MEDIUMNIDAD: UN DON MÁS ALLÁ DE LO QUE PERCIBIMOS

Para las terapias utiliza una libreta mediana y de color oscuro donde anota con detalle lo que hizo durante la sesión, es decir, el procedimiento…

 

Por / María Camila Acevedo Narváez

“Ningún espíritu humano, ni siquiera los más evolucionados, poseen una voluntad tan férrea que solo con el uso de esta puedan hacerse visibles en el plano terrestre; por eso siempre tiene que utilizar uno o varios intermediarios (médiums)…”.

Peregrinidad hacia la luz, escrito por Michael Agerskov y publicado en 1920, es el libro que ha ayudado a Deicy Ariza Villamizar, médium desde hace seis años, a resolver algunas preguntas existencialistas y conocer la estadía de los espíritus humanos en la esfera astral, pues relata los mensajes y el conocimiento de una médium danesa que logró contactarse con muchos espíritus del Más Allá.

Según Allan Kardec, considerado el gurú del espiritismo y autor de El libro de los espíritus, publicado en 1857, un médium es un intermediario entre los espíritus y el hombre, que puede llamarlos o incluso estos pueden acudir sin ser llamados.

A lo largo de la historia varias mujeres ganaron reconocimiento al anticipar la muerte de famosos, canalizaron espíritus de escritores famosos e incluso ayudaron a resolver casos policiales, entre ellas encontramos a Lorraine Warren, médium e investigadora paranormal nacida en Estados Unidos, que alcanzó la fama cuando uno de sus casos fue llevado al cine, específicamente la película El conjuro, estrenada en 2013.

Deicy, santandereana de 52 años, es una de las médiums radicadas en Medellín. Viajó a Chile en 2014 en búsqueda de sanación espiritual en una escuela de meditación zen, pues desde hace años tenía depresión y la ayuda de sacerdotes e incluso brujos no la consolaba. Allí algunos conocidos le decían que tenía el don de la sanación, pero ella no entendía. Hasta que de regreso a Colombia, y a falta de empleo, realizó masajes terapéuticos.

“Comencé a dar mensajes de seres desencarnados, entonces entraba en trance, daba los mensajes y los pacientes míos se quedaban sorprendidos y yo pensaba: ¿qué me está pasando?”, puntualiza.

A partir de esa experiencia y otras cuantas posteriores, en las que los espíritus tomaban su cuerpo para comunicarse con familiares y conocidos, Deicy creyó estar loca o endemoniada, pero al recurrir a una amiga conocida que canalizó el espíritu de un maestro espiritual, supo que era médium y que podía sanar con sus manos.

 

Nueva vida

Teniendo conocimiento de su capacidad, se asesoró para cuidar su cuerpo y su mente, pues los espíritus se apoderaban de ella sin permiso, lo que le causaba gran desgaste físico y emocional; además, incluso hoy día “así no entren en mí, ahora salgo y absorbo todo y se me pegan mucho y más porque nosotros somos como cuando prendemos una velita  y ellos están en la oscuridad y nos ven así como una velita”, dice Ariza.

Afirma que no puede ver a los espíritus ni sentirlos: “no tengo ese don porque es que una cosa es ser vidente y otra es médium. El último puede canalizar a los espíritus, el vidente o clarividente es el que los puede ver y ver cosas que puedan pasar, predecir el futuro, adivinar cosas”, dice con voz jovial mientras mueve las manos.

La canalización, explicada por María Camila Pérez en la tesis Ángeles y maestros ascendidos, la Nueva Era en Medellín de 2015, es “un proceso de conexión con la divinidad, ya sea con un ser externo o con el Ser Superior presente en cada corazón, es decir, un ser conecta con una energía para transmitir un mensaje”. En el caso de Deicy es el método que usa para conectar con los espíritus a través de su cuerpo y que estos manifiesten sus ideas y sentimientos.

