Por causa de la expansión del coronavirus los ciudadanos debieron cambiar muchas de sus dinámicas de vida, como la manera de interactuar entre ellos y con el entorno, la forma de estudiar, y la forma de hacer mercado…

 

Por: Brandon Stefan Martínez González

Según la definición del diccionario, mercar es la actividad de comprar un producto a cambio de pagar la cantidad de dinero que el vendedor le haya asignado. En Colombia, el término es utilizado popularmente para referirse a la acción de ir a un supermercado, a una plaza de mercado, o a una tienda de barrio, con el objetivo de comprar los productos necesarios para un mes en un hogar, que permitan suplir necesidades básicas como hacer de comer y limpiar la casa.

Por lo general es una actividad familiar que se hace los domingos, o los días de quincena, en la que participan varias personas del núcleo familiar. Sin embargo, como consecuencia de la situación de salud pública que vive el mundo por cuenta de la expansión del Covid-19, que ha obligado a que varios comportamientos de la cotidianidad cambien, hacer mercado se ha convertido en las últimas semanas en una diligencia individual y frustrante.

Esa decisión fue el detonante que condujo a que en la semana que inició el 16 de marzo se desatara una compulsiva necesidad de abastecimiento. Fotografía / El Heraldo

La primera semana: compradores compulsivos

El primer caso de coronavirus en Colombia se detectó el pasado seis de marzo, y la cantidad de casos fue creciendo de manera significativa con el paso de los días, lo cual llevó a que una semana después el gobierno nacional diera la indicación de que los centros educativos cerraran sus instalaciones y pasaran a ver clases de manera virtual, como medida para prevenir el aumento de personas infectadas de coronavirus en Colombia.

Esa decisión fue el detonante que condujo a que en la semana que inició el 16 de marzo se desatara una compulsiva necesidad de abastecimiento por parte de algunos colombianos que salieron a los supermercados para llevar grandes cantidades de productos como leche, huevos, arroz, productos de aseo como jabones líquidos para el lavado de manos, cloro, alcohol y papel higiénico, “en mi casa compramos muchos productos porque nos abastecimos lo suficiente para tratar de salir lo menos posible”, comentó Adriana López.

Como consecuencia del acaparamiento de esos productos, algunos establecimientos proveedores de mercado quedaron con las estanterías desocupadas y no pudieron ofertar la cantidad necesaria de productos que ameritaba el número de compradores. Esa situación generó incomodidad en las personas, que comenzaron a quejarse porque llegaban al supermercado y no encontraban productos como los ya nombrados.

En vista de esa situación, se generó un cambio significativo en la cultura de hacer mercado, por lo menos para la clase media colombiana, la cual fue que los supermercados limitaron la cantidad de productos que podía llevar una persona y que generó sorpresa en compradores como Wilmar Martínez, que solo pudo comprar 10 libras de arroz en una tienda en la que por lo general compraba 25.

La naturaleza de la situación llevó a que los precios de algunos productos aumentaran. Fotografía / Cortesía

“Otro cambio en la dinámica de hacer mercado fue encontrarse con personas haciendo fila afuera para ingresar a comprar a los supermercados, ya que por lo general uno ingresaba de manera libre, y las filas se hacían adentro, cuando la gente iba a pagar los mercados, pero ahora todo es diferente”, agregó Martínez.

La naturaleza de la situación llevó a que los precios de algunos productos aumentaran, ya que era menor la cantidad de artículos, y mayor el número de personas que salían a los supermercados a comprar. Ese fue el panorama que se vivió en la primera semana en la que la manera de hacer mercado sufrió cambios sustanciales como consecuencia de la llegada del coronavirus a Colombia.

 

Segunda semana: el anuncio de la cuarentena

El viernes 20 de marzo, cuando las principales ciudades del país estaban haciendo un simulacro de cuarentena, el presidente Iván Duque anunció que –desde las cero horas del miércoles 25 de marzo, hasta el 13 de abril– el país entraba en cuarentena obligatoria. En ese anuncio estipuló que uno de los casos en los que se podía salir era para hacer mercado, pero que sólo lo podía hacer una persona por núcleo familiar.

