Santa Cruz del islote: la isla más densamente poblada del mundo

Algunos de los pobladores narran que el hacinamiento en la isla se debe a que han sido desplazados  por gente rica, turistas y narcos.

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Texto y fotografías: Felipe Chica Jiménez

Javier estaba parado  sobre la lancha revisando sus trampas de langosta cuando  advirtió  sobre el  horizonte del mar un pequeño cayuco de madera. Las olas y el viento determinaban su destino y desde sus cavidades se veía un resplandor blanco con ligeros destellos de color.

Presa de la curiosidad Javier giró el motor de la lancha en dirección a la canoa. En su interior  halló telas blancas, anzuelos, flores, y muchas, pero muchas frutas. Sintió algo de extrañeza al punto que dejó todo en su lugar y abandonó la embarcación a su suerte. Luego se enteraría de que se trataba de una especie de  despedida simbólica por la muerte de Don Nel  Cardenas, las frutas asistirían su largo viaje a la eternidad y las flores adornarían su paso.  Era  un pescador ampliamente reconocido en  las Islas de San Bernardo donde hasta los niños son pescadores.

Nel era uno de los más de mil doscientos  isleños que hoy viven en la isla Santa Cruz del Islote frente al Golfo de Morrosquillo en el Departamento de Sucre.   El Islote  tiene un poco menos de una Hectárea de grande, lo que quiere decir que cada persona cuenta con menos de diez metros cuadrados para satisfacer todas sus necesidades.  Hoy existen 97 casas en el lugar y por  falta de espacio los baños se hicieron para el uso colectivo pese a que en algunos casos se precisa pagar un par de monedas por el servicio.  El puesto de salud es simbólico, acaso porque según sus habitantes allá nadie se enferma.

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Cada día se reza con devoción a la virgen del Carmen quién según los pescadores, hace llover accionando el funcionamiento de artesanales sistemas de recolección de aguas. El fluido eléctrico en la isla proviene de una planta donada en el Gobierno de Andrés Pastrana  y es alimentada con ACPM el cual se trae en lancha desde San Onofre; cuando hay plata, claro está.

En Santa Cruz del Islote casi todos son familia y  su poblamiento data de hace más de cien años a pesar de que nunca ha vivido tanta gente como hoy.  Insinúa  Javier con sonrisa maliciosa  que una dieta rica en peces y frutos del mar es la responsable de la longevidad de sus habitantes como del innumerable enjambre de niños que revolotean por toda la isla.  Algunos de los pobladores narran que el hacinamiento en la isla se debe a que han sido desplazados  por gente rica, turistas,  narcos y por su puesto la violencia.

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Las islas en disputa

El Islote hace parte del Parque Nacional Natural Islas Corales del Rosario y San Bernardo.  Es la más pequeña de Diez islas hermanas  ubicadas en  un archipiélago  donde los corales en complicidad con la gente  le han ganado espacio a la mar y su caso revela como  el problema por la tenencia de la tierra en Colombia se vive incluso sobre al agua.  

Y es que desde la década de los noventa la lucha por un pedazo de isla en esta parte del Caribe se bate entre la legalidad del Estado, la ilegalidad del Narco y la crudeza del mercado inmobiliario. En la actualidad un  metro cuadrado rodea unos ciento veinte mil pesos según uno de los propietarios en Múcura. A raíz del mercado de tierras, existe en la zona la figura del “mejorador de predios”, un hombre que corta mangle, rellena con coral y arena para luego poner en venta la “mejora”.

Punta Faro, Punta Norte y Decameron del grupo Santo Domingo, son algunos de los grandes propietarios en las Islas del Rosario, las más apetecidas Boquerón, Tintipan e islas Grande son disputadas por acaudalados particulares, a muchos de los Nativos les quedó Santa Cruz del Islote, ya que según sus habitantes el resto de islas son “inhabitables por el Jején”,  un mosquito diminuto como una liendre que chuza tan duro como un alfiler.

El islote 2De las Diez islas que componen el complejo insular de San Bernardo, sobresalen por su aspecto paradisiaco las ya mencionadas Boquerón,  Palma, Tintipán y Múcura.   Basta un snorkel y par de aletas  para avistar peces de colores, estrellas, erizos y complejos arrecifes de coral rebosantes de movimiento y color, las playas son blancas y su arena es  fina como azúcar refinada, las aves hacen su nido sobre el mangle gritando de júbilo como celebrando sus festines de pez y la superficie de agua  refleja los colores de un lecho marino poco profundo.  Son esas algunas de las razones evidentes  que en 1977 llevaron al Estado colombiano a declarar la zona como Parque Nacional Natural y que posteriormente señaló a los nativos como los responsables de la degradación ambiental en la zona. Argumento que aprovecharía tiempo después el exministro de Agricultura  Andrés Felipe Arias al solicitar al INCODER la recuperación de los predios ocupados por las comunidades de Múcura e Islas del Rosario señalando la ocupación de baldíos de forma ilegal, -ver  memorias 2006-2007 del Ministerio-. La solicitud culminó en el desalojo de comunidades tradicionalmente pesqueras en cuyo caso varias  culminaron por asentarse en el Islote. Hasta las islas del Rosario fue el Escuadrón Anti Disturbios ESMAD con la convicción de recuperar predios “sí o sí”-ver el Universal 4 de Julio de 2012-

Sin embargo el contraste comienza mucho antes de que Camilo Torres Martínez alias “Fritanga” fuera capturado en isla Múcura, cuando Salvatore Mancuso se sabía dueño de una propiedad del tamaño de trece veces  Santa Cruz del  Islote. Hace más de cuatro años que el extraditado jefe paramilitar prometió  entregar como compensación a sus víctimas Club 100, su supuesta propiedad en Múcura donde años después Fritanga celebraría su boda.

Como en casi en todo el  litoral del caribe, el Paramilitarismo también dejó su huella en la zona.  San Onofre,  Municipio del Departamento de Sucre es el poblado sobre tierra firme más cercano al complejo de Islas. Entre 1997 y el 2000 el Bloque Montes de María perpetuó masacres y asesinatos selectivos en los corregimientos de  Palo Alto y Libertad provocando el desplazamiento incluso hacia el archipiélago.

El Puerto de Verrugas, donde se puede tomar una lancha hacia las islas fue testigo de cómo hombres de éste grupo armado se tomaron el billar principal del cual hicieron su centro de operaciones por más de dos años, según testigos. Dicen que en las noches de fiesta, los de mayor rango requerían la presencia de  mujeres bonitas del lugar.  Algunos de los niños que nacieron en ése lapso de tiempo llevan el peso de ser sus herederos.

El turismo doméstico de sol y playa  sigue siendo el motor económico en éste  territorio insular pese a que la disputa por ostentar como propia un pedazo de isla ha ido hacinando aún más a las comunidades locales en Santa Cruz del Islote. Así las cosas, cuando se le pregunta a un nativo si vive feliz en el Islote, la respuesta  es un inmediato sí, acaso sea la tranquilidad de vivir en una comunidad que con cada vez más poca frecuencia  despide el alma de sus muertos  con un cayuco cargado de insumos para el largo viaje hacia el otro mundo.

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