Alejandro Velásquez León se mueve en el silencio. Sus gestos y decires no suman a la retórica explosiva, a veces fatua, del prototipo intelectual nuestro. Lo suyo es dibujar emociones, ideas, entre los paréntesis de la mudez. Fijar el mundo en una palabra adornada no es lo suyo.

 

Alejandro Velásquez León

Alejandro Velásquez León

Por: Antonio Molina

Es algo paradójico, pero Risaralda tiene un poeta de peso, con una obra inicial tallada en la labor acuciosa y sin aspavientos de un joven santarrosano que enseña en la actualidad en un colegio de Santuario. Nacido en 1985, Alejandro ocupó este año el segundo lugar en el VI Premio Nacional de Poesía Obra Inédita, el mismo que en tuvo ganador al veterano narrador manizaleño Octavio Escobar Giraldo, en una decisión que causó algún desconcierto.

Aunque Alejandro en el pasado ha tenido reconocimientos en crónica, cuento y poesía, lo suyo es la poesía y lo demuestra con su primer libro: Orilla (ver Finalista Premio Nacional de Poesía). Estos algunos de los comentarios de este licenciado en Español y Literatura egresado de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP).

“Estaba en el proceso y leí un libro de filosofía del lenguaje de Danilo Cruz Vélez que se llama El misterio del lenguaje, lo leí con un artículo de Aurelio Arturo. Me remití al libro y me pasó algo particular con Aurelio Arturo: es que me daban ganas de escribir cada vez que lo leía”.

Esta experiencia mezcla esa impresión inicial con sus múltiples lecturas de otros autores, como Paul Valéry, de quien retoma aquella percepción de que el verdadero poeta es el que inspira. Arturo lo logró y ese primer encuentro de choque lo llevó a plantearlo como el protagonista de su monografía de trabajo de grado en la universidad. “En últimas, a uno lo influencia todo lo que le gusta, ahí tiene que estar Aurelio Arturo también”.

 

  • En su poesía hay una evidente reminiscencia de la naturaleza, ella aparece mucho:el paisaje, la bruma, los árboles… ¿De qué viene esa reminiscencia, de Aurelio Arturo, o es algo germinal suyo?

También es algo como la afinidad con Aurelio Arturo porque también me ha gustado el paisaje, me agrada mucho el campo, entonces en ese sentido Aurelio Arturo se siente como al caso, e incluso a tratar de hacer poemas de lo que veo como formaciones detalladas de un pájaro o alguna cosa, como observaciones también, obviamente cada uno de los poemas tiene parte como de un experiencia, parte de un detalle, de una idea alrededor de la naturaleza. No me surge tanto escribir sobre la ciudad, igual el día que me surja lo escribiré. En esa búsqueda de escritor he encontrado una afinidad con la naturaleza y hacía allá escribo.

 

  • ¿Usted qué opina de la naturaleza entendida como el ideal romántico del retorno, como un volver al inicio?

Tendría algo que ver, porque en últimas la naturaleza es de donde venimos, acercarse un poco más a ella es regresar al proceso eje, a los orígenes, hasta el punto de inicio. Un acercamiento al campo tiene que ser como místico o algo así.

 

  • ¿En sus poemas, además de la influencia de Aurelio Arturo, qué otras influencias pueden haberse dado, al fin de cuentas somos muchas influencias?

Igual yo creo que a uno lo influencia todo lo que le guste, pero García Lorca es alguien para tener en cuenta. Me gusta mucho Poeta en Nueva York, me agradó como mirar las pequeñas cosas y de ahí partir para sacar poemas, como observaciones sobre la sombra. Seguramente muchos más autores hay.

 

  • Hablemos un poco más de su poesía, en los versos que he leído me llama la atención su extensión. ¿La brevedad a qué se debe?

La brevedad se debe… pueden haber dos razones: uno es que a pesar de que soy una persona muy calmada siempre estoy haciendo muchas cosas, lo que me lleva a tener todo el tiempo copado. Tengo trabajo, tengo hijos, muchas veces las ideas de los poemas las tiene usted en la cabeza, muchas veces surgen en momentos en los que usted no puede escribir, no tiene la capacidad, como que uno trata de memorizar lo que va formando, y de pronto es que me falta más memoria para escribirlos más largos; y otras veces el poema empieza siendo muy largo, y empieza uno a cortar, a tratar de quitar para que la idea sea la más exacta, para que comunique exactamente lo que uno quiere, como para que cambien las arandelas, uno le va recortando lo que considere y quedan poemas breves, siempre termina siendo así.

 

  • ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Cómo nacen y cómo van creciendo esos poemas?

