Final de la copa interuniversitaria de voleibol entre los equipos de la Universidad Tecnológica de Pereira y la Universidad Libre seccional Pereira. La amistad y el decoro, notas destacadas del juego de ayer.

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Por: Juan Sebastián Bedoya Castaño

La tarde estaba dispuesta para un juego inigualable: la final de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) versus la Universidad Libre de Pereira (ULP). El coliseo menor de Pereira retumbaba, gritos por doquier y una sensación de victoria anticipada por parte de los animadores de la UTP.

Los jugadores de los dos equipos hablaban con sus amigos mientras que se cambiaban para el juego. Risa y angustia eran emociones evidentes en el coliseo.

Camilo Ramírez, integrante destacado del equipo de la UTP, jugaba con su hija Gabriela, mientras todos colocaban cara de puchero al ver a esa niña tan bonita.

Minutos pasan y se acerca el inicio del partido. Mientras tanto los jugadores se disponen a entrenar para el respectivo calentamiento y no tener alguna lesión muscular.

Balones al aire, el sonido de los pasos de algunos que andan trotando y otros que jugadores que solamente hablan con su técnico.

Los jugadores de la ULP andan muy tranquilos, son personas veteranas y saben controlar sus emociones. Decidí hablar con Camilo Ramírez, de cosas inusuales en su equipo, a lo que él me respondió: “quieres saber algo chistoso, todos los que juegan en el equipo de voleibol no somos de Pereira. Por ejemplo: yo vengo de Apía, Risaralda, pero algo verdaderamente cómico es el capitán del equipo de voleibol de la ULP: Kim Joan Bodker, el es de Noruega y míralo aquí jugando en Pereira”.

Además me di cuenta de que el equipo de la UTP solo deja ingresar a su escuadra a jugadores de su universidad actualmente matriculados, en cambio el equipo de la ULP deja ingresar deportistas que estén cursando actualmente en la universidad o que ya se han graduado.

 

El desconcierto era la dinámica entre los jugadores de la UTP. Lo que parecía un fácil partido terminó en un revés.

El desconcierto era la dinámica entre los jugadores de la UTP. Lo que parecía un fácil partido terminó en un revés.

En juego

Comienza el partido y el latido de los corazones de los espectadores aumenta, sonrisas relucen por todas las gradas y una enorme pasión de ver un buen deporte.

Empieza sacando la UTP con su integrante Nicolás Henao, con un golpe seco y profundo, dando inicio al tan esperado duelo de titanes.

La pelota se mueve con mucha rapidez, tanto así que es imposible concentrarse en respirar o ver el balón. Un poco raro lo sé, pero como cualquiera, no se pueden hacer dos cosas al mismo tiempo.

El sudor empieza a relucir y se nota un gran partido, el marcador va 3-5 a favor de la ULP. Un poco aturdido se siente el equipo de la UTP, ya que venían con una mentalidad un poco distinta, y ven actuar al destino de forma macabra en su contra.

El técnico de la UTP pidió tiempo para hablar con su equipo y replantear estrategias. El marcador iba  10-14 a favor de la ULP. El equipo de la UTP se veía un poco estresado e inquieto por el partido, en cambio el equipo de la ULP se notaba muy tranquilo.

Continúa el partido y los estallidos de balón aumentan provocando una vibración en cada uno de los espectadores del partido. Tanto así que aunque estuviera haciendo un frio leve, el calor corporal irradiaba aun más.

El segundo tiempo es pedido por el equipo de la ULP, en el cual ellos hablan muy tranquilamente y estiran un poco. Mientras tanto el equipo de la UTP andaba un poco desbalanceado ya que están perdiendo 19-23, con una diferencia en contra muy desagradable.

Mientras la esperanza se iba opacando, el punto del central Ricardo Andrés Castrillón les decía que habían perdido el primer set.

Comienza el segundo set con un poco de apoyo por el público, gritando “u u u tp”, los jugadores cambian de cara y sienten la responsabilidad de mejorar en este set.

De repente suena un grito que aturde a muchos: “roce de pelota”, punto para la ULP. La gente de la tribuna abuchea al árbitro ya que según ellos hubo un roce del balón en la mano del jugador de la ULP.

El segundo set pasa muy rápido, ya que no hay jugadas fuera de lo común y el dominio de la ULP es cada vez mayor. El segundo set quedó 25-23 perdiendo la UTP.

La angustia florece, los espectadores ya se sienten casi perdedores, y el técnico parece mostrar defraudado a su universidad.

El tercer set comienza y los jugadores de la UTP salen como mucho entusiasmo, buscando cambiar el marcador. El agotamiento se ve en los ojos, sudor que recorre toda su cara y un profundo dolor por el marcador.

La presión sigue al ver que el marcador 13-15 no les favorece a la UTP. La tribuna se pone en silencio, esperando un milagro. Tan si quiera un set era lo que pedían los estudiantes de la UTP. Ganar, pero la suerte no les favoreció.

Un contundente 23-25 finalizó el partido, ganando la ULP 3 sets a cero.

Las caras defraudadas de los integrantes del grupo de voleibol de la UTP invadieron el coliseo, se olía un aroma a tristeza, algo complejo de describir.

Aun así la gente no dejó de apoyarlos, son un equipo, en las buenas y en las malas.

Al final Unilibre se llevó la copa de campeón, en un partido que dominaron por completo.

Al final Unilibre se llevó la copa de campeón, en un partido que dominaron por completo.

Los jugadores de la UTP se dirigieron a darle la mano a los jugadores de la ULP, en ese mismo momento soltaron risas, amigos ante todo. El deporte es un juego que nos une, no importa en la situación en la que estemos. No solo el voleibol es un deporte, es una forma de unir universidades, culturas y países.