Para adquirir videncia utiliza el péndulo, un instrumento que le permite saber si en el lugar hay presencia de espíritus, si los chakras de la persona están bloqueados e incluso si está poseída.

“Cuando detecto que una persona está poseída por brujería, en ese momento sí tengo videncia porque empiezo a visualizar la persona que hizo la brujería, y me llega por qué lo hizo, todo me llega” y al tener conocimiento habla con el poseso y le ofrece la terapia que mejor se adapta a su situación. “Yo le digo mira a ti te hizo brujería un tío, un primo… porque tuvieron un conflicto, necesitas un exorcismo y una limpieza”, cuenta.

Como cada caso es diferente, Deicy ofrece una variedad de servicios entre los que se encuentran la terapia de sanación, la limpieza del aura para eliminar las energías negativas, el reiki, en el que a través de las manos se transmite energía y la terapia holística para equilibrar los chakras. Aunque también “trabajo con las cartas de ángeles y maestros ascendidos, que fueron creadas por personas que se comunican con dichos seres y transmiten sus mensajes, las cartas de vidas pasadas, eso va incluido en la terapia” porque brindan consejos que le permiten a la persona mejorar sentimental y mentalmente.

Y aunque la mayoría de sus pacientes experimentan una sanación, recuerda con tristeza el caso de un hombre que tenía ELA, una enfermedad  que degenera progresivamente las neuronas y la médula espinal: “yo le dije es una cubana, le hizo santería… y las piernitas, ya estaba así de flaquito y en silla de ruedas y hablaba a través del celular”. Al final estaba tan grave el hombre que murió un mes después y la médium no pudo hacer nada por él.

El servicio que más le piden sus clientes es saber si están poseídos por algún ente o demonio, porque “hay mucha gente que dice, a mí me está yendo muy mal, estoy bloqueado, siento que mi trabajo no fluye, siento que en el amor no fluyo, no me dura pareja…”, afirma Deicy Ariza, y que en menor medida le piden limpiezas energéticas.

En muchas ocasiones afirma que esos bloqueos energéticos son impuestos por el mismo paciente, porque no ha sanado problemas o traumas de su infancia y le impiden avanzar, como, por ejemplo, “me ha tocado personas enfermas de cáncer, que tienen una culpa que no se ha sanado, no se ha perdonado y eso lleva a enfermar de cáncer” y puntualiza que todas las enfermedades tienen que ver con emociones no sanadas.

En la época victoria las sesiones de espiritismo, con ayuda de médiums, se volvió una práctica frecuente. Fotografía / Cortesía

Proceso

Para ayudar a la persona a sanar, ella revisa con el péndulo cuáles de los siete chakras están bloqueados, ya que cada uno está conectado a las emociones, luego hace reiki, es decir, la imposición de las manos comenzando por el séptimo chakra ubicado en la cabeza y bajando hasta el primero en el vientre. Así, conecta con el paciente y puede saber cuáles tienen bloqueo y qué aspectos de su vida debe sanar porque “primero viene el bloqueo energético y luego la enfermedad.” afirma. Finaliza la terapia leyéndole las cartas de maestros y ángeles, porque “son consejos de vida para que la persona pueda trabajar ciertos aspectos y por ende pueda sanar”, dice Deicy.

En cuanto al precio de sus terapias y servicios dice ser bastante justa, pues el precio de una sesión individual es de $50.000 pesos y si va a realizar canalización y limpieza en algún lugar cobra $150.000 pesos, teniendo en cuenta que en el mercado espiritual actual una cita puede costar más de $300.000, también indica que “al principio traté de lo que la gente me pudiera dar y a veces no cobraba, pero yo tengo gastos, tengo que vivir de algo porque yo me dediqué a la mediumnidad y gasto material haciendo las terapias y es mi energía, es el desgaste mío”.

