…No he inscrito mis libros en premios; yo no soy cerrado a estas cosas, es más bien por el escepticismo y creer que no funciona de la manera que debería funcionar…

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Por: Daniela Alejandra Hincapié Hoyos

Sidney Nicéas es un escritor brasileño que reside en Recife, ciudad del estado de Pernambuco, ubicado en noreste del extenso territorio del país sudamericano; él nos hablará un poco sobre la experiencia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, sobre su pasión por la literatura, sus inicios, su trayectoria como escritor y un poco de lo que se experimenta en la dinámica literaria de su país de origen.

¿Quién es Sidney? ¿Puede describirse como escritor?

Creo que soy un experimentador de la lengua portuguesa, soy una persona que siempre fue muy creativa, siempre tuve una mente muy creativa y siempre vi como reto pasar para el papel todas esas ideas de forma realmente creativa; utilizar la lengua portuguesa es un desafío muy grande, y cuando miro hacia atrás en relación a mi trabajo, veo que la verdad soy muy experimentador, voy experimentando formas de estilo narrativo, a veces acabo teniendo libros diferentes entre sí, es incluso por esa misma característica.

Y ¿cómo comenzó Sidney su carrera como escritor?

Sidney siempre fue un tipo estrechamente relacionado con el fútbol, ​​entrené toda mi vida y fui (casi fui) jugador, llegué a jugar con Juninho Pernambucano, que más tarde se hizo famoso en la selección brasilera. Así que fui un adolescente distante de la literatura; a los trece años de edad fui obligado a leer a Machado de Assis, que es un gran escritor, pero en esa época no tenía la madurez para entender la profundidad de Machado; entonces eso me distanció un poco de literatura.

Tuve una profesora en la escuela llamada Teresa Lapa, una profesora de escritura y literatura, ella fue la primera persona en mirarme y decir: usted tiene un don para escribir, vamos a trabajar en eso, y fue a partir de entonces que yo empecé a aproximarme a la literatura y acabé escribiendo una obra de teatro que fue mi primera obra literaria, después publiqué mi primer libro y desde ahí no paro, es una pasión inexplicable. No paro de leer, no paro de escribir.

¿Cuál es la línea de la escritura en la que más le gusta trabajar?

Mira, no me siento con la determinación de analizar mi trabajo; pero bueno, las personas nos analizamos mucho, por más que sea difícil analizar la propia obra. Pero como soy un tipo muy ligado a las cuestiones del ser humano, temas de la moral humana, la cuestión de las relaciones, de que las personas tenemos una vida tan compleja; siempre trato de poner en mis historias esa complejidad del ser humano.

Ahora, en el plano de la narrativa, el estilo literario, supongo que no estoy apegado a alguna etiqueta exactamente, no me preocupo demasiado por ello en el momento de la escritura; yo dejo a la historia actuar por sí sola y por lo general voy atrás de ella. Ahora mismo tengo un nuevo libro para publicar que va a estar saliendo en el segundo semestre del año; ya es un libro con una narrativa diferente, un libro que cuenta la historia de un personaje, es una novela que se divide en fragmentos, son fragmentos de peso que cuentan la misma historia; realmente es un formato narrativo que nunca había hecho. Por supuesto, hay autores con una línea muy definida, muy clara, que se sientan con la idea de “voy a escribir de esta manera,” “voy a mantener mi línea”. Yo no tengo mucho de eso. Trato algunos tipos de narrativa diferentes, me gusta experimentar un poco.

En su página web dice que “transmite siempre sus escritos con una visión incisiva del ser humano y de la vida colectiva de la humanidad”. ¿Puede contarnos un poco más sobre esto?

Sí, se refiere a la complejidad humana de la que te hablé antes, yo miro dentro de mí y veo un espejo de lo que es el ser humano en la sociedad; entonces es así: cuando la persona se detiene a mirarse a sí misma, si tiene un ojo muy agudo, va a entender por qué otro ser humano es diferente; ¿por qué es que a veces la gente toma actitudes que nosotros, o no tomaríamos, o seríamos capaces de tomar en caso de que estuviéramos en su lugar? Es un análisis que las personas difícilmente hacen; entonces esta visión incisiva es precisamente este análisis, a mí me gusta escribir algo de crónica en ocasiones, también hago algunos artículos que publico en el blog; y mis propios libros, que siempre traen algunas de estas ideas de lo que es la vida, de lo que son las relaciones.

