A las 6 de la mañana inicia el día en la que hasta ahora es su casa, ubicada en el barrio Los Colores, de Medellín; otro día más de esperanzas, de nostalgia, de incertidumbre. Ya no puede correr, no puede saltar, ya no recibe medallas, ni rompe récords. Tampoco recibe apoyo del gobierno, muchos de sus “amigos” la abandonaron. Hoy se debate entre batallas jurídicas con el Estado, el banco BBVA y EPM (Empresas Públicas de Medellín)

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Por: Jhonwi Hurtado

Fotografías: Cortesía Zorobabelia Córdoba

Estaba en la final de voleibol, fui a recuperar un balón y caí mal”. Desde ese día –27 de junio de 2007, en Cúcuta– la vida cambió para esta atleta colombiana que tantas veces subió al podio y levantó medallas, entonando orgullosamente el himno colombiano. Desde ese día no pudo volver a competir, perdió parte de la movilidad de su cuerpo, nadie respondió por este accidente (deportivo) de trabajo. Ese día Zorobabelia Córdoba, “Zoro”, representaba las Empresas Públicas de Medellín (EPM) en el marco de los juegos nacionales de empleados oficiales. Atrás quedaron los días de gloria, las zancadas en las pistas atléticas y los saltos por anotar un punto. Ahora se venían las deudas, las lágrimas y la fuerza para luchar por un buen futuro para sus hijas.

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Época dorada para Zorobabelia Córdoba

Hija de Juan Evangelista Córdoba Bedoya (exboxeador colombiano) y de Isaura Cuero, “Zoro” nació en Tutunendo –Chocó– curiosamente fue su nombre el primer impulso para correr. “Por esas cosas de mi nombre, siempre quise ser grande y que mi nombre fuera normal, que no se asombraran cuando lo pronunciaran, yo quería ser jugadora de voleibol”. Ese sueño también lo cumpliría, tenía 11 años de edad y su profesor la haría parte del equipo de atletismo del colegio Nacional Femenino Soledad Acosta de Samper -en Cartagena-. Desde esa época empezaba a representar al país internacionalmente y en 1984 era elegida deportista del año en Bolívar.

La época dorada apenas iniciaba, terminaba su bachillerato en el año 1986 y dos años después viajaría a Medellín a  competir a nivel nacional representando EPM,  a la par hacía parte de la selección de voleibol de Antioquia, y en esta disciplina también fue pre-selección Colombia, pero se decidiría por el atletismo.

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 En la actualidad su día comienza a eso de las 6:00 de la mañana, hace pocos oficios, su lesión le impide realizar grandes esfuerzos, y le había hecho subir de peso, aunque está retomando su peso normal. También recuerda con nostalgia tantos logros deportivos que la llegaron a tener en la cima del atletismo:Participé en cuatro juegos Nacionales, coronándome campeona nacional en varias modalidades del atletismo desde 1988 hasta mi retiro en el 2001, campeona suramericana desde 1991 hasta mi retiro en el 2001, campeona centroamericana y del Caribe desde 1990 hasta 1998 con récord, campeona iberoamericana con récord en 1992, campeona de los Juegos Odesur desde 1994 hasta mi retiro en el 2001 con récord, campeona Bolivariana desde 1993 hasta mi retiro en el 2001 mejorando mi propio récord Bolivariano, participé en torneos internacionales como el Brígido Iriarte que se realizaba anualmente en la República de Venezuela, coronándome campeona, en el Memorial Barrientos en la isla de Cuba coronándome campeona, en el Orlando Guita que se realizaba en Chile, también campeona, tercera en los Juegos del Pacífico; y muchos torneos internacionales más”. Con todo este repertorio, a “Zoro” el 29 de septiembre del año 1999 la Asamblea departamental de Antioquia le otorga el “Mérito Cívico y Empresarial Mariscal Jorge Robledo en categoría oro”.

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Pequeña muestra de sus triunfos

En el año 2010 Coldeportes Nacional la elige entre las 21 mejores atletas que ha dado la historia colombiana.

Después de estas glorias, vendría la época difícil, que hasta el momento no termina. “Zoro” ingresó a laborar con las EPM en el año 1993,  allí sería funcionaria por más de 17 años; representaría la empresa a nivel departamental y nacional en los juegos nacionales de empleados oficiales, en torneos interclubes y empresariales, todas estas competencias en atletismo y voleibol. Por ese tiempo, y al ver que su trabajo y el de su esposo le permitirían tener un mejor lugar para vivir, decide hacer un préstamo con el banco BBVA para comprar una casa, que sería el patrimonio de sus hijas.