Además, recuerda que tuvo “un paciente que fue a donde un reconocido mentalista que tuvo programa en la TV regional y le cobró $5 millones de pesos a él y a la hermana y cuando se acostó en mi camilla, comenzó a saltar con camilla incluida”. Este hombre recurrió a ella porque estaba poseído por un demonio y Deicy dice haberlo ayudado a liberarse de él a través de la canalización. Además, los demonios se manifiestan con forma de animales de gran tamaño, algunos parecen cabras o lagartos, cuyos ojos son rojos y hasta pueden tener cachos. Según la médium son “groseros, altaneros, vulgares, se niegan a irse, han expresado que están con los humanos débiles”.

Explica que hay varias razones por las que un demonio puede poseer a una persona, siendo las principales la brujería, en la que se le pide al demonio tomar ese cuerpo y cuando son invocados, haciendo que se abran portales y puedan realizar malas acciones, pero también “si hay mucho pecado, cuando las personas son débiles en su parte espiritual, no tienen una espiritualidad formada, y están en el mundo del trago, se emborrachan, consumen droga y fornican”, expresa la médium.

Atiende a sus clientes de lunes a sábado en horas de la tarde, agenda solo dos citas por día para poderse dedicar plenamente al paciente y no le gusta controlar el tiempo de los encuentros porque “cuando estoy haciendo una sanación, hay muchas cosas de su pasado, entonces la persona llora, expresa rabia, temor” y aparta los domingos para descansar. Atrae su clientela principalmente por referidos, es decir, sus clientes le comentan a amigos y conocidos acerca de ella y sus servicios y porque tiene páginas en Facebook e Instagram donde publica información relacionada con sus servicios y curiosidades sobre su don.

Aunque su labor como médium es un trabajo del día a día, en el que a veces recibe buenos ingresos y a veces no, menciona que actualmente su agenda se encuentra llena de citas, “y me llaman y yo digo, ¿de dónde se despertó tanto trabajo?”, dice, ya que durante la cuarentena se vio afectada por las restricciones.

Para las terapias utiliza una libreta mediana y de color oscuro donde anota con detalle lo que hizo durante la sesión, es decir, el procedimiento, cómo se sintió física y mentalmente, si tuvo mareos, dolores, náuseas, porque le gusta revisar con frecuencia sus notas, sobre todo en los casos en los que tuvo que realizar exorcismos.

El procedimiento para liberar a la persona poseída comienza con pasar cerca al cuerpo de la persona salvia e incienso, Deicy le da un vaso de agua con sal para beber, un algodón con alcohol para limpiarse el cuerpo y un huevo que la persona debe pasarse por todo el cuerpo mientras ella reza una oración. Al hacer lo último, el interior del huevo se coce y al abrirlo encuentra telarañas blancas.

Después el paciente se acuesta en la camilla usando un antifaz con piedras amatistas mientras escucha una meditación guiada, entonces la médium usa el péndulo para verificar la presencia del demonio, le avisa a la persona que va a canalizarlo, le toma las manos un momento, luego extiende ella los brazos “porque así es como yo abro mi canal para que ellos puedan entrar y salir y empiezo a decir un Padre Nuestro”. En el instante que el demonio entra en ella reza otra oración: “entonces esa oración me sirve muchísimo y con ella se abre el portal y ellos cruzan, ahí mismo me sueltan”, finaliza.

Deicy no le teme a la muerte, comprende que es un proceso natural y lee muchos libros de otros médiums sobre el mundo espiritual, por el que siente mucho respeto, afirma que durante las sesiones ha podido conocer acerca del Más Allá porque “cuando estoy en trance los veo claritos, en un lugar muy despejado y dicen que están en el paraíso, en un lugar de mucha paz. Que están tranquilos, que los dejen descansar, que no los busquen más… pero el espíritu que no ha trascendido dice que está en un lugar de tinieblas, oscuro y donde no habla con nadie”.

Así que, para ella, una vida después de la muerte es una idea lógica.