.

 

Por Sebastián Palma*

Esta mañana cuando llegué a la Universidad escuché a lo lejos una perorata en un español machacado. Pensé por un momento que era un distinguido representante del Foro de Sao Paulo argumentando por qué deberíamos salir a protestar este 21N. No fue así. Cuando más me acerqué al lugar de donde provenía la perorata, le pregunté a un estudiante de qué se trataba. Me contestó:

-Profe, es el Héroes Fest…! (en un inglés del ILEX).

Quedé más confundido porque de inmediato recordé al mortífero frente paramilitar Héroes y Mártires de Guática, amamantado por las élites de Risaralda, tres lustros atrás. ¿Héroes de qué?, le repliqué.

-De Fest, replicó el muchacho.

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Cuando me acerqué a lo que, a todas luces, parecía la entrada a un circo, los mismos que de vez cuando nos hacen recordar nuestra infancia, se me impidió el paso.

– ¿Está registrado? –me preguntó un joven con cara de guarda de seguridad (los rostros se parecen cada vez más al que nos vigila).

Le digo que no. Que me dejara pasar. ¿Que de cuándo acá la Universidad se había convertido en un club privado o un centro comercial? ¿Que cuál era el miedo? En realidad, tenía ganas de orinar. Esa era mi Misión. Buscaba el baño del Galpón.

No pude pasar. Tampoco me sometí al trámite. Busqué un orinal sin barreras. Llegué al baño del Roa y mientras meaba me puse a pensar en muchas cosas:

“En realidad la UTP entraba hoy a las grandes ligas del credo neoliberal. ¿Colocarían la primera piedra de la receta del emprendimiento como tabla de salvación de miles de jóvenes sin futuro? ¿No serían acaso estos mentores del modelo unos pobres embaucadores de unas generaciones al borde de suicidio? ¿La Universidad, en consecuencia, no sería más que un pobre templo para reproducir el evangelio de la autoesclavitud, como la denomina el profesor Boaventura de Sousa Santos? ¿O el emprendimiento como sinónimo del glamur de la precariedad?

Terminé de orinar. Me lavé las manos y a los lejos el gringo seguía en su letanía entusiasmando a los pocos seguidores que prestaron sus oídos para “capar” clases, tal vez, bajo un sol que por fin dejaba ver sus rayos. En el camino me topé con un profe.

– ¿Te diste cuenta que están allanando casas de estudiantes en varias ciudades? – me preguntó.

Recordé entonces el Estatuto de Seguridad de Turbay, y las imágenes que hemos visto en las redes sociales de ciudades militarizadas antes del paro nacional del jueves 21 de noviembre.

Pensé por momentos: ahora que aquí hablarán dos días de innovación en la que la UTP (o no sé quién invirtió dos mil millones de pesos), el Estado sigue apelando a los mismos y viejos mecanismos represivos, salvo que las innovaciones se llaman ahora “falsos positivos judiciales”. Los mismos que tienen presos a dos estudiantes de la Universidad, mientras que otras 98 órdenes de allanamiento y captura se calientan en un horno micro-ondas, una de las innovaciones en la que se calcinan mis sueños de vivir en paz y con el estómago lleno.

*Atte: Profesor Indignado