Yo tengo un libro, fue mi tercer libro publicado, “La gran ilusión”, es la historia de un sacerdote que vive un dilema de tener muchos deseos sexuales y ser sacerdote; se encuentra con una adolescente virgen en una ciudad del noreste de Brasil donde la adolescente lo desea; esto desencadena una trama, un torbellino de sentimientos, situaciones que para él son dramáticas. Así que en realidad siempre estoy agitando un poco la herida de lo que somos, de cuántas personas podrían ser mejores de lo que somos, y al mismo tiempo que tenemos que entender nuestras limitaciones. Vivimos en una sociedad global y la gente no tiene sentido de comunidad; la gente es muy egoísta en la vida diaria, cuando en realidad el mundo es una casa grande, y por lo general tenemos una actitud diferente dentro de nuestro propio país y dentro del planeta; creo que es en este sentido.

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Cortesía Sidney Nicéas

¿Qué se puede decir de la literatura brasileña, cómo es el tema allí? De lo que usted sabe, lo que ha leído.

Realmente el análisis de la literatura en Brasil para mí es un poco delicado de hacer, por algunos problemas: el primero es que aquí tenemos un formato comercial, por lo que hay una tensión muy grande en el tipo de literatura que vende, que es escrita para vender y que excluye a menudo muchos autores del mercado. Por otro lado vivo en Pernambuco y allí tenemos un fenómeno interesante, no tenemos casas editoriales que hagan, por ejemplo, la distribución nacional del libro, pero hay mucha gente que publica, hay un montón de gente que no deja de escribir por eso; y así mismo, hay muchos escritores buenos fuera del circuito comercial, sólo por no tener una literatura comercial.

Otra cosa que también me molesta en el mercado brasileño es esa imposición de que el autor que gana el premio es el que vale la pena leer; y allí, en mis viajes por el país, pude ver la cantidad de buenos autores que son poco leídos, son poco conocidos y, con frecuencia, ya podrían ser galardonados; algunos han sido premiados y no están en el mercado comercial, porque no tienen un formato, un estilo comercial. Y es así lo que tenemos con el acceso al mercado.

¿Ha hablado un poco del mercado, pero el gobierno tiene algún tipo de apoyo? ¿Cómo es el apoyo que dan el gobierno de Brasil a los escritores?

Mira, hay programas de incentivos, tenemos la ley para fomentar la cultura, que funciona a nivel municipal, estatal y federal. Entonces, usted puede escribir el proyecto, el proyecto puede que quede seleccionado y se logre desarrollar. Hay incentivos, sí; pero soy un poco escéptico al respecto porque lamentablemente Brasil está experimentando un ciclo sin fin de corrupción; es increíble cómo las cosas funcionan con lo que se conoce como “allá dentro”. En este caso de la cultura, no hablo de la corrupción en sí de propinas, no; pero yo hablo de: por ejemplo, en Pernambuco, yo conozco artistas, escritores, cantantes, que escribieron proyectos cumpliendo todos los requisitos y el proyecto no fue aprobado y hay otros proyectos que no cuentan con todos los requisitos y son aprobados; tal vez por conocimiento, en fin. Así que estoy un poco escéptico, no he escrito a la ley de incentivos hasta la fecha, no he inscrito mis libros en premios; yo no soy cerrado a estas cosas, es más bien por el escepticismo y creer que no funciona de la manera que debería funcionar. Por lo tanto, hay políticas de incentivos, pero creo que son todavía muy incipientes.

¿Cómo fue su experiencia en la Feria del libro en Bogotá?

La verdad, del único autor colombiano del que tenía referencia era de Gabriel García Márquez, que particularmente me gusta mucho, y la Feria Internacional del Libro de Bogotá es un evento sensacional, porque además de estar muy bien organizado, con una estructura muy grande que trae un montón de gente de varios lugares, nos encontramos con muchas personas de América Latina; escritores, ‘bloggers’, periodistas, colectivos de literatura del Perú, Chile, Argentina; tienen una representación muy nutrida de América Latina, así que creo fue una experiencia fantástica; y también hubo otra razón: logré vender todos los libros que llevamos, en tres días. Los libros estaban en lengua portuguesa, identificamos un gran interés de leer portugués; lo que me pareció muy interesante porque aquí en Brasil creo que la lengua española no despierta mucho interés… Yo me sentí como en casa, la realidad es esa, como si estuviera en un viaje interior en el país, porque en la distancia que recorrí de aquí a Bogotá, me iría a un estado de Brasil, porque Brasil es en realidad un territorio muy grande. Fuera de la lengua, con la que no tuve grandes dificultades para comunicarme, me sentí como en casa, estoy siendo muy franco; a pesar de que vivo en Recife donde hace un calor inmenso, y allá hace un buen frío; en el tema del clima me adapté muy bien. Y así, fue una experiencia maravillosa que espero poder repetir con frecuencia, no sólo en la Feria del Libro.