Sabido esto, comenzó a ser tema de discusión: ¿Quién sería la persona encargada por familia para salir a mercar? En algunos casos la conclusión fue que los más jóvenes de la casa, en otros que uno de los papás, ya que son los que saben manejar el dinero y cuáles son los productos que faltan.

“Antes de entrar a la tienda, le aplican a uno gel antibacterial en las manos, sin importar si uno tiene guantes o no”. Fotografía / AS Colombia

El lunes 23 de marzo, día festivo en Colombia, el panorama en los supermercados era un poco más tranquilo, diferente a la compulsividad de la semana anterior. No había filas largas en supermercados como Tiendas D1, pero si había una notoria escasez de productos de aseo como cloro, jabones líquidos para el lavado de manos y servilletas. “Ya uno no compra lo que necesita, sino lo que hay”, comentó en tono jocoso Juan Pérez*.

Con la entrada en vigencia de la cuarentena, se empezó a implementar medidas en las ciudades para controlar la salida de las personas con iniciativas como el “pico y cédula”, la cual determina, de acuerdo con el último número de la cédula de una persona, qué día puede salir a comprar los productos que necesita.

El jueves 26 de marzo, cuando el periodista que escribió este texto pudo salir a comprar, encontró una situación particular en una Tienda D1. Un poco pasado el mediodía había más de 20 personas haciendo fila para ingresar al supermercado, pero no lo habían logrado porque estaba cerrado. Algunos compradores llevaban más de 20 minutos esperando, y comenzaron a impacientarse y quejarse entre ellos porque no abrían la tienda.

“Yo pasé más o menos a las 11:30 y la tienda estaba abierta y no había fila, y como vi que eso estaba así, pensé que mejor iba primero a comprar la verdura y la carne, y después venía aquí para llevar lo que necesito”, comentó una joven en la fila, que agregó que los productos vegetales estaban más caros que en semanas anteriores.

Algunos decían que era raro lo que estaba pasando porque habían ido a la misma tienda en días anteriores y siempre había estado abierta. Como consecuencia del desespero, algunas personas abandonaron la fila argumentando que mejor se iban para otra tienda. Por su parte, los compradores que se quedaron pidieron a las personas en la fila que se distanciaran un metro, para evitar que si pasaba la policía los mandaran a todos para la casa y se quedaran sin comprar.

Cuando empezó a salir el primer grupo de siete, algunas señoras de la fila indagaron sobre si había alcohol. Fotografía / Cortesía.

Aproximadamente media hora después abrieron la tienda. Entraron grupos de a siete personas. Los compradores que estaban afuera miraban con desespero a los que estaban adentro y comentaban entre ellos su inconformidad por la demora en salir de los otros. Cuando empezó a salir el primer grupo de siete, algunas señoras de la fila indagaron sobre si había alcohol, y como la respuesta fue negativa, se fueron.

“Antes de entrar a la tienda, le aplican a uno gel antibacterial en las manos, sin importar si uno tiene guantes o no. Eso es algo extraño, que cambia las dinámicas de uno para entrar a hacer mercado porque antes eso no pasaba”, comentó Nelly González. Adentro de la tienda las personas llamaban a sus familiares por celular, para comentar qué productos había y preguntar cuáles hacían falta en la casa, lo cual es otro cambio en la manera de hacer mercado en tiempo de coronavirus.

Por causa de la expansión del coronavirus los ciudadanos debieron cambiar muchas de sus dinámicas de vida, como la manera de interactuar entre ellos y con el entorno, la forma de estudiar, y la forma de hacer mercado, que en dos semanas ha tenido cambios significativos, y pasó de ser una actividad familiar, a ser una actividad individual, estresante y frustrante, en muchos casos.

*El nombre fue cambiado por petición de la fuente.