No hay un orden, como que yo diga que me levanto todos los días y escribo una parte. Algunos nacen de un proceso de estar como rumiando las palabras, de irlas trabajando de a poquitos, otros simplemente van naciendo muy espontáneos y me gusta, entonces uno escribe un poema y de una, y es muy agradable vivirlo así: cuando se hace un trabajo con un poema y se trabaja y se trabaja mucho tiempo y uno logra comunicar algo de la idea que usted tenia. No es que yo me siente y siga unos pasos, no. Trato de que sea muy espontáneo para que el poema sea fluido, y eso influye como en ese momento y que el poema logre fluidez, que logre un ritmo, influye el hecho de que uno también lo deje ser. Y se retoma y se relee.

 

  • ¿Cuánto tiempo puede tomarle desde la idea de un poema, hasta que dice bueno, el poema ya está totalmente acabado?

Cada poema tiene su propio proceso. Hay poemas que veo la imagen y simplemente lo copio, eso es automático, el de La golondrina fue prácticamente así. Yo estaba en un tercer piso, y veo una golondrina volando al frente, y la veo como una mancha oscura que se esparce en el fondo del cielo. Lo que hago simplemente es describir lo que estoy viendo. Hay poemas como Lumbre que está en el libro y viene de una imagen que yo tenía desde niño, que me hablaban de lumbre y nunca me hacía la imagen mental de qué era esa palabra, hasta que un día me dio por buscarla en el diccionario y dice: luz que emana un cuerpo en combustión; y de ahí desarrollé un poema larguísimo de unas cinco páginas, y a eso se le fue quitando y quitando, y corrigiendo y corrigiendo, fue un proceso por ahí de seis meses, hasta quedar el poema como tal. Entonces cada poema tiene como un ritmo diferente de creación y uno como poeta debería dejar que ese ritmo se dé, no forzarlo.

 

Literariedades

  • alejandro2¿Usted trabaja en otros géneros como el cuento?

Alguna vez en la universidad trabajé crónica, de hecho gané un interuniversitario de crónica que convocó Comfamiliar en el 2008, el ensayo también, pero me he centrado, desde que salí de la universidad, en la poesía. Igual me gusta la guitarra, me gusta pintar, que son como los otros usos artísticos que tengo ahí no como algo profesional a lo que me quiera dedicar pero si como algo que me gusta hacer.

 

  • Hay una escena local muy reducida, es verdad, de la literatura, hay unos jóvenes escritores que han ganado premios, han tenido reconocimientos, de esa escena local ¿qué puntos de referencia tiene usted? En cuanto a nombres, obras…

Tengo algunos cuantos, no soy muy social, soy más bien como introvertido. Sí conozco personas, obviamente, conozco a Diego  Alexander Vélez, conozco a Giovanny Gómez, a Alan, pero no soy muy afín a estar en grupos, no lo veo como… (duda).

 

  • ¿Por qué?

Hace parte de mi forma de ser, me voy hacia otras cosas en el proceso de escritura misma es más personal, siempre parte como de experiencias personales. No tengo nada en contra de asociarse para talleres, para tertulias, pero no lo he hecho. En algún momento, cuando estaba en el transcurso de la universidad, estuve en un taller literario que se llamaba “Toma la palabra”, hacían incluso encuentros a nivel nacional en Medellín, pero no fue mucho lo que estuve.

 

  • Usted viene de una facultad de la que han salido varios escritores. ¿Esa ha sido una coincidencia o ha sido algo particular en sentido de la producción?

Creo que las personas que entramos a Literatura (la licenciatura) es porque no gusta mucho la literatura. Español y Literatura es la opción que ofrece la ciudad, entonces muchos de los que llegamos allá tenemos ese gusto y bueno la mayoría llegamos con esa idea de escribir. Es lo que proporciona el medio, el contexto, la universidad, pero es algo que nosotros creamos, no es que uno se matricule en una facultad, en una escuela de literatura, algo debe traer usted de antes, un gusto propio por la literatura.

 

  • ¿Qué cree que cause que haya desconocimiento de la producción local? Por ejemplo, su premio ningún medio lo divulgó y yo me enteré por un tercero que usted había ganado el premio.

En parte yo creo que puede ser porque estoy un poco alejado del contexto de la ciudad, de la academia, por el trabajo en Santuario, puede ser por eso, porque igual a medida que… poco a poco se han ido dando las cosas, hay una publicación que hace poco salió en Santa Rosa en un periódico local en donde se habló del premio. Tampoco sabían, puede ser porque yo estaba un poco alejado pero no sabría decir por qué, tal vez es verdad, no hay mucho interés en el trabajo local sino que se piensa más en lo de afuera.

 

  • ¿Qué viene después de este premio, después de este libro?

Igual yo siempre estoy escribiendo, aunque trato de no fijar horario la poesía siempre está presente. Desde que terminé el libro estoy recogiendo; el libro tuvo un proceso de más o menos unos ocho años, haciendo cuentas desde los primeros poemas hasta los últimos, y en ese trayecto muchas ideas quedaron inconclusas, quedaron ideas simplemente escritas en papeles, en cosas; estoy recogiendo nuevamente todo, las estoy puliendo, las estoy terminando porque creo que todavía hay ahí material; he estado trabajando en eso.