Ya hablamos como escritor, ahora: ¿qué puede hablar Sydney de él como persona?

Creo que “Sidney persona” reflexiona un poco… De hecho, el Sidney escritor refleja un poco el Sidney persona. Siempre he sido un tipo que miré mucho dentro de mí, yo siempre me cobré mucho una postura más humana, siempre me cobré ser una mejor persona, siempre busqué comprender lo que soy en realidad, cuáles son mis límites; entonces, cuando uno comienza a analizarse, llega a entender un poco el mundo. Y creo que como escritor intento llevar eso a mi literatura y es una característica personal. Yo “tal vez” estoy involucrado en algunos proyectos sociales, creo que todo ser humano puede contribuir al desarrollo de la sociedad misma, cada vez veo más este mundo globalizado, pero no en la forma en que se presenta; se habla mucho de la globalización, pero vivimos en realidad en un mundo segregado, la gente no vive en una comunidad única, por desgracia; y yo, por lo menos, como persona, como escritor, viajo mucho y siempre me siento como en casa, consigo ver este globo realmente como un globo. Hay un poeta de Paraíba, que es un estado fronterizo con Pernambuco, llamado Jessier Quirino y tiene una frase que dice: “el mundo es una bodega, tarde o temprano nos encontramos”, entonces la bodega aquí en Brasil es la tienda, esa tienda de comestibles del vecindario, donde compras una cerveza, o vas a comprar algo que falta en casa; entonces el mundo es una bodega, es un lugar que es inmenso y sin embargo es sólo una mota en el universo.

Con uno de sus libros usted hizo un cortometraje, el cual dirigió. ¿Cómo es este papel de un director del corto y escritor al tiempo?

Esta fue una experiencia interesante, porque como te dije, hubo un tiempo de adolescente que yo pasé distante, pasé unos 5 años más o menos alejado de la literatura, pero nunca me alejé de las artes en general, a mí me gusta mucho el cine, siempre me gustó, me gusta mucho la música, como también el arte, pero no soy un conocedor exactamente; de todos modos, es el cine una cosa que me atrae mucho. Así que en realidad, cuando se produjo un re-acercamiento con la gente de la literatura, cuando reanudé las lecturas para realmente empezar a escribir de una manera más seria, siempre tuve la idea de hacer un cortometraje, escribir un guion; el corto es, obviamente, una cosa más viable que hacer el largometraje; así que cuando escribí “El rey, la sombra y la máscara” (ver cortometraje) que fue mi segundo libro, hubo un texto de presentación de la obra, una introducción del libro, y luego de este pensé que estaría bien filmarlo.

Cuando hice el proyecto, que fue un proyecto independiente, tanto el libro como el corto, cuando comencé a escribirlo, en cada etapa pensaba realmente en hacer un cortometraje, que acabó sucediendo, por supuesto en este proceso… Por cuestiones de presupuesto yo mismo acabé dirigiendo el corto y lo realicé con la ayuda de un gran equipo; fue un trabajo muy agradable de hacer que terminó siendo titulado con el nombre del libro.

Yo, particularmente, gusto mucho del corto, si tuviera la oportunidad de hacerlo de nuevo hoy no cambiaría nada acerca del formato, sólo si yo pudiera mejoraría algo en la edición, pero fue una cosa muy agradable de hacer y un logro para mí, así, poder lanzar el libro con un corto.

¿El libro o el corto?

Yo soy del libro, confieso que me siento muy cómodo en la escritura; aunque te confieso que tengo un interés en un día hacer otro corto; de repente basado en otro libro, con su propio guion, tengo interés en otros proyectos encaminados al cine. Porque bueno, realmente yo me he consolidado en la literatura que es lo que realmente quiero, pero es así, yo ya fui actor, ya dirigí una obra de teatro, ya hice este corto; cuando hago el lanzamiento de mis libros, conferencias, siempre enseño algo de mí como actor, me gusta mezclar las artes, porque creo que es todo muy cercano, a la literatura principalmente. La literatura tiene una gran influencia en otras artes, otras artesanías, siempre estoy abierto a ello. La literatura es lo mío.

Leer versión en portugués aquí.