“Eso es una disciplina, y a ellos les gusta”, fueron las palabras de un padre hablando sobre su hijo en la plazoleta ciudad Victoria, a las 4: 15 de la tarde,  en respuesta a la sorpresa del niño al ver un grupo de jóvenes realizando actividades físicas previas a lo que hoy conocemos como parkour.

Parkour

 

Por: Jhonwi Hurtado

Fotografías: Diego Valencia Gómez

Si alguien le dice que en el parkour se hacen amigos, le está mintiendo, en el parkour se hacen hermanos, dice Kevin Smith Álvarez, “Lizard”, integrante de ADD Pereira. Lleva siete años dedicando gran parte de su vida al parkour. “Para  mí  es una forma de vida, de ver el mundo, se aprenden muchos valores. Entre ellos el valor de la hermandad”. Hasta hace unos años, los transeúntes y la policía los veían entrenando y los tildaban de vagos, e incluso de delincuentes, hoy en día, el mismo grupo se ha encargado de culturizar a las personas, y han recibido apoyo y aceptación.

ADD Pereira entrena cada sábado después de las 3 de la tarde, entre semana los que pueden organizan su horario y tratan de asistir todos los días o cada dos días. Siempre inician con un calentamiento, pasan  a practicar los saltos, saltos que para otra persona  que no realice parkour seguramente sería la antesala a una fractura  o un golpe fuerte.Image-4

Hoy, al entrenamiento han llegado 14 integrantes, entre ellos una mujer (Yuliana) y un niño (El peque) sin importar género o edad, el esfuerzo físico  es igual para todos. La solidaridad prima en el entrenamiento.

Andrés es uno de los integrantes más representativos, es quien dirige el entrenamiento y será el representante de ADD Pereira en Bogotá. Allí se realizará el primer evento de certificación mundial en parkour hecho en Colombia. “Nákoya To”, en el cual Parkour Generation recibirá certificados que los avalarán correctamente para poder enseñar, tener su propia escuela,  tener patrocinadores legales e ingresar a la liga de gimnasia de forma gratuita, pues hasta ahora deben pagar  $4.000 por hora.

Es acá donde  la solidaridad impera, para poder aspirar a dicha certificación se necesitaba pagar el cupo en el evento, más transporte y viáticos. Andrés pagó la inscripción, el grupo costeará transporte y estadía. Tal vez ha llegado la hora de ver el deporte desde otras perspectivas, apoyando estas alternativas como parte de la Ciudad.

Camilo es el menor del equipo.

Camilo es el menor del equipo.

El sol de la tarde se hace más fuerte, anuncio de una lluvia que se avecina. Así es Pereira, pero los chicos siguen con su práctica.

Camilo Arroyave, “El Peque”, es el menor del grupo. Tiene 13 años, desde los 12  ha vivido junto al parkour.  Diferente de otros jóvenes, que  a su edad optarían por el fútbol o un video juego. Camilo, con el apoyo de su familia y amigos, quiere seguir saltando cada vez más alto: “Una vez me fracturé la clavícula, pero mi familia me ha apoyado, y yo quiero seguir entrenando. Yo definiría este deporte como extremo.”   

“Ser fuerte para ser útil”, con esta frase se alimenta de deseos cada practicante de parkour,  los obstáculos se dejan atrás, los miedos pasan a ser el trampolín que impulsa sus pies y amortigua las caídas. El entrenamiento fuerte es basado en el método natural de George Hebert, o Hebertismo, que consiste en una forma de entrenamiento deportivo metódico y completo en la naturaleza, pues ser fuerte era sinónimo de ser útil (ver método hebertiano). Tras estos lemas, quien decide ser parte de este deporte, necesita de humildad y solidaridad. Sin ser explícitamente un trabajo en equipo como el fútbol o el basquetbol, todos sus integrantes promulgan la hermandad como símbolo de sus acciones.

No solo practican hombres

Yuliana es una de las mujeres que practica con ADD Pereira. Se  entrena  de la  misma manera que el resto del equipo, realiza saltos, se ejercita fuertemente. Una muestra más  de la inclusión de dicho deporte.  “Más que un deporte, es una disciplina,  lo que más me motiva a seguir es que si me caigo tengo que tener la fortaleza de levantarme de nuevo, yo tengo mi lado femenino, mi parte tierna. Pero son momentos diferentes, cuando entreno lo doy todo”.

Aunque la Alcaldía de Pereira no los ha apoyado económicamente, ni las entidades respectivas que manejan los presupuestos deportivos en la ciudad se han pronunciado en pro de apoyarlos, ellos siguen día a día entrenando, sábado a  sábado. Si por casualidad llueve, ellos saltan ese obstáculo como un muro más.

Yuliana ejercitándose junto a todo el equipo antes del entrenamiento.