Antes de ir a la calle se debe organizar todo lo que es tarea de escritorio –eso que de manera jocosa denomina como la “capacidad glúteo–cerebral”–. Concluye, enfático, que no hay método fijo para todas las investigaciones, cada una tiene peculiaridades.

Siempre rodeado por jóvenes que deseaban escucharlo, así estuvo Santoro en su reciente visita a Bogotá.

TRAS LA COLA DE LA RATA

“La investigación periodística tiene las mismas exigencias que la resolución de un enigma judicial”, comenta Tomás Eloy Martínez en la introducción del libro Técnicas de investigación, escrito por Daniel Santoro. Y a fe que este bonaerense, nacido en Avellaneda, al sur del estadio del Boca, ha sabido seguir a pie juntillas la instrucción del maestro.

Con su bufanda roja rodeando el cuello, para cuidarse del fuerte viento bogotano que con anterioridad le ha jugado malas pasadas al alterar su voz, este periodista mira con fijeza cada gesto de su interlocutor, sin dejarse distraer con el tráfico de personas que cruzan a su lado, en parte emocionadas por conocerlo y, en otro tanto, admiradas por su destacada estatura: 187 centímetros.

El método Santoro

El método -cómo empieza un tema, cómo lo aborda, cómo lo desarrolla- es una de las primeras inquietudes que resuelve. Sale a flote, entonces, la búsqueda de lo que él llama “la cola de rata”, ese indicio al que hay necesidad de hacerle seguimiento, que ayuda a desenmarañar lo que está oculto, algo que atraiga como para dedicarle tiempo y mucho trabajo.

Además, “hay que tener en cuenta si la historia va a interesar a nuestro público, a nuestros lectores, a nuestros cibernautas”. A partir de allí empieza un proceso complejo, muy diferente de lo que él denomina periodismo del día a día.

Su técnica se fundamenta en la organización de bases de datos, de carpetas que permitan contener todo tipo de documentos: escritos, sonoros o gráficos.

Aparte –enumera con claridad y sin titubeos– una lista de teléfonos, que incluya quiénes son los especialistas en el tema, quiénes son las fuentes que conocen directamente la historia, a quién se entrevistará primero y a quiénes después.

Sugiere que antes de ir a la calle se debe organizar todo lo que es tarea de escritorio –eso que de manera jocosa denomina como la “capacidad glúteo–cerebral”–. Concluye, enfático, que no hay método fijo para todas las investigaciones, cada una tiene peculiaridades.

Sobre los tiempos de investigación, comenta que ahora en el equipo de Judiciales tiene otros tiempos. En contraste, el grupo de Investigación puede quedarse tres a seis meses investigando un tema. Este equipo tiene tres páginas fijas todos los domingos.

En la sección Judiciales las investigaciones son más breves: de 15 días a dos meses, construidas con base en esos datos guardados, fruto de la reportería diaria.

Los tiempos para escribir sus libros sí son más largos, puede gastar en ellos uno o dos años, de acuerdo con el escenario en que se hayan enganchado, aclara mientras mira a algunos jóvenes que lo escuchan en ese momento.

Añade, por último, que Los Angeles Times tenía un periodista investigando un tema durante un año, recibiendo salario todos los meses, algo que no se da en el contexto latinoamericano.

Guardar información

Santoro fue una de las figuras periodísticas del V Encuentro de Periodismo del Investigación organizado por CdR

En la sección Judiciales se cumple con una tarea diaria, que no es periodismo de investigación, la cual exige contacto reiterado con jueces, fiscales y la Policía, para así cubrir el tema del día. Pero siempre, de esa información diaria, hay alguna punta –la cola de rata- para hacer una historia de dos o tres semanas de trabajo investigativo, de mediano plazo.

Mientras se acomoda su mochila colgada en bandolera, recomienda saber identificar los buenos datos, para no desperdiciarlos en las noticias diarias y dejarlos para profundizar, en particular los domingos, que son días con poca información, para atraer así al público.

Como periodista dice “comer” diariamente de varias cosas. Una de ellas son las investigaciones de los jueces y fiscales, pero eso no lo presenta como periodismo de investigación, eso obedece a la cobertura habitual que se hace de los tribunales.

“Uno tiene varias jugadas al mismo tiempo: una corta para el día siguiente, algo para un plazo de 15 o 20 días, una jugada de más largo aliento que va para un periodo extenso de investigación”.

Recomienda tener varias historias simultáneamente, porque algunas historias se detienen por situaciones fortuitas. Por ello es mejor tener “muchas iniciativas a la vez”.

Periodismo argentino

Al indagársele por la actualidad del periodismo en Latinoamérica, toma una actitud pensativa y cautelosa en las expresiones usadas. En comparación con México y algunas zonas de Colombia, el periodismo de su país no tiene amenazas del tipo asesinato de periodistas. Desde que empezó la democracia, solo un periodista ha sido asesinado (se refiere al reportero gráfico José Luis Cabezas).

A pesar de ello, cada país, sea México, Colombia o Argentina, tiene sus particularidades para el ejercicio periodístico, aunque en su nación pareciera haber más garantías individuales, en cuanto se refiere a la integridad física.

A pesar de ello, el problema más grande es “la asfixia del gobierno, el ataque del gobierno (de la presidenta Cristina Kirchner) a los medios de comunicación por un lado y a los periodistas por otro. Hay un problema de acceso a la información pública porque el gobierno tiene listas negras de periodistas a los que no nos contestan al teléfono los voceros de los ministros, de la Presidenta. Ahí se ha multiplicado el esfuerzo para adquirir la información, en un contexto en el cual se trata de gastar la imagen del periodista profesional, nos insultan”.

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Sobre Daniel Santoro

Nacido en 1958, Santoro es ahora jefe de Judiciales del diario El Clarín, de Argentina. Ha sido editor y miembro del equipo de investigaciones de ese mismo medio. Tiene un programa investigativo en televisión y ha sido docente de universidades y de la FNPI.

Entre las distinciones y premios recibidos están los siguientes: Premio Internacional de Periodismo Rey de España (1995), Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, Caballero de la Orden del Mérito de la República de Italia y Premio Fundación Nuevo Periodismo – Cemex.

Algunas de sus obras son: Operación Cóndor, la historia secreta del misil que desmanteló Menem; Los Intocables (Los verdaderos); Venta de armas: hombres de Menem; Técnica de Investigación. Métodos desarrollados en diarios y revistas de América Latina; Puro periodismo, y The Water Barons.