Tras  la lesión, se avecinaba la tormenta

No puede volver a competir, su estado de salud se ve afectado en grandes proporciones y se presentan líos jurídicos por el incumplimiento de las cuotas al banco, ya que EPM deja de cancelar su salario y posterior a esto la desvinculan de la empresa. Al parecer todas las desgracias llegaban a ocupar el primer puesto del podio, EPM en conjunto con la ARP Colpatria, no le quisieron reconocer el accidente de trabajo, como ella dice: la partieron en dos, pues una parte la tomó la ARP y la otra se la delegaron a la EPS, le realizaron dos cirugías; una en el hombro derecho y la otra en la rodilla, cirugías que no surgieron efecto por la demora en los procedimientos. “En el momento de efectuarme la calificación por parte de la Junta calificadora, me adulteran mis historias clínicas y ocupacional, para que todo pareciera que yo había ingresado a EPM en 1993 con esas lesiones, tuve que denunciar mi caso en la Fiscalía y a la fecha solo han determinado que efectivamente mis historias clínicas fueron adulteradas, pero no han judicializado a los responsables del delito”.

 

 

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Un reflejo de la realidad que vive el país, un país que no tiene memoria, que se funde en la  indiferencia y se encarga de hacer transparentes las injusticias. Pues el cambio en la historia clínica no es la única acción ilegal de la que ha sido víctima “Zoro”.

Su esposo tuvo que abandonar el trabajo, pues se asoció con una persona que lo hizo ir a la quiebra; sus dos hijas tuvieron que ser cambiadas de colegio para uno más económico, y los problemas legales no terminan: “el banco BBVA se ha negado rotundamente a reconocerme un seguro de vida para deudores que tomé en el momento de adquirir el préstamo con el BBVA; su aseguradora, que es de la misma entidad financiera, después de haberles cumplido con los requisitos necesarios para que se activara la póliza, ellos unilateralmente la cambian incrementándole otro punto: que era que la calificación de invalidez debía superar el 75%, requisito que no aparece en la póliza inicial y original que yo poseo, ya que mi puntaje es del 61.99%”.

Es la realidad de esta campeona, de  esta mujer que ahora no corre en las pistas del mundo, ahora corre en busca de la justicia. El pasado 28 de marzo, día de su cumpleaños, recibe una llamada de una amiga que le hace saber que su casa estaba siendo rematada por la firma “Asesores jurídicos e inmobiliarios” por Internet. En ese momento “Zoro”  publicó eso a través de las redes sociales, y la firma quitó  el anuncio de la página de Internet.

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Tampoco podemos olvidar el estado de discapacidad de “Zoro” y es el estado el que debe velar por su situación como lo contempla el artículo 13 de nuestra tan nombrada constitución política de Colombia “…El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan…”

Por su parte EPM, en agosto del 2012, se pronunció a través de un comunicado vía internet, eximiéndose de todo compromiso en la lesión  y consecuencias que sufrió “Zoro” mientras laboraba para dicha empresa (Ver comunicado EPM).

Mientras tanto, esta ex atleta se sigue debatiendo entre tristezas, y fuerzas para continuar, sigue viviendo en la incertidumbre, mientras los actores de este caso se reparten las culpas: EPM culpa al Estado, ya que aseguran que las lesiones se deben a su trayectoria como atleta de alto rendimiento y el estado culpa a EPM porque dicen que se debió a un accidente de trabajo; en términos legales, ninguno se hace cargo del caso, de esta sitación “Zoro” sacó una frase que la identifica : EPM es del Estado, el COC y Coldeportes son el Estado, competí 23 años por un Estado en que nunca he estado. ¿Quién me saca de este ESTADO?”

Varios años han pasado desde que empezó el declive económico y emocional para Zorobabelia Córdoba y su familia, aunque varios medios y periodistas se han pronunciado a través de diferentes espacios, nada se ha solucionado. “Cuando pasaron mi caso por RCN, muchas personas me llamaron y me ofrecieron ayuda, pero todo se quedó en las buenas intenciones”, dice Zoro con un poco de desconsuelo.

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Uno de los últimos avisos que le ha dado el Banco a Zoro

Mientras tanto, sigue olvidada, en manos de la suerte, esperando ganarle esta carrera al destino.  Esperando que se solucione su situación, o que en cualquier momento, todo siga cayendo, y se quede sin un lugar para vivir. En los últimos días “Zoro” viene impulsando una idea de paro de deportistas, con el fin de mejorar las condiciones laborales mientras se encuentren  a nivel competitivo y cuando se retiren.

¿Qué más debe pasar para que nuestros deportistas no terminen en condiciones nefastas?. Vale recordar la triste realidad de Pambelé; o los años  sin poder regresar al país que vivió el futbolista Jackson Ibargüen.

¿Por qué el Estado colombiano no se pronuncia frente a estos casos? ¿Qué pensarán los grandes deportistas del momento -Mariana Pajón, Nairo Quintana, Katherine Ibargüen, entre otros-  cuando ven situaciones como las de “Zoro”? Ellos no están exentos de pasar por las mismas situaciones; y el gobierno que en el momento de las victorias, les homenajea, les agradece públicamente por representar al país, o los visitan en una clínica en el extranjero, finalmente los deja solos. ¿Cómo pueden estar seguros nuestros deportistas de que el gobierno, o estas entidades no van a abandonarlos cuando ya su estrella deje